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viernes, 20 de noviembre de 2015

PROGRAMA KiVa


Hace un par de semanas, la revista española XLSemanal (de venta conjunta con ABC y otros periódicos regionales) dedicó su portada al programa KiVa, un proyecto finlandés contra el maltrato escolar creado por Christina Salmivalli, psicóloga de la Universidad de Turku y estudiosa del fenómeno desde hace un cuarto de siglo.

Los resultados son esperanzadores. Según el artículo, Finlandia ha reducido en un 79% los casos de violencia entre menores. El método ideado por Salmivalli le da la vuelta a la tortilla: siguiendo una nueva estrategia social, hace partícipe a todo el colegio ante un caso de maltrato, logrando que el agredido no se sienta solo y angustiado, y que el agresor no saque ningún rédito de su acción. Los detalles del programa KiVa pueden seguirse en el artículo (leer aquí). Varios países, bajo supervisión finlandesa, han implantado este sistema. Llegará a España en enero de 2016. Confío en que sirva para reducir notablemente los casos de violencia escolar, de modo que no tengamos que leer más casos como el de Arancha.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL BIEN MÁS PRECIADO


En el centro cultural CaixaForum se puede visitar estos días la exposición The Most important thing. Retratos de una huida (folleto en PDF).

Como es sabido, en los últimos años, Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana y Mali han sido escenario de graves conflictos sociales. Como resultado de esa terrible violencia, doce millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares con lo puesto.

La muestra recoge las historias de algunos de esos refugiados: imágenes de los protagonistas al lado de aquello que pudieron rescatar a última hora. No se soprenderá el visitante al comprobar que, en la mayoría de las ocasiones, nuestro bien más preciado no es un objeto, sino un ser amado: generalmente se trata de un familiar; a veces, como en el caso de un chico, su mascota, su único amigo. También hay un hombre que muestra su documento de identidad, pues ese papel le dice al mundo quién es él. En otro caso es un instrumento de trabajo, por ejemplo, una vieja máquina de coser.

Si el lector desea poner nombre a estas personas y desea reflexionar acerca de lo que realmente tiene valor en la vida, le recomiendo de todo corazón que no deje pasar la oportunidad de ver esta muestra.

Hace tiempo le decía a un amigo que es necesario tener siempre hecha la maleta, quizá recordando tristes episodios de nuestra historia reciente. ¿Qué pondríamos en ella? ¿Qué es lo más valioso, aquello sin lo cual la vida se hace insoportable? ¿Cabe tal cosa en nuestro equipaje o lo verdaderamente esencial es algo de otra naturaleza?

No olvides hoy, lector afortunado, que millones de personas vagan por el mundo intentando encontrar una estabilidad a la que nosotros ilusoriamente nos hemos acostumbrado. Nos quejamos con frecuencia de nuestros problemas y quizá deberíamos más a menudo dar gracias por aquello que tenemos.

jueves, 19 de marzo de 2015

ISRAEL, ISRAEL


Me ha gustado mucho la entrevista a Yuval Harari publicada el 15 de marzo de 2015 en el diario español EL MUNDO. El texto íntegro puede leerse gratuitamente en la web del periódico. 

Del historiador israelí me gustaría destacar su optimismo inteligente basado en el conocimiento y en una capacidad de raciocinio prodigiosa que podría resumir con un calificativo a la altura de su intelecto: judío, y eso es de agradecer. Parece que tuviera las respuestas a muchas preguntas, una brillante capacidad de síntesis: simplifica mediante una analogía lo que parecía complejo y, con ello, desarma los temores del interlocutor llevándolo a aceptar una evidencia que le resultaba velada hasta entonces; en definitiva, ser poseedor de un conocimiento lúcido, de una capacidad de análisis sobresaliente. Mi admiración y respeto por ello. 

Dos días después, el 17 de marzo de 2015, el mismo periódico publica una tribuna de don Rafael L. Bardají titulada "¿Dónde acabará Israel?" acerca de las elecciones en dicho país (tb. disponible online). Pinta el analista político un panorama mucho menos feliz del futuro inmediato de la nación, inmersa en los cambios políticos y estratégicos que viven las potencias vecinas, en una crisis de entendimiento con el gobierno actual de los Estados Unidos y atenta al avance de nuevos grupos terroristas en regiones próximas a sus fronteras.

Si es cierto que hay una ola de judeofobia en Europa, ¿por qué España, la milenaria Sefarad, no propone a aquellos judíos incómodos en sus actuales domicilios europeos la posibilidad de un cambio de residencia? Creo que sería muy bueno para todos. Lo triste es que España parece que estuviera contagiada igualmente de ese mismo virus. Me cuesta creerlo, no consigo aceptarlo. 


sábado, 6 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE, VUELTA AL INFIERNO


Leo en la web del periódico británico The Independent una noticia sobre acoso escolar firmada por un padre cuyo hijo lleva un año sufriendo el maltrato de sus compañeros. Tras el final de las vacaciones estivales, el joven debe regresar al colegio. En su caso esto significa reencontrarse con sus maltratadores, volver a sufrir un calvario que tendrá consecuencias a corto, medio y largo plazo, y que se agravarán con el tiempo. Puede leerse el texto aquí

El padre reprocha a los responsables escolares que no defiendan a su hijo y la dirección insinúa que la culpa es de la víctima. ¡Bravo por esos educadores de cuarta!

A lo anteriormente citado se suman tres aspectos a tener en cuenta: la percepción subjetiva del acoso, la escasa capacidad actual del profesor ante este tipo de conflictos y, en muchas ocasiones, el silencio del niño acosado.

Se han publicado muchos libros sobre este asunto, pero me sorprende no haber encontrado estudios académicos que analicen el problema y sus consecuencias, su tratamiento y solución; son, más bien, ensayos generales y libros de divulgación. Un par de excepciones, aunque muy parciales, serían los trabajos de Dan Olweus (Conductas de acoso y amenaza entre escolares, Ediciones Morata), profesor de Psicología en la Universidad de Bergen, Noruega, y una de las principales autoridades en la materia; y Rosario Ortega (quien coordina Agresividad injustificada, "bullying" y violencia escolar, Alianza Editorial), catedrática de Psicología y directora del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba, España, también fundadora del Observatorio Europeo de la Violencia Escolar.


El libro de Oweus se centra demasiado en las estadísticas, especialmente en Escandinavia, y sostiene que, si bien una característica que comparten todos los agredidos es un sentimiento de vergüenza, el que destaca entre los agresores es el de culpabilidad. Con este enfoque se podría considerar al agresor, en varios aspectos, una víctima más: por un lado, porque siente la necesidad de agredir a alguien; por otro, porque se siente mal al haberlo hecho. Juzgar así al agresor me parece bienintencionado y, en algunos casos, será el modo correcto de abordar el conflicto; lamentablemente, no creo que sea la forma acertada en todos ellos. Muchos sujetos violentos no sienten remordimientos ni se plantean siquiera la naturaleza cruel de su hostilidad. Estos chicos, al crecer, se convierten en adultos peligrosos y los encontramos en las empresas, de vecinos de comunidad, a veces de cónyuges o padres, etc. Son un foco de maldad y le amargan la vida al prójimo. Hacerles ver el dolor que conllevan sus actos no sirve de nada. La única solución hoy sería que dejaran de ser quienes son, y eso es imposible.

El texto de Rosario Ortega, en realidad, es un conjunto de ensayos redactados por varios especialistas que tratan el tema desde distintas perspectivas. Es un texto muy recomendable. Permítanme que les detalle el índice que los editores lamentablemente no han incluido en su página web:

- Introducción. Treinta años de investigación y prevención del bullying y la violencia escolar, Rosario Ortega.

Primera Parte: Violencia escolar y bullying.

- 1. Orígenes y primeros estudios del bullying escolar, Erling Roland. Introducción, Primeros estudios y primeras intervenciones sobre bullying, El trabajo contra el bullying en Noruega, el programa Zero contra el bullying en Noruega, Modelo de aplicación del programa Zero, Conclusión y Bibliografía.
- 2. El estudio científico del fenómeno bullying, Virginia Sánchez y Rosario Ortega. Introducción, Los estudios descriptivos: un primer acercamiento al fenómeno y su significado, Dos variables a considerar: sexo y edad, Conclusión y Bibliografía.
- 3. Bullying en la escuela: un fenómeno grupal, Christina Salmivalli y Kätlin Peets. Introducción, el contexto diádico del bullying escolar, ¿De qué modo participa el grupo en el bullying?, ¿Podemos predecir la implicación en el bullying?, Implicaciones para la intervención sobre el bullying, El programa KiVa en Finlandia, Conclusión y Bibliografía.
- 4. Bullying: un fenómeno inmoral, Antonella Brighi y M.ª Luisa Genta. Introducción, La respuesta moral en el comportamiento agresivo, La desconexión del discurso moral, Del razonamiento moral del individuo a los valores culturales, Valores culturales y agresores adolescentes italianos, Conclusión y Bibliografía.
- 5. Bullying en la escuela infantil, Françoise D. Alsaker y Ulrika Louise Vilén. Introducción, Dificultad de la investigación del bullying en la escuela infantil, El proyecto "Caminos hacia la victimización", Preescolares que se involucran en problemas agresor/víctima, El programa Be-Prox: un modelo suizo para afrontar el bullying en la escuela infantil, Conclusión y Bibliografía.
- 6. Bullying entre hermanos, Ersilia Menesini, Marina Camodeca y Annalaura Nocentini. Introducción, La contribución de las relaciones entre hermanos al contexto familiar, Relaciones entre hermanos: factores relacionados y ajuste personal y social, El bullying en casa y en la escuela, Conclusión y Bibliografía.

Segunda Parte: Nuevas formas de violencia juvenil, contextos y poblaciones vulnerables.

- 7. El uso violento de la tecnología: el cyberbullying, Joaquín Mora-Merchán, Rosario Ortega, Juan Calmaestra y Peter K. Smith. Introducción, Los orígenes del cyberbullying, ¿Qué es el cyberbullying?, Hechos y cifras. ¿Qué podemos aprender de la investigación? Implicaciones educativas, Conclusión y Bibliografía.
- 8. Violencia sexual y cortejo juvenil, Javier Ortega-Rivera, Virginia Sánchez y Rosario Ortega. Introducción, Sexualidad y cortejo en la adolescencia, Cuando el cortejo se hace violento, El fenómeno de la violencia sexual, ¿Es la violencia sexual un fenómeno emergente?: la prevlencia del fenómeno, La violencia sexual en el contexto de la pareja, Conclusión y Bibliografía.
- 9. Sociedades pluriculturales y violencia escolar racista, Claire Monks, Rosario Ortega y Antonio J. Rodríguez. Introducción, Victimización y diferencias culturales: del insulto racista a la exclusión social, Victimización racista y autoestima, El efecto de la diferencia cultural (grupo mayoritario versus grupos minoritarios) sobre la autoestima personal y cultural en escuelas inglesas y españolas, Conclusión y Bibliografía.
- 10. Pobreza, subdesarrollo y violencia escolar, Rosario del Rey, Eva M.ª Romera y Rosario Ortega. Introducción, La pobreza y el subdesarrollo en el mundo actual, Naturaleza y tipos de violencia en las poblaciones pobres, La respuesta a la pobreza y a la violencia, Conclusión y Bibliografía.
- 11. La apropiación de la identidad: una forma cruel de violencia, Andrea Smorti y Livia La Torre. Introducción, La construcción de la identidad, Los procesos histórico-culturales de la apropiación de la identidad: el caso argentino, Los procesos psicológicos de la apropiación de identidad: un estudio sobre las historias de los hijos de los desaparecidos, Conclusión y Bibliografía.

Tercera Parte: Intervención psicoeducativa contra el bullying y la violencia escolar.

- 12. Construir la convivencia para prevenir la violencia: un modelo ecológico, Rosario Ortega, Rosario del Rey y Francisco Córdoba. Introducción, Convivencia escolar y claves para su análisis, Dificultades de la convivencia, La educación de la convivencia, Claves para la construcción de la convivencia, Más allá de la gestión ordinaria de la convivencia: afrontar los riesgos, El modelo "Construir la convivencia para prevenir la violencia", Conclusión y Bibliografía.
- 13. El modelo ABC para prevenir y afrontar el bullying. Introducción, Evitar la agresión, ser tolerante y cuidar de otros: el ABC contra el bullying, Fases, estrategias y elementos clave del proyecto ABC, La política del ABC en relación con las familias y con la comunidad en general, La evaluación del programa ABC, Conclusión y Bibliografía.
- 14. Sociología y violencia escolar: Un enfoque contextual, Erick Debarbieux y Catherine Blaya. Introducción, ¿Es la violencia escolar una violencia de intrusión?, Las causas escolares de la violencia en la escuela, Factores comunitarios y escolares: un sistema, El entorno y la vinculación social como factores de protección, Consecuencias para la acción educativa, Conclusión y Bibliografía.
- 15. Evaluación de programas de intervención: El proyecto "Beispiel des WiSK", Christiane Spiel, Dagmar Strohmeier y Moira Atria. Introducción, Criterios de calidad en los programas de prevención e intervención, La evaluación científica, La evaluación en el ámbito de la prevención de la violencia, WiSK: programa para el desarrollo de habilidades sociales en la escuela, El "proyecto aula" del programa WiSK, La evaluación del "proyecto aula" de WiSK, Conclusión y Bibliografía.

Ni de lejos se ha dicho la última palabra sobre el acoso escolar. Muchos expertos abordan su estudio con una candidez sonrojante. Las medidas para frenar la violencia en las aulas son controvertidas. ¿Qué hacemos con los agresores? ¿Qué convierte a una persona en una amenaza para el prójimo? ¿Es posible que las víctimas puedan seguir adelante con sus vidas como antes?


El etólogo, neurólogo y psiquiatra judío Boris Cyrulnik, nacido el 26 de julio de 1937 en Burdeos, Francia, respondió a esta última pregunta hace unos años. Su caso es un ejemplo de superación: siendo niño, perdió a sus padres tras ser deportados durante la II Guerra Mundial. Logró sortear la muerte y su experiencia vital le motivó a estudiar psiquiatría y luego a dedicarse a trabajar con niños afectados por un trauma. Ha popularizado el concepto de resiliencia. Escribió varios libros. En España los han publicado  Gedisa y Debate. De ellos querría destacar dos, quizá los más conocidos: Los patitos feos y, sobre todo, Morirse de vergüenza. El miedo a la mirada del otro. En el segundo libro, que en ocasiones parece una sucesión de aforismos, vemos muchos ejemplos de cómo el sentimiento de vergüenza es un producto psicológico. Se trata, entre otras cosas, de una cuestión de actitud. Imaginemos dos grupos de emigrantes. Uno añora su tierra y lamenta su situación actual en el extranjero, el otro ve en el país de adopción una nueva oportunidad. Según el autor, pasado un tiempo, el primer grupo permanece aislado, sus hijos son malos estudiantes y algunos han caído en la delincuencia; el segundo se ha sabido adaptar, sus hijos se han integrado y han podido desarrollarse profesionalmente. En el caso expuesto no quiero ver que un grupo fue capaz de abrirse camino y otro no, más bien que, a pesar de las dificultades, es posible reengancharse al tren de la vida. Eso es muy importante: nunca es tarde. Ahora bien, ¿por qué hay personas que no pueden superar las adversidades? ¿Por qué su resiliencia es baja? Para eso no existe una respuesta o, al menos, no una fácil.


Tim Guénard es otro ejemplo de superación. Relató su vida en un libro que se ha convertido en superventas: Más fuerte que el odio. Cómo escapar de un destino fatal y convertirse en un hombre feliz a pesar de la desgracia. Invito al lector a que conozca la experiencia de este francés. En Youtube hay un vídeo en el que se presenta al público.

Mi recomendación a los padres es que vigilen la evolución de sus hijos, que los visiten en el patio de la escuela siempre que puedan para ver desde lejos si juegan con el resto de sus compañeros; que comprueben si tienen moratones, si alguien hizo dibujos o escribió palabras malsonantes en su material escolar; que se fijen si durante los fines de semana no tienen con quién jugar o prefieren quedarse solos (cuando ésta no era su actitud habitual). Si notan que algo no va bien, pregunten al chico con discreción y quéjense en el colegio, pues tienen motivos para hacerlo. No sientan vergüenza, que de eso suelen valerse los que intimidan. No esperen heroicidades por parte de nadie: el resto del grupo puede tener miedo y no desea complicarse la vida, tal vez ignora el problema o lo contempla desde la distancia y la apatía. Puede que en el colegio, incluso, detecten un silencio cómplice; en ese caso, cambien inmediatamente a su hijo de centro porque la batalla ahí está perdida. A veces, uno no necesariamente ha de encajar a la fuerza, sino que debe encontrar su lugar en el mundo.

Dedicaré más entradas a este tema en el futuro. Por hoy vale con lo escrito. Mis mejores deseos a todos los escolares que la próxima semana comienzan una nueva singladura académica.

Ahora me dirijo a ti, joven lector, por si hubieras encontrado este blog buscando ayuda. Lo que te voy a pedir es muy difícil, especialmente a tu edad, pero es importante que lo hagas. Antes de nada quiero decirte que no tengas miedo, que no se te pase por la cabeza tirar la toalla, pues tienes una larga y hermosa vida por delante, que yo y muchos más te creeremos y te apoyaremos: ¡¡no estás solo!! Lo que sucede en tu clase o en tu colegio no es un reflejo de toda la sociedad. Lo que te pido es que encuentres un momento en el que te sientas cómodo con tu padre o tu madre. Si vives con tus abuelos o con otro familiar, dirígete a uno de ellos. Díselo, cuéntale que en tu colegio alguien te molesta y no temas ponerte nervioso, llorar o sentir miedo. El miedo y la vergüenza nos acompañan toda la vida, pero lo importante es no hacerles demasiado caso. Descuida, eso no agravará tu situación. Al contrario, la solucionará. Los agresores dicen eso: "No se lo digas a nadie o...". ¿Sabes por qué lo repiten constantemente? Porque, mientras tú no digas nada, ellos podrán seguir molestándote. No creas que van a dejarte en paz si tú no les pones freno. Pueden seguir así durante años. No se lo permitas. No te conviertes en blando si pides ayuda. Al contrario. Ellos serían los primeros en hacerlo. Tú no tienes por qué soportar ningún tipo de maltrato, ¿de acuerdo? Los maltratadores suelen ser, a su vez, víctimas de alguna injusticia; otras veces, sencillamente, son así, pero ése no es tu problema: es el suyo. Ese familiar al que pidas ayuda hablará con el jefe de estudios y ellos pondrán fin a esa situación. Si, a pesar de eso, alguien siguiera molestándote, vuelve a hablar con tu familia y también con tu tutor. Recuérdalo: tú no tienes por qué ser la víctima de ningún maltrato. Sé fuerte y rompe tu silencio. No recurras a la violencia. Las personas fuertes e inteligentes rara vez se pelean. De veras, no hay nada que temer. Pide ayuda, que los adultos se ocuparán del resto. Y tú no dejes de estudiar :)

Por otro lado, si quienes te hacen daño no son tus compañeros (o no son ellos solamente), sino alguien en casa (por ejemplo, tus padres o algún otro familiar), entonces, por favor, pide ayuda a algún adulto en quien confíes. Lamentablemente las personas mayores no tenemos poderes especiales (vamos, que no leemos el pensamiento) y no siempre podemos detectar todo lo que le sucede a los menores, así que debes dar el primer paso y hablar. Te preguntarás cómo es posible que tu padre y/o tu madre te peguen o te insulten, que no te presten atención y no cuiden bien de ti. No puedo darte una respuesta precisa.

En esta entrada te he mostrado el ejemplo de varias personas que lograron dejar atrás un pasado difícil. Tú también lo conseguirás. En realidad, todos podemos cambiar si queremos. ¡Ánimo! Recuerda: pide ayuda. No tienes que seguir sufriendo en silencio.

lunes, 18 de agosto de 2014

EN UN LUGAR LLAMADO KULA



Amadu tiene cuatro años. Su hermana es Hawaiu y cumplió tres. Viven en Sierra Leona y acaban de quedarse huérfanos. Sus padres fallecieron a causa del ébola. Ahora viven con su abuela, que les canta y les da galletas para que no estén tan tristes. Tienen una hermana mayor, Massah, en plena adolescencia, y vive con su abuelo en otro pueblo.

Esta terrible crónica es una noticia triste que publica hoy el diario español EL PAÍS. La fotografía que he incluido es de José Naranjo, quien también redactó el artículo para el periódico. Puede leerse el texto completo aquí.

Hace un rato pensaba en mi vida, en el futuro incierto que tengo por delante y había logrado animarme. Todos lo hacemos o, de lo contrario, ¿qué sentido tendría seguir? Me acerqué al ordenador y leí los titulares de la prensa. Me fijé en el excelente trabajo de José Naranjo y no pude menos que escribir esta entrada para compartir con los lectores del blog la realidad de estos niños. ¡Qué terrible desgracia les tenía reservada la vida a tantas criaturas inocentes! 

Tiempo atrás defendía que el dolor es una experiencia subjetiva y que, por lo tanto, no podía medirse ni tampoco admitía la comparación con el sufrimiento de un semejante, pues hay quien en apariencia lo tiene todo, pero se siente profundamente desgraciado, y quien se sobrepone a todos los infortunios y logra ser feliz. Sigo pensándolo aún, pero todo esto me parecen inquisiciones vanas cuando las enfrento a la cruda realidad porque, se mire por donde se mire, Amadu y sus dos hermanas no tienen muchos motivos para sonreír. Escribe el periodista que en el poblado de estos niños no se ven balones ni muñecas con que jugar, que la población infantil de Sierra Leona no va a clase y que, en un escenario de desmoronamiento familiar debido a las repentinas ausencias, los niños que se quedan sin clase pierden un refugio, así que pronto se ven obligados a trabajar y, como si no tuvieran ya bastante, terminan siendo explotados.

No puedo dejar de mirar el rostro de Hawaiu. ¿Qué será de ella en el futuro? ¿Qué suerte correrán Amadu, Massah y el resto de su generación? ¿Nunca se terminará con la pobreza de África? Desearía tener esa barita mágica que cambiase para siempre el dolor y el miedo por fuerza, alegría y esperanza. Muchos buscan fama, reconocimiento, éxito, lujo... Yo busco la puñetera barita. ¿Tal vez la tenga usted? Puede que la llevemos todos con nosotros. El caso es que, mientras pensamos en nuestro futuro, algunos en condiciones mucho menos favorables se quedan sin el suyo. ¿Qué sentido tiene todo esto? Siento una profunda tristeza, una rabia que difícilmente puedo apaciguar y un hondo desconsuelo al ver que el ser humano parece no tener límites en su crueldad y que muchos de nosotros somos testigos impotentes de una realidad que no queremos ver.

No olvide, lector, dar gracias por todo lo que tiene. No olvide tampoco la desgracia ajena. Intente hacer algo para aliviar ese sufrimiento. Me gustaría creer en la labor de las ONG, pero, después de tantos escándalos por corrupción, he perdido la fe en ellas. Los voluntarios, que ahora te paran por la calle con tácticas de auténtica guerrilla (es increíble cómo se distribuyen en las esquinas de las principales avenidas para que no se les escape ni un peatón), sólo quieren tu dinero, pero ese donativo, esa cuota... ¿adónde va? Después de muchos años, no han solucionado los problemas. La clave, quién sabe, está en quienes tienen la oportunidad de cambiar la realidad. Tenemos el poder de nuestro voto. Nos falta el candidato. Ése sigue sin llegar. Los hombres buenos no sueñan con la política, pierden el tiempo persiguiendo baritas mágicas. Si los políticos tuvieran la voluntad necesaria, ¿no habrían contribuido al deseado fin de la miseria en África?

Pobres Amadu, Hawaiu y Massah. Visten ropa ajena, juegan con muñecas imaginarias y dan patadas a balones etéreos. Sus padres se fueron, les dicen, y no van a volver. Son refugiados. Todos queremos ayudarlos. La fotografía crea esa ilusión de parecer que están tan cerca que podemos llegar a ellos estirando nuestro brazo. Se van a morir pronto. Tal vez no. Quizá no los recordemos en su agonía. Ojalá alguien intervenga a tiempo para impedirlo. Yo, no sé por qué, no puedo dejar de mirar esos grandes, hermosos, tristes y limpios ojos con los que miran al objetivo. ¡Cómo puede alguien desear hacerles daño alguno!

jueves, 22 de mayo de 2014

APUNTES SOBRE EL RECHAZO ACTUAL A LOS JUDÍOS (ENTRADA REVISADA EL 18/9/2014)


El pasado domingo, 18 de mayo de 2014, el Real Madrid y el Maccabi jugaron la final de la Euroliga. Después de la victoria del equipo de Tel Aviv, internet se llenó de encendidos mensajes contra el pueblo de Israel. En total, unos 17.500 usuarios de Twitter enviaron textos de contenido judeófobo (véase la web de RTVE).

¿Cómo podemos entender esta respuesta violenta? Seguramente sea la suma de varios factores. Estoy seguro de que se habrían producido acciones semejantes en caso de que el equipo vencedor hubiera sido otro.

La judeofobia pudiera parecer un problema europeo. Como los países del viejo continente se expandieron por medio mundo (y con ellos también sus defectos), hoy podemos encontrar focos de antisemitismo en otras partes del planeta. Hispanoamérica, como continuación de España, es un ejemplo más. Véase el extraño caso de Panamá, considerado el país donde se percibe el mayor rechazo a los judíos -el 52% de su población- en todo el continente americano, habiendo tenido paradójicamente dos presidentes judíos.

La Liga Antidifamación realizó una encuesta mundial entre julio de 2013 y febrero de 2014. Los participantes respondieron a once observaciones: 

1. ¿Son los judíos más leales a Israel que a los países donde viven?
2. Los judíos tienen demasiado poder en el mundo de los negocios.
3. Los judíos tienen demasiado poder en el mercado financiero internacional.
4. Los judíos hablan demasiado de lo que les pasó durante el holocausto.
5. A los judíos sólo les importa lo que les pase a ellos.
6. Los judíos tienen demasiado control sobre los asuntos globales.
7. Los judíos tienen demasiado control sobre el gobierno de los Estados Unidos.
8. Los judíos creen que son mejores que otras personas.
9. Los judíos tienen demasiado control sobre los medios de comunicación.
10. Los judíos son los responsables de la mayoría de las guerras en el mundo.
11. La gente odia a los judíos por el modo en que estos se comportan.

El lector puede pinchar aquí para acceder a los resultados. Según el estudio, una de cada cuatro personas en el mundo manifiesta un prejuicio hacia los judíos. España no sale bien parada. En mi opinión, la encuesta no es concluyente. Habrá quienes puedan tener una idea equivocada de la realidad y creer, por ejemplo, que los judíos tienen demasiado control sobre los asuntos internacionales y los medios de comunicación, pero eso no los convierte a la fuerza en judeófobos, aunque ciertamente apunten maneras.

La BBC ha publicado un artículo sobre la situación que vive la comunidad judía en Francia, una situación de intimidación y rechazo crecientes. Véase la noticia pinchando aquí. ¿A qué se debe? Lo ignoro, pero no es un caso aislado. La televisión nos ha acostumbrado tristemente a la irrupción de partidos políticos declaradamente antisemitas en el seno de la Unión Europea, y peor aún: a su aceptación social y apoyo del electorado (aunque minoritario). También sucede ahora en Ucrania. Nuevamente la BBC nos informa: pinche aquí para leer el texto en castellano.

La Ilustración Liberal publicó un artículo al respecto que es, en realidad, un extracto del libro Omnipotent Government. The Rise of the Total State and Total War, del pensador austriaco Ludwig von Mises. La obra puede leerse en formato PDF pinchando aquí. El autor analiza detenidamente las razones que llevaron a Alemania a buscar un responsable de su propio desastre tras el fin de la I Guerra Mundial.

Gustavo Daniel Perednik escribió un libro titulado La naturaleza de la judeofobia, que puede leerse gratuitamente pinchando aquí, y que es un recorrido histórico de este fenómeno en busca de su origen y, como su nombre indica, de su naturaleza.

Que hoy un ser humano tenga que justificar su derecho a vivir y preguntar a sus vecinos qué opinión tienen de él por ser judío no tiene nombre.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

MALTRATO ANIMAL EN GRANJAS


Ignoro si ésta es la práctica habitual. Me gustaría creer que se trata, muy al contrario, de una triste excepción. Pensemos mejor eso: una tragedia aislada, pero que no nos puede dejar indiferentes: "Farm To Fridge" (literalmente "De la granja a la nevera") es un documental sobre el maltrato que sufren los animales en las granjas. Las imágenes son muy duras, por eso quiero advertir al lector sobre el contenido violento que contiene este vídeo. Al menos, le ruego que intente verlo unos instantes. Después, por favor, reflexione cuando vaya a hacer su próxima compra al supermercado.

Por ejemplo, no adquiera huevos cuyo código comience con el número 3. Esta cifra indica que los huevos proceden de gallinas enjauladas. Le sugiero que escoja los que tienen un cero: son huevos llamados "ecológicos", es decir, huevos de gallinas criadas en el campo que no han sido alimentadas con pienso transgénico.

martes, 9 de agosto de 2011

LA LÍNEA 13

Ahora que el precio del billete sencillo de autobús y metro en la capital de España ha subido un 50% (así, con un par), merece la pena preguntarse por qué razón la Empresa Municipal de Transportes de Madrid no tiene línea 13. Ignoro el motivo, aunque me imagino que se tratará de mera superstición.

Esta anécdota suscitó en mí el título de la entrada, que más bien parece el de un relato pulp. Puedo ver la portada de la revista: un autobús de los años 50, dibujado con colores chillones en los que predominan los tonos melados (si desea enriquecer su vocabulario, busque en el Diccionario de la RAE las palabras flavo y gilvo). Un grupo de escolares vestidos con gorra, suéter y pantalón corto miran aterrados por las ventanillas. La expresión de horror dibujada en la cara del conductor avisa a los lectores del peligro que corre el grupo. Tal vez intenten escaparse de las garras de algún ser extraterrestre, puede que de un ente maligno generado por la radiación nuclear tras la II Guerra Mundial. Quién sabe: cualquier peligro puede suceder a los niños del... autobús de la linea 13. Me entra la risa. No es para menos. Yo creo, más bien, que intentan huir del tarifazo. Ingenuos... podemos zafarnos de cualquier cosa, excepto de los impuestos.

miércoles, 15 de junio de 2011

EL LLANTO QUE NO CESA

Las habitaciones de la muerte es un documental de 1995. Hace unos días, el segundo canal público de la televisión española lo emitió de nuevo. En él se muestran las condiciones inhumanas que sufren las niñas que son enviadas a los orfanatos chinos. No hay indignados en la puerta de la Embajada China de ningún país. Bueno, en Londres hay una mujer del Tíbet, no sé si continuará allí, supongo que rezando por el karma de sus vecinos, que, de ser cierto lo que dice el budismo, van a tener una reencarnación muy jodida.

sábado, 22 de enero de 2011

OTROS RUSOS

La literatura rusa vuelve a estar de moda entre los lectores españoles. Después de la muerte de Tolstoi (Лев Николаевич Толстой) el 20 de noviembre de 1911, el país más grande del mundo sufriría una de las mayores tragedias humanas de nuestro tiempo. La siguiente lista nos ayudará a conocer mejor ese trágico periodo del siglo XX:

El profesor de Historia en la Universidad de Londres Orlando Figes es uno de los autores que mejor ha escrito sobre la revolución rusa. Así lo ha considerado unánimemente la crítica especializada. El lector puede consultar la página web de Figes pinchando aquí. Varios de sus libros se han traducido al castellano: A People´s Tragedy: The Russian Revolution, 1891-1924, Natasha´s Dance: A Cultural History of Russia, The Whisperers: Private Life in Stalin´s Russia (publicados en España por Edhasa) e Interpreting the Russian Revolution: The Language and Symbols of 1917 (editado conjuntamente por Biblioteca Nueva y la Universidad de Valencia).

Vitali Shentalinski ha publicado tres libros basados en numerosos archivos de la KGB sobre autores rusos que sufrieron la censura y la represalia estalinistas. Entre esos documentos se encuentran textos de los propios escritores que jamás vieron la luz durante el régimen comunista. Galaxia Gutenberg los ha traducido al español: Esclavos de la libertad: los archivos literarios del KGB (2006, 555 páginas, ISBN: 9788481095869), Denuncia contra Sócrates. Nuevos descubrimientos en los archivos literarios del KGB (2006, 516 páginas, IBSN: 9788481096309) y Crimen sin castigo (2007, 632 páginas, ISBN: 9788481096675).

Alexandr Solzhenitsyn recibió el Premio Nobel en 1970, pero prefirió no acudir a Estocolmo y ultimar su gran obra: Archipiélago Gulag. Un año antes había sido expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos por denunciar la censura oficial de la que había sido víctima tras no ver publicadas varias de sus obras. Tusquets lanzó Archipiélago Gulag en tres gruesos volúmenes siguiendo la edición definitiva que nos legó Solzhenitsyn: el testimonio del horror que sufrieron millones de personas en los campos de internamiento soviéticos. Entre ellos, el propio autor.

El libro negro del comunismo es el trabajo de investigación de un grupo de profesores universitarios y expertos europeos coordinado por Stéphane Courtois. Lo ha reeditado en 2010 el sello Ediciones B. Más de mil páginas con datos estremecedores.

Otros libros: Lo que no puedo olvidar, las memorias de Anna Larina, hija y esposa de dos destacadas figuras del comunismo ruso que terminaría sufriendo en su propia piel la tragedia de millones de personas sometidas por la dictadura soviética. De Andrei Platonov se publicaron en español dos libros: La patria de la electricidad y otros relatos, y Chevengur (Cátedra lo ha reeditado en 2009). Finalmente, Un espíritu prisionero, de Marina Tsvietáieva, y Corazón de perro y La isla púrpura, de Mijaíl Bulgákov.

Hace sólo unos meses, el búlgaro Tzvetan Todorov presentó en España su último ensayo: La experiencia totalitaria, también en Galaxia Gutenberg (la colección "Testamentos" merece una estantería privilegiada en nuestra biblioteca y, más aún, un lugar preferente en nuestra memoria). Con este título cierro la entrada de hoy y les deseo una feliz y provechosa lectura. Aunque la vida duela, el paso desgraciado de tantas personas por este mundo hace que palidezcan nuestras pequeñas miserias. El dolor que cada uno de nosotros siente no puede medirse en ninguna balanza ni es comparable al de otro ser humano, pero se hace pequeño y desaparece cuando lo compartimos con alguien dispuesto a escucharnos. El diálogo es una excelente terapia. Cuando hablamos a otro hombre y éste nos responde sabemos que no estamos solos y el miedo se disipa como la niebla al salir el sol de la mañana. En la noche fría de enero, escucho en silencio el testimonio descarnado de las víctimas. Me susurran al oído para contarme su terrible historia. La dignidad del oprimido es serena y calma. Ellos ya están muertos. Nosotros somos los que tenemos aún algo que perder, algo por lo que luchar.

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL MENOR E INTERNET: INFORME DE ABUSOS Y PELIGROS

Según el informe "Risks and safety on the internet" realizado por The London School of Economics and Political Science, el 41% de los jóvenes españoles menores de 16 años hace un uso abusivo de internet (v. páginas 34 y 35).

Más alarmante me parecen los resultados acerca del acoso infantil (v. a partir de la página 67): el 5% de los chicos sufre bullyng más de una vez por semana y el 10% lo ha experimentado ocasionalmente. Estos datos me parecen demasiado optimistas. Sólo hay que echar un vistazo a las escuelas. Muchos niños comienzan a sufrir el acoso de sus compañeros en los primeros cursos y éste dura hasta el final de su escolarización, produciéndose las agresiones y amenazas tanto físicas como verbales a diario. Imaginen el horror que padecen miles de niños durante más de una década. Generalmente ellos lo ocultan por pudor, por nobleza o por miedo. Temen hacer daño a sus padres confesando el sufrimiento que padecen cada día en la escuela. A veces callan imaginando terribles represalias por parte de sus agresores tras la denuncia. Lo peor es la complicidad cobarde del resto de los compañeros y el silencio de profesores y dirección que prefieren mirar a otro lado.

Los capítulos 6 y 8 del estudio están dedicados a los riesgos asociados a la pornografía, tanto el visionado de imágenes explícitas como el envío o recepción de mensajes de contenido sexual. Resulta preocupante que, cada vez que las autoridades atrapan a los miembros de una red de pederastas, siempre aparezcan varios maestros entre los inculpados. Asociado a esta lacra, el capítulo 9 habla de los contactos que los jóvenes hacen en internet y el peligro que corren cuando se citan en persona. Yo sinceramente no entiendo cómo pueden suceder estas cosas. Sólo puedo culpar a los padres: es su negligencia, sumada a la actitud imprudente e inmadura de los hijos, la única responsable de que ocurran estos males. Cada tanto la sociedad enmudece con los pormenores del asesinato de un menor a manos de sus compañeros de clase, pareja sentimental o conocido del barrio. ¿Cuántos casos se habrían evitado si los mecanismos de detección propios de una social sana hubieran funcionado correctamente? Pero en la nuestra está fallando el principal: la familia. No hace falta ser una lumbrera para darse cuenta (y cuando uno está delante de treinta chavales lo detecta al instante) de que los niños conflictivos son casi siempre víctimas de una familia desestructurada y que su actitud es una llamada de auxilio que casi nunca recibe la atención necesaria. Falta de motivación, malas notas, ausencias injustificadas, mala actitud, comportamiento llamativo, trato irrespetuoso, aislamiento social (bueno, depende del contexto: esto a veces puede ser síntoma de lucidez)... señales evidentes de socorro, síntomas inequívocos de un malestar.

El buen profesor no puede limitarse a la enseñanza de su materia siendo testigo de estos graves problemas. Debe actuar y asumir un riesgo, pero éste es incomparablemente menor que el que sufre el alumno. Bien merece el esfuerzo si a cambio ve salir del atolladero a un joven inocente.

sábado, 16 de octubre de 2010

EARTHLINGS

Earthlings es un documental de 88 minutos que todos deberíamos conocer, aunque su visionado nos resulte desagradable. Habla de nosotros y del trato cruel que damos a los animales.

lunes, 30 de agosto de 2010

LA VIDA DE UN HOMBRE, EL DESTINO DE MILES

Felix Kersten, el médico de Satán (2010) es un film de Emmanuel Amara. Narra la relación que mantuvo Heinrich Himmler con su doctor, Felix Kersten, especialista en masaje terapéutico. Es un episodio desconocido de la II Guerra Mundial que sorprenderá a todos los espectadores. En el documental se afirma que sesenta mil personas salvaron la vida gracias a la negociación establecida por Kersten con su paciente, quien accedió a liberar prisioneros a cambio de sus servicios como masajista. Al parecer, Himmler sufría frecuentes calambres en el estómago que sólo las manos de Kersten lograban calmar. La dependencia del Comandante en Jefe aumentó según avanzaba la guerra. La presencia del médico era requerida con mucha frecuencia, de forma que ambos llegaron a entablar una larga relación de la que Kersten obtuvo ciertos favores y, con el tiempo, una gran responsabilidad. Jugó un papel decisivo en el destino de miles de personas apresadas por los nazis: disidentes políticos, homosexuales, judíos, comunistas... La historia reconoció su gran labor demasiado tarde. No obstante, Kersten recibió tras la guerra las máximas condecoraciones de varios países, como fue el caso de Holanda.

El documental de Emmanuel Amara sirve para que muchos conozcamos ahora la vida de Felix Kersten y para que todos aprendamos con su ejemplo y reconozcamos el enorme valor de este hombre. Sería una buena idea pasar esta cinta en los colegios. Así los alumnos podrían comprobar cómo el conocimiento es útil. Si Kersten no hubiera estudiado, ¿habría podido salvar la vida de tantas personas? También aprenderían que el estudio debe perseguir el bien y que el esfuerzo siempre obtiene los más dulces frutos.

Existe un libro de 2002 titulado The Devil´s Doctor: Felix Kersten and the Secret Plot to Turn Himmler Against Hitler, escrito por John H. Waller, historiador norteamericano y agente de la CIA, fallecido en 2004 a la edad de 81 años. The Washington Post le dedicó una interesante necrológica.

"Madre con su hijo muerto", escultura de Käthe Kollwitz - Neue Wache (Berlín)

martes, 25 de mayo de 2010

EL ERROR DE LA COMPASIÓN Y LA IMPORTANCIA DE SABER ELEGIR

A veces el perdón no soluciona nada. En ese caso, cuando el mal no ha tenido graves consecuencias, lo mejor que puede suceder es que cada uno siga adelante con su vida. De hecho, sólo así tendremos la oportunidad de conocer a otras personas y, con suerte, a las que de verdad habríamos querido tratar. Pasado el tiempo descubrimos que la disculpa solo habría conducido a prolongar una relación imposible. Así en el amor como en el trato social, laboral, etc.

Qué lástima que muchos hombres no se den cuenta del fracaso de su matrimonio antes de cometer el peor crimen. Qué lástima también para las pobres mujeres que han tenido que soportar años de absoluta desgracia y que pagan al fin su martirio con la muerte.

La sociedad debería ser más sensible ante estos hechos y tendría que prevenirlos. El maltrato comienza en la infancia, puede existir en el colegio, se da entre "amigos", existe en el trabajo, lo padecen muchas personas durante el noviazgo, se sufre en el hogar y aterra pensar que se remata en las residencias para ancianos. Las víctimas suelen callar, soportar y disimular. Los familiares, los vecinos o algunos conocidos prefieren mirar a otra parte o no complicarse la vida. En vez de eso, hay que denunciar y hacer frente al agresor y apoyar y proteger a la víctima.

488 mujeres fallecieron en España por lo que se ha llamado "violencia machista" entre 2003 y 2009. En lo que llevamos de año, ya han perdido la vida 27 mujeres. Más datos pinchando aquí.

La agresión a la persona se manifiesta de distintas formas. Unas veces sufren el daño las mujeres, pero nuestra sociedad se preocupa poco del mal que infligen éstas. Sería justo que existieran también datos sobre otros tipos de violencia porque estos deben perseguirse tanto como la machista.

domingo, 9 de mayo de 2010

LO MORBOSO

¿Logrará la ciencia entender todos los actos humanos? Llegados a ese punto, ¿perderemos algo de nuestra humanidad? A fin de cuentas, tal vez un poco de ignorancia no esté del todo mal. Debo reconocer, no obstante, que en otras ocasiones pienso lo contrario: si el conocimiento es hermano de la verdad, que es un bien deseado y, por otra parte, la salud es buena en sí misma, solo una consecuencia de la enfermedad podría hacernos preferir la ignorancia y desear la insania. Verán por qué pