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viernes, 20 de noviembre de 2009

LA BÚSQUEDA DE UNA BUENA GRABACIÓN (ENTRADA REESCRITA)

Esta tarde busqué una buena grabación de Carmina Burana. Tengo una de la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool que nadie cita. Parece ser que las grabaciones de Eugen Jouchum (la que aprobó el propio Orff y data de 1953, a la venta con el título Trionfi, y no las grabaciones posteriores, aunque también excelentes, como la de 1968) y la de Herbert Blomstedt con la Sinfónica de San Francisco son de las más recomendables. The Penguin Guide to Recorded Classical Music considera que la versión dirigida por Michel Plasson con la Orquesta Nacional del Capitolio de Toulouse y el Orfeón Donostiarra es la mejor.

Yo he encontrado, además, un DVD con fecha del 26 de noviembre de 2001. Es una grabación dirigida por Kurt Eichhorn. Se trata de una vistosa escenificación de los célebres cantos goliardos. Recomendable, sobre todo si el lector se dedica a la enseñanza y quiere mostrar el DVD a sus alumnos.

Merece la pena echar un vistazo a estas obras: manuales de Akal, Grove y MGG.

martes, 19 de agosto de 2008

LETRAS ESLAVAS, MITOLOGÍA Y PESADILLAS (ENTRADA REVISADA)

Rescato ahora unos breves apuntes que quise publicar en el blog a comienzos de año.

El origen de los pueblos eslavos

Para una aproximación a la etnogénesis de los pueblos eslavos recomiendo la lectura de Historia de las literaturas eslavas (volumen publicado por Ediciones Cátedra) y la tercera parte de Historia de las ideas y creencias religiosas, de Mircea Eliade (en concreto, el capítulo XXXI: "Religiones de Eurasia Antigua: turcomongoles, finougros, baltoeslavos). Existen varias teorías al respecto: L. Niederle y la "teoría sudoriental"; Lehr-Splawinski y la "teoría occidental"; la polémica apuesta de J. Udolph (que sitúa el Urheimat eslavo en la Galitzia histórica); la de Z. Golab o la de O. N. Trubacev, relacionada con el texto medieval Crónica de Néstor.

Literatura yidis

Yo destacaría el nombre de los dos autores más conocidos: Scholem Alejchem e Isaac Bashevis. Del primero no hay nada disponible hoy en nuestras librerías; sin embargo, basada en alguna de sus historias, se filmó una de esas grandes obras del cine: Fiddler on the Roof o, como se tradujo al castellano, El violinista en el tejado. De Singer, la editorial Acantilado publicó una novela breve titulada La destrucción de Kreshev (v. entrada en este blog).

El cuento eslavo

Unos cuantos autores muy representativos:

Jan Neruda, el gran desconocido en España, recientemente rescatado por la editorial Pre-Textos (es, junto con Kafka, el gran narrador checo); Aleksandr Nikoláievich Afanásiev, sin duda el más importante recopilador del relato folclórico en lengua rusa; Nikolái Vasílievich Gógol, autor de textos exigidos en cualquier antología de mérito y uno de los principales de la literatura infantil y juvenil ("La nariz" y Taras Bulba son buenos ejemplos), Iván S. Turguénev, autor de Apuntes de un cazador, texto inmortal donde la naturaleza adquiere una auténtica dimensión literaria; Antón Pávlovich Chéjov y su condena social en relatos como "Pabellón 6".

A continuación, las portadas de un par de libros disponibles en las librerías españolas:

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Mitología y pesadilla

Breve historia del mito, de la autora Karen Armstrong, puede leerse como una ágil introducción a la mitología. Las máscaras de Dios es un extenso ensayo escrito por Joseph Campbell en cuatro volúmenes. Los expertos critican que el autor no se ciña a la ortodoxia, pero, al margen de esto, es una obra de referencia. Una vez más, debemos citar también a Mircea Eliade y su ejemplar Historia de las creencias e ideas religiosas. Para la mitología de la India hay varios autores. Citaré dos libros que toda la crítica recomienda: Mitos y símbolos de la India, de Heinrich Zimmer, y Mitos hindúes, de Wendy Doniger. Alguien ha señalado Ka, de Roberto Calasso, como la mejor obra sobre mitología hindú (no soy ni de lejos especialista en este tema, pero me parece que la afirmación es excesiva).

