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miércoles, 18 de junio de 2014

COLECCIONES POLÍGLOTAS, LECTORES FELICES


El diario EL PAÍS pondrá a la venta una colección de 20 libros bilingües (inglés-español) a partir del domingo 22 de julio de 2014. Todos los volúmenes incluirán un CD con audio en inglés, y un glosario en ambos idiomas para facilitar la lectura. Se podrán adquirir por 4,95 euros cada domingo al comprar el periódico. El primer título será El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, y  valdrá 1 euro. Otros autores de la colección: Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Mark Twain, Jack London, Rudyard Kipling, Arthur Conan Doyle, Joseph Conrad, G. K. Chesterton, etcétera. Esta brillante iniciativa recuerda lejanamente a la colección Read & Listen, de la editorial PONS. En definitiva, dos pequeñas bibliotecas que acercan al lector hispanohablante algunos tesoros de la literatura en inglés. 

No olvidemos las lecturas graduadas, como la excelente serie Penguin Readers, o la audioteca The Classics, de CSA WORD, hoy propiedad de Canon Gate y cuyo catálogo puede adquirirse en formato físico o digital (en este último caso, a través de iTunes). La web actual no me convence si he de ser sincero (antes podías escuchar una muestra de cada disco, se indicaba si la lectura era completa o abreviada, y la navegación resultaba mucho más cómoda). Recuerdo con agrado la edición que hizo Simon Callow del Animal Farm

Los ingleses han sabido enseñar su idioma con gran amenidad. Su literatura, reflejo de ese espíritu, no es una excepción. Tal vez carezca de la gravedad de otras producciones nacionales, pero a cambio suele resultar asequible a la mayoría de los lectores, por lo que no resulta necesario dominar la lengua para entender los textos clásicos. Su vocabulario, heredero mayoritariamente del latín, y una gramática sencilla hacen el resto. Lástima que la fonética le reste puntos. De ahí, me imagino, que se apoyen en los audios. La literatura alemana, al contrario, puede leerse fácilmente desde las primeras lecciones y su potente industria editorial cuenta también con una abultada oferta de audiolibros. Su literatura infantil y juvenil es una de las mejores de Europa. La gramática y el vocabulario, mucho más germánicos que el inglés, dificultan su estudio, pero también estos obstáculos pueden entenderse como un juego que los estudiantes aprenderán a superar con un poquito de esfuerzo. Como dice el refrán, Übung macht den Meister, es decir, la práctica/el ejercicio hace al maestro. El lector puede iniciarse leyendo los entretenidísimos e inolvidables clásicos de Christine Nöstlinger (Intercambio con un inglés Filo entra en acción) ; las míticas Aventuras de La mano negra, de Hans Jürgen Press, o la terroríficamente divertida serie de El pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Cosas similares podrían decirse de la literatura en francés, ruso, danés, italiano, etcétera. Quien tiene una buena biblioteca tiene muchos amigos.

domingo, 10 de junio de 2012

RAY BRADBURY Y LOS PARQUES


Falleció Ray Bradbury... Autor de una extensa obra, se le recordará quizá por sus tres novelas más famosas: Fahrenheit 451, Crónicas marcianas y El hombre ilustrado. Yo conozco también un librito de once ensayos breves titulado Zen en el arte de escribir. Me lo sugirió un amigo hace años y ciertamente es recomendable para aquél que quiera acercarse a la intimidad del autor.

Mi libro preferido es Fahrenheit 451. En el mundo al revés, nadie lee y los bomberos se dedican a quemar bibliotecas. Es subversivo ¿no les parece? Sin embargo, lo que más valoro en esta obra es la redención del protagonista, Montag, y su amistad creciente con una muchacha que le descubre una vida nueva. Esa revelación transformará su realidad, abandonando definitivamente su pasado anodino en la ciudad por un nuevo y prometedor presente en los bosques, en contacto con nuevos compañeros de viaje, esos hombres-libro que mantienen viva la tradición oral, recordándonos que las llamas en las que agoniza el papel no alcanzan  a la memoria. También me gustaron mucho los diálogos, que uno querría subrayar o, en un acto de justicia, recordar. La impecable versión de François Truffaut sumó atractivo al libro.

El periódico norteamericano The New York Times dedicó unas palabras a la muerte de Ray Bradbury. También rescató varios textos históricos de su hemeroteca. Todo ello puede interesar al lector. Recomiendo pinchar en Obituario, Times Topic y Multimedia.

Si esta tarde quiere darse una vuelta por el Retiro, acérquese hasta la caseta de Booket y pida un ejemplar de El Hombre Ilustrado. Busque, a continuación, un sitio a la sombra, acomódese y deje que cobre vida alguna de las dieciocho historias que el protagonista del libro lleva tatuadas en su cuerpo. No hay mejor paliativo de la crisis, mucho más eficaz que esa anestesia masiva llamada Eurocopa.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

HISTORIAS PARA NO DORMIR

Existen dos monumentos de la historiografía literaria inglesa: The Cambridge History of English Literature y The Oxford History of English Literature.

La primera obra consta de once mil páginas y se publicó en Nueva York entre 1907 y 1921. Los expertos opinan que nadie ha logrado superarla. Fue dirigida por Adolphus W. Ward, quien escribió catorce capítulos de su especialidad, y Alfred R. Waller, quien se encargó de otros cuatro. En la obra intervino la flor y nata de la época (J. W. H. Atkins, G. Saintsbury, H. V. Routh, W. J. Courthope, F. W. Moorman, F. E. Schelling, entre otros). En 1927 se añadió un decimoquinto volumen con el índice. Hoy es imposible encontrar una edición moderna, pero el investigador y el lector aficionado pueden leer la obra completa de forma gratuita pinchando aquí (este enlace permite leer, además, cuatro volúmenes extra dedicados al estudio de la literatura norteamericana). También pueden descargarse la obra por volúmenes en formato pdf si acuden al excelente portal The Internet Archive.

George Sampson publicó en 1941 un resumen que condensa los catorce volúmenes de su hermana mayor y lo actualiza incluyendo material posterior a 1916. R. C. Churchill revisó la edición en 1970: The Concise Cambridge History of English Literature, cuya tercera edición en rústica está agotada desde febrero de 2009 (y en tapa dura desde agosto de 1987).

Hoy la página web de Cambridge University Press (USA) ofrece, entre otras, The Cambridge History of American Literature, en ocho volúmenes (no es la misma obra que la incluida en el primer enlace de esta entrada), y The New Cambridge History of English Literature, edición completamente nueva dividida en cinco volúmenes.

Oxford (USA) comenzó la reedición de su mentada historia de 1945. Hasta la fecha se han publicado sólo siete de los quince volúmenes previstos (la reedición incluye dos más que la edición original). Según la crítica, el texto de Oxford tenía varias ventajas sobre la de Cambridge; por ejemplo, contaba con mayor unidad, pues cada volumen estaba redactado por un único especialista a diferencia de la de Cambridge, en la que intervinieron numerosos (aunque reconocidos) expertos. Para Oxford escribieron H. S. Bennett, Edmund K. Chambers, C. S. Lewis, James Sutherland, John Butt, Ian Jack o J. I. M. Stewart.

La misma editorial (Reino Unido) ha comenzado la publicación, a su vez, de una nueva historia de la literatura inglesa. Hasta la fecha, ha lanzado cinco de los trece volúmenes previstos. La obra se titula Oxford English Literary History. Presenta un enfoque diferente. En lugar de una obra de referencia convencional, basada en los autores y libros principales de cada periodo literario, se ha preferido destacar el contexto en el que el libro fue escrito y enfatizar la relación de éste con su época. Después de leer varias muestras, no me convence la idea en absoluto: a una historia de la literatura se le pide lo que es porque lo otro parece más propio de un ensayo académico.

Andrew Sander publicó en Oxford (Reino Unido) un manual que figura en todas las bibliografías universitarias de primer curso: Short Oxford History of English Literature, de cuya tercera edición escriben los editores que es "the most comprehensive and scholarly history of English Literature on the market".

Por último, una obra curiosa: Oxford History of Literary Translation in English.

Ahora que ha llegado el frío y apetece poco salir a la calle, aprovechemos cuando se oculta el sol para leer cerca del calor que brinda una buena estufa. Hoy les ofrecí varios títulos relevantes. Yo siempre sentí mayor interés por estos manuales que por las obras sobre los que me informaban con tanto amor los autores de aquellos. La historiografía tiene algo de artesanal y fantástico. Qué loco propósito pretender informar sobre todos los libros escritos y ordenarlos según un criterio previo. ¡E incluso comentarlos y discutir con otros críticos acerca del valor de cada uno! A los que se dedican a esto les mueve una noble pasión, una certeza romántica: no dejar nada al olvido, preservar lo que un día fue, que el nombre de aquellas personas nunca se extinga. Siento que yo tengo el deber de perpetuar esa verdad humana.

jueves, 25 de octubre de 2007

TRES RECOMENDACIONES

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A salto de mata es una breve semblanza autobiográfica en la que Paul Auster nos descubre la vida del joven que un día decide, pase lo que pase, dedicarse al oficio de escritor. Los que ya leyeron Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke encontrarán en las páginas del escritor norteamericano un nuevo texto para la reflexión.

En la "Colección Conmemorativa 70 Aniversario del Fondo de Cultura Económica" se ha editado este magnífico título de Marcel Schwob, el joven judío francés de gran cultura, ingenio descomunal y brillante intelecto. Pasó de siglo y éste lo tumbó a los treinta y siete años de un cáncer de pulmón. Su vida y obra están condensadas en un prólogo magnífico escrito por (creo) don Juan Damonte. Todo es trepidante en Schwob. La luz de la alta cultura guió su azarosa y trágica vida desde Francia a Somoa, de los clásicos griegos a su idolatrado poeta François Villon, de las consideraciones sobre la risa al ensayo acerca de la perversidad. Fue políglota, tradujo mucho y entabló amistad con destacados intelectuales y artistas de diferentes nacionalidades. El volumen incluye un artículo sobre su admirado Robert Louis Stevenson, quien no le fue en zaga en la enfermedad, lo igualó en las travesías hacia un destino exótico y finalmente lo superó en años y fama.

Rafael Toriz, joven promesa de las letras mexicanas, me envió una reseña sobre Lo prohibido hará cosa de dos semanas. Quedé deslumbrado por su prosa. Su agudeza y estilo no son propios de su edad. Debemos esperar cosas grandes de él. Rafael confiesa en su artículo que siempre asoció los textos de Galdós con un tipo de literatura rancia que sólo leen las ancianas. Cuando comenzó la lectura de la novela galdosiana, cambió radicalmente de parecer. Eso nos ocurre a menudo: el prejuicio y la sospecha de una intuición. Seguiré el ejemplo de mi tocayo, que recomienda fervorosamente la lectura de Galdós, y haré lo propio con sus Cuentos fantásticos. Una sorpresa para el lector. Y otra más, si le interesa el tema, pinchando aquí.

domingo, 18 de marzo de 2007

TEATRO, NOVELA Y CINE

María Mercedes Romero Peña puede ser considerada la voz más autorizada sobre el teatro español de las primeras décadas del siglo XVIII. La Fundación Universitaria Española acaba de publicar una parte de su impresionante tesis doctoral. El libro se titula El teatro en Madrid durante la Guerra de Independencia, 1808-1814. Mis mejores deseos de futuro para esta prometedora joven.

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Un par de novelas/autores para (re)descubrir a partir de la semana que viene:

Herman Hesse: Bajo las ruedas

La crónica de una estancia en el infierno y el final trágico de una joven vida. Otros libros del autor: Siddhartha, Demian, El lobo estepario, Leyendas medievales, El último verano de Klingsor, Peter Camenzind o El juego de abalorios. Herman Hesse nació hace ciento treinta años, el dos de febrero de 1877 en Calw (sur de Alemania). Hijo de una familia de misioneros protestantes, el éxito de Peter Camenzind en 1903 le permitió vivir con independencia económica. Vivió cerca del Lago Constanza y viajó a la India. Su obra tiene algo de autobiográfico y los protagonistas de sus libros, un trasunto de sí mismo, una especie de alter ego del autor. La búsqueda del yo, el contacto con la naturaleza y la sociedad hostil son constantes de su literatura. En 1946 recibió el Premio Nobel de Literatura. Sus acuarelas son celebradas por su colorido y delicadeza, y acompañan páginas imperecederas del propio Hesse. Fue un hombre de fuerte personalidad. Nunca dejó sin contestar cada una de las cartas que le llegaban diariamente a su domicilio. Falleció en Montagnola, Suiza, el nueve de agosto de 1962. Herman Hesse es uno de los autores alemanes más leídos de todos los tiempos. Gunnar Decker escribió un ameno diccionario sobre la vida y la obra del autor titulado HESSE-ABC. Lo publicó la editorial Reclam en 2002. Existe un portal en internet dedicado a la memoria del escritor. Facilito la versión en castellano: http://www.hermann-hesse.de/es/

Joseph Roth: La leyenda del santo bebedor

Joseph Roth escribió esta novelita en 1933. Se la considera su testamento autobiográfico y literario. Nació en Brody, actual Ucrania, en 1894. Falleció en París a finales de mayo de 1939 sin conocer los horrores de la II Guerra Mundial, pero habiendo condenado los excesos del régimen nazi. Dio cuenta de ello en sus artículos de prensa. Hoy se han recogido varios volúmenes en los que denuncia abiertamente los crímenes de la Alemania hitleriana y de su dictador: El Anticristo, El juicio de la historia o La filial del infierno en la tierra son buenos ejemplos. Relató a sus contemporáneos el ocaso de una civilización y el final de un orden social: la caída del imperio austrohúngaro. Lo que le sucedió fue la banalización del mal y la democratización de la vulgaridad. Los lectores del autor recordarán breves piezas como Confesión de un asesino, Hiob o sus célebres Marcha Radetzky y La cripta de los capuchinos. Podríamos acabar estas líneas afirmando: Joseph Roth o el triunfo de la melancolía.

Naguib Mahfuz: El ladrón y los perros

Sorprenderá a muchos que, pasados un par de meses de la muerte del Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz, aún no se haya hecho eco de la noticia ninguna publicación especializada de nuestro país y que no se le haya rendido ningún homenaje. A la espera de que llegue y se le haga justicia, hoy recomiendo a los lectores de EL BLOG ILUSTRADO un par de novelas del autor: El ladrón y los perros está basado en un hecho real que conmocionó a la opinión pública de El Cairo; El callejón de Midaq (o de los milagros) narra la historia de las gentes de un viejo callejón de la gran ciudad egipcia, sus miserias, aspiraciones, sueños y desdichas. Esta última novela es un fresco mosaico de los fondos de El Cairo: sus personajes perduran en nuestra memoria vívidos y reales como la triste vida que les tocó vivir (el tipo que lesiona las extremidades de los mendigos para que puedan ganarse la vida pidiendo una limosna que luego pasa él mismo a recoger, la joven muchacha que sueña con un futuro de lujo y termina prostituyéndose para el proxeneta que le había prometido medrar, el dueño del antiguo bazar y sus sueños de enamoradizo frustrado, el barbero Abbas...). Quizá de menor consideración sean, entre otras, El café de Qushtumar, a donde acuden cuatro viejos amigos para hablar sobre el paso del tiempo y cómo les fue en la vida; Amor bajo la lluvia o La guerra de Tebas. La llamada Trilogía de El Cairo le valió al autor reconocimiento mundial como el gran narrador de la literatura en árabe de nuestro tiempo. Amenazado de muerte por considerarle hereje un grupo extremista, vivió recluido en su casa durante el final de su vida. Falleció el treinta de agosto de 2006 a los noventa y cuatro años de edad en su ciudad natal. El Cairo ha enmudecido con su pérdida. La literatura de nuestro tiempo, también.

Ray Bradbury: Fahrenheit 451

Tres novelas fundamentales del siglo XX con un denominador común: 1984, Fahrenheit 451 y Un mundo feliz. En una sociedad futura, los bomberos ya no apagan incendios, sino que los provocan. Leer se ha convertido en una actividad ilegal y los libros son pasto de las llamas. Algunas personas esconden bibliotecas en sus casas y los hay que viven libres en el bosque: cada uno de estos ha memorizado un libro y se les conoce por el título y no por su nombre de pila. La historia narra la conversión de Montag, un joven bombero que un día decide pasarse al bando contrario cuando descubre la pasión de la lectura que le había sido arrebatada por un estado que le privó del derecho a decidir bajo el supuesto de que la lectura hace infelices a las personas. El resultado es un mundo aséptico cuyo principal pasatiempo es ver la televisión interactiva que cuelga de todas las paredes de la casa. Algunos de los pasajes de este libro son antológicos. François Truffat llevó al cine esta poderosa novela con gran acierto y fidelidad.

Christopher Isherwood: Adiós a Berlín

Bastaron dos novelas al inglés Christopher Isherwood para convertirlo en un escritor de culto y de éxito mundial. Adiós a Berlín está inspirada en la estancia del autor en la capital alemana antes de los trágicos años de la II Guerra Mundial. Berlín está presente en los personajes, ahorrándose el autor la topografía de las avenidas y parques de la harapienta ciudad a excepción de un par de ocasiones, sobre todo cuando describe la zona elegante donde reside uno de sus alumnos adinerados. El señor Isherwood vive en la casa de Frau Schroeder, donde siempre falta comida y hace un frío espantoso. Allí convive con otros inquilinos: la cantante bávara Fräulein Mayr, Frau Kost... Sin embargo, Isherwood hará amistad sincera con la joven Sally Bowles, quien se enamorará de él y con quien pasará todo el tiempo. Otros personajes entran en escena, pero es la relación de Sally y el autor la que da sentido a la novela. Una adaptación musical de Adiós a Berlín se llevó al cine: la oscarizada Cabaret. Si Truffaut acertó con su versión de Fahrenheit 451, no menos éxito cosechó Bob Fosse con su versión del clásico inglés. Liza Minnelli, Michael York y Helmut Grien dieron forma a tres protagonistas eternos, la forma exacta de los sueños.

John Kennedy Toole: La conjura de los necios

Ignatius Reilly es, por derecho propio, uno de los protagonistas literarios de la novela norteamericana del siglo XX. Eso a pesar de que los libros no debieran adscribirse a ninguna corriente literaria ni agruparse en función de caprichosas diferencias políticas o idiomáticas: el escritor escribe al margen de dichas consideraciones. Pero resulta cómoda su ubicación si concedemos validez al protocolo académico e historicista. Bueno es aceptarlo, aunque tampoco le demos demasiada validez. Consideraciones metaliterarias aparte, fue la madre del autor, de John Kennedy Toole, quien se puso en contacto con Walker Percy para que leyera la novela que había escrito su difunto hijo. Lo que continuó fue la crónica de un éxito editorial y de crítica sin parangón. El contenido de la novela tampoco permite establecer comparación alguna. La comedia, que poco a poco se nos atragantará como un nudo en la garganta, deviene en tragedia. Texto autobiográfico de un joven que terminaría suicidándose en 1969 a los treinta y dos años de edad; tal vez sus páginas recojan aquello que no supo decir a su madre, una forma de justificación, un "yo acuso" a la sociedad que le tocó en desgracia soportar. John Kennedy Toole también es autor de otra novela: La biblia de neón.

Libros, libros y más libros... A nosotros nos es tocado pasar, ellos perdurarán. A veces, mirando a través de la ventana, me gusta soñar con las generaciones venideras, ilusionarme fútilmente con todo lo que un día mis ojos no verán. ¿Cómo recibirán nuestros biznietos el legado que hoy transmitimos a nuestros hijos? ¿No pensaron que somos el fruto de la ilusión de miles de generaciones? ¿Imaginaron los días que vivió un ancestro ignoto, tal vez una tatarabuelo? Tan lejano y misterioso, tan determinante y cercano. Nosotros, que somos textura tejida por los hilos de la Historia, pasaremos... Disfruten, queridos amigos de EL BLOG ILUSTRADO, de sus días. Nos volveremos a ver por aquí en breve: dicen que hay vida más allá de los cincuenta centímetros que me separan de la pantalla del ordenador. Ahora deseo redescubrir el barrio y quizás haga una incursión al centro de la ciudad. Hasta el jueves.

viernes, 23 de febrero de 2007

LA TEMPERATURA A LA QUE ARDE EL PAPEL


Debo a la atenta curiosidad de un buen amigo venezolano la sorprendente noticia de que las personas que incendian bosques son luego incapaces de prender fuego a un libro; es más, sufren si piensan en dañarlos. Me narraba el hecho de un interno al que su psiquiatra le había permitido hacerse con varios volúmenes para su consulta personal: “Imagínate: la biblioteca de un pirómano”, concluía.

El DSM-III introdujo un grupo de patologías mentales que llamó «trastornos del control de los impulsos». El cuadro incluye la piromanía, la cleptomanía, el juego patológico, el trastorno explosivo intermitente y la tricotilomanía (de esta última me gustaría escribir otro día). Hoy nos detendremos en la piromanía. Julio Vallejo Ruiloba, en su libro Psiquiatría para no expertos, escribe a propósito de ésta:

“Se desconoce la prevalencia y la causa, que probablemente es polifactorial (factores educativos y ambiente familiar, fijación plaquetaria de serotonina, personalidad especial -búsqueda de sensaciones- y sistema dopaminérgico)”

La persona que sufre este mal siente un impulso que exige el cumplimiento de su necesidad: incendiar. Lo que me llama la atención es que aquélla sea luego incapaz de doblar la página de un libro, mucho menos de quemarla. Es un misterio por ahora, pero no deja de resultar paradójico.

La anécdota me recordó que existe un librito escrito por Ray Bradbury titulado Fahrenheit 451. Su historia nos habla de una sociedad en la que está prohibido leer. Montag, el protagonista, es un bombero, pero su cometido no es apagar fuegos, sino quemar libros. No obstante, un día sentirá curiosidad por leer uno y entonces su vida cambiará.

Existe una versión cinematográfica llevada al cine con gran acierto por el director François Truffaut y protagonizada por Oskar Werner (¿Recuerdan Las sandalias del pescador?) y Julie Christie, que hace el papel de la mujer de Montag y el de una joven que seduce a éste y le invita a leer.

Tanto el libro como la película pueden considerarse dos obras maestras del pasado siglo XX. Hoy es viernes: todos tenemos un largo fin de semana para disfrutarlas en compañía de los seres queridos o en la bendita soledad de cada uno. Yo, en los hábitos de mis lectores, no entro.

Portada de la edición española y carátula del largometraje



Montag con sus compañeros de trabajo y, poco después, descubriendo la felicidad en la lectura clandestina de David Copperfield



Montag estudiando diversos volúmenes en su hogar y hablando con Mildred, la mujer de éste, sobre el valor del contenido de los libros tras ser descubierto por ella



Montag, con su superior, momentos antes de quemar una biblioteca, y la dueña de los libros, que se hace prender antes de ver cómo los bomberos le arrebatan sus preciados libros ¿Recuerdan aquello de "Allí donde queman libros, terminan quemando hombres"?



Al final del libro, Montag huye al bosque, donde hay personas que se las conoce por el libro que han memorizado. En las dos instantáneas, las Crónicas marcianas del propio Bradbury y una interesantísima edición de la República de Platón