Descubrí un texto maravilloso, aunque entiéndase en varios sentidos, titulado El dios de los brujos. Lo escribió Margaret Alice Murray. Merece la pena acercarse a la vida de esta mujer. La obra ha sido duramente criticada por los expertos, pero, al margen de sus tesis y la controversia que suscitaron (se dice que la autora llegó a falsificar documentos para su interés), el libro se lee de un tirón. Puede servir, al menos, como entretenimiento.

Ausführliche Lexikon der griechischen und römischen Mythologie, la monumental obra acerca de la mitología grecolatina publicada en seis gruesos volúmenes, sigue siendo hoy el texto de referencia obligada. Ephialtes, eine pathologisch-mythologische Abhandlung über die Alpträume und Alpdämonen des klassischen Altertums se ha traducido en castellano con unos apuntes del psicólogo norteamericano James Hillman: Pan y la pesadilla (Editorial Atalanta). Todos deberíamos leer este libro. Hillman es apasionado, pero, o bien yo no lo entiendo completamente, o bien la traducción falla. Con el texto de Wilhelm Heinrich Roscher no hay problema. Las explicaciones que ofrece acerca de la pesadilla resultan reveladoras. Lo que más sorprende es que, aunque conozcamos científicamente la razón de la pesadilla, esto no nos libra de seguir sufriéndola: Ephialtes, "el que salta" (sobre nosotros) en el sueño y nos llena de pavor es la afirmación mitológica de un hecho sabido por los médicos desde antaño: una mala postura puede oprimirnos el pecho y dificultar nuestra respiración, lo que provoca una acumulación de gases en el cerebro que desencadena la consiguiente alucinación. ¿Quieren hacer la prueba? Intenten dormir en una silla y apoyen la cabeza boca abajo en el canto de la mesa. Ya verán qué pronto les asalta una sinfín de personajes de serie B, ninguno real, pero todos creíbles después del sueño. A este respecto, habría que familiarizarse con los estudios de Carl Gustav Jung sobre mitología. Fíjense en esta cita: "Toda la mitología puede ser entendida como una suerte de proyección del inconsciente colectivo".

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domingo, 18 de marzo de 2007

TEATRO, NOVELA Y CINE

María Mercedes Romero Peña puede ser considerada la voz más autorizada sobre el teatro español de las primeras décadas del siglo XVIII. La Fundación Universitaria Española acaba de publicar una parte de su impresionante tesis doctoral. El libro se titula El teatro en Madrid durante la Guerra de Independencia, 1808-1814. Mis mejores deseos de futuro para esta prometedora joven.

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Un par de novelas/autores para (re)descubrir a partir de la semana que viene:

Herman Hesse: Bajo las ruedas

La crónica de una estancia en el infierno y el final trágico de una joven vida. Otros libros del autor: Siddhartha, Demian, El lobo estepario, Leyendas medievales, El último verano de Klingsor, Peter Camenzind o El juego de abalorios. Herman Hesse nació hace ciento treinta años, el dos de febrero de 1877 en Calw (sur de Alemania). Hijo de una familia de misioneros protestantes, el éxito de Peter Camenzind en 1903 le permitió vivir con independencia económica. Vivió cerca del Lago Constanza y viajó a la India. Su obra tiene algo de autobiográfico y los protagonistas de sus libros, un trasunto de sí mismo, una especie de alter ego del autor. La búsqueda del yo, el contacto con la naturaleza y la sociedad hostil son constantes de su literatura. En 1946 recibió el Premio Nobel de Literatura. Sus acuarelas son celebradas por su colorido y delicadeza, y acompañan páginas imperecederas del propio Hesse. Fue un hombre de fuerte personalidad. Nunca dejó sin contestar cada una de las cartas que le llegaban diariamente a su domicilio. Falleció en Montagnola, Suiza, el nueve de agosto de 1962. Herman Hesse es uno de los autores alemanes más leídos de todos los tiempos. Gunnar Decker escribió un ameno diccionario sobre la vida y la obra del autor titulado HESSE-ABC. Lo publicó la editorial Reclam en 2002. Existe un portal en internet dedicado a la memoria del escritor. Facilito la versión en castellano: http://www.hermann-hesse.de/es/

Joseph Roth: La leyenda del santo bebedor

Joseph Roth escribió esta novelita en 1933. Se la considera su testamento autobiográfico y literario. Nació en Brody, actual Ucrania, en 1894. Falleció en París a finales de mayo de 1939 sin conocer los horrores de la II Guerra Mundial, pero habiendo condenado los excesos del régimen nazi. Dio cuenta de ello en sus artículos de prensa. Hoy se han recogido varios volúmenes en los que denuncia abiertamente los crímenes de la Alemania hitleriana y de su dictador: El Anticristo, El juicio de la historia o La filial del infierno en la tierra son buenos ejemplos. Relató a sus contemporáneos el ocaso de una civilización y el final de un orden social: la caída del imperio austrohúngaro. Lo que le sucedió fue la banalización del mal y la democratización de la vulgaridad. Los lectores del autor recordarán breves piezas como Confesión de un asesino, Hiob o sus célebres Marcha Radetzky y La cripta de los capuchinos. Podríamos acabar estas líneas afirmando: Joseph Roth o el triunfo de la melancolía.

Naguib Mahfuz: El ladrón y los perros

Sorprenderá a muchos que, pasados un par de meses de la muerte del Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz, aún no se haya hecho eco de la noticia ninguna publicación especializada de nuestro país y que no se le haya rendido ningún homenaje. A la espera de que llegue y se le haga justicia, hoy recomiendo a los lectores de EL BLOG ILUSTRADO un par de novelas del autor: El ladrón y los perros está basado en un hecho real que conmocionó a la opinión pública de El Cairo; El callejón de Midaq (o de los milagros) narra la historia de las gentes de un viejo callejón de la gran ciudad egipcia, sus miserias, aspiraciones, sueños y desdichas. Esta última novela es un fresco mosaico de los fondos de El Cairo: sus personajes perduran en nuestra memoria vívidos y reales como la triste vida que les tocó vivir (el tipo que lesiona las extremidades de los mendigos para que puedan ganarse la vida pidiendo una limosna que luego pasa él mismo a recoger, la joven muchacha que sueña con un futuro de lujo y termina prostituyéndose para el proxeneta que le había prometido medrar, el dueño del antiguo bazar y sus sueños de enamoradizo frustrado, el barbero Abbas...). Quizá de menor consideración sean, entre otras, El café de Qushtumar, a donde acuden cuatro viejos amigos para hablar sobre el paso del tiempo y cómo les fue en la vida; Amor bajo la lluvia o La guerra de Tebas. La llamada Trilogía de El Cairo le valió al autor reconocimiento mundial como el gran narrador de la literatura en árabe de nuestro tiempo. Amenazado de muerte por considerarle hereje un grupo extremista, vivió recluido en su casa durante el final de su vida. Falleció el treinta de agosto de 2006 a los noventa y cuatro años de edad en su ciudad natal. El Cairo ha enmudecido con su pérdida. La literatura de nuestro tiempo, también.

Ray Bradbury: Fahrenheit 451

Tres novelas fundamentales del siglo XX con un denominador común: 1984, Fahrenheit 451 y Un mundo feliz. En una sociedad futura, los bomberos ya no apagan incendios, sino que los provocan. Leer se ha convertido en una actividad ilegal y los libros son pasto de las llamas. Algunas personas esconden bibliotecas en sus casas y los hay que viven libres en el bosque: cada uno de estos ha memorizado un libro y se les conoce por el título y no por su nombre de pila. La historia narra la conversión de Montag, un joven bombero que un día decide pasarse al bando contrario cuando descubre la pasión de la lectura que le había sido arrebatada por un estado que le privó del derecho a decidir bajo el supuesto de que la lectura hace infelices a las personas. El resultado es un mundo aséptico cuyo principal pasatiempo es ver la televisión interactiva que cuelga de todas las paredes de la casa. Algunos de los pasajes de este libro son antológicos. François Truffat llevó al cine esta poderosa novela con gran acierto y fidelidad.

Christopher Isherwood: Adiós a Berlín

Bastaron dos novelas al inglés Christopher Isherwood para convertirlo en un escritor de culto y de éxito mundial. Adiós a Berlín está inspirada en la estancia del autor en la capital alemana antes de los trágicos años de la II Guerra Mundial. Berlín está presente en los personajes, ahorrándose el autor la topografía de las avenidas y parques de la harapienta ciudad a excepción de un par de ocasiones, sobre todo cuando describe la zona elegante donde reside uno de sus alumnos adinerados. El señor Isherwood vive en la casa de Frau Schroeder, donde siempre falta comida y hace un frío espantoso. Allí convive con otros inquilinos: la cantante bávara Fräulein Mayr, Frau Kost... Sin embargo, Isherwood hará amistad sincera con la joven Sally Bowles, quien se enamorará de él y con quien pasará todo el tiempo. Otros personajes entran en escena, pero es la relación de Sally y el autor la que da sentido a la novela. Una adaptación musical de Adiós a Berlín se llevó al cine: la oscarizada Cabaret. Si Truffaut acertó con su versión de Fahrenheit 451, no menos éxito cosechó Bob Fosse con su versión del clásico inglés. Liza Minnelli, Michael York y Helmut Grien dieron forma a tres protagonistas eternos, la forma exacta de los sueños.

John Kennedy Toole: La conjura de los necios

Ignatius Reilly es, por derecho propio, uno de los protagonistas literarios de la novela norteamericana del siglo XX. Eso a pesar de que los libros no debieran adscribirse a ninguna corriente literaria ni agruparse en función de caprichosas diferencias políticas o idiomáticas: el escritor escribe al margen de dichas consideraciones. Pero resulta cómoda su ubicación si concedemos validez al protocolo académico e historicista. Bueno es aceptarlo, aunque tampoco le demos demasiada validez. Consideraciones metaliterarias aparte, fue la madre del autor, de John Kennedy Toole, quien se puso en contacto con Walker Percy para que leyera la novela que había escrito su difunto hijo. Lo que continuó fue la crónica de un éxito editorial y de crítica sin parangón. El contenido de la novela tampoco permite establecer comparación alguna. La comedia, que poco a poco se nos atragantará como un nudo en la garganta, deviene en tragedia. Texto autobiográfico de un joven que terminaría suicidándose en 1969 a los treinta y dos años de edad; tal vez sus páginas recojan aquello que no supo decir a su madre, una forma de justificación, un "yo acuso" a la sociedad que le tocó en desgracia soportar. John Kennedy Toole también es autor de otra novela: La biblia de neón.

Libros, libros y más libros... A nosotros nos es tocado pasar, ellos perdurarán. A veces, mirando a través de la ventana, me gusta soñar con las generaciones venideras, ilusionarme fútilmente con todo lo que un día mis ojos no verán. ¿Cómo recibirán nuestros biznietos el legado que hoy transmitimos a nuestros hijos? ¿No pensaron que somos el fruto de la ilusión de miles de generaciones? ¿Imaginaron los días que vivió un ancestro ignoto, tal vez una tatarabuelo? Tan lejano y misterioso, tan determinante y cercano. Nosotros, que somos textura tejida por los hilos de la Historia, pasaremos... Disfruten, queridos amigos de EL BLOG ILUSTRADO, de sus días. Nos volveremos a ver por aquí en breve: dicen que hay vida más allá de los cincuenta centímetros que me separan de la pantalla del ordenador. Ahora deseo redescubrir el barrio y quizás haga una incursión al centro de la ciudad. Hasta el jueves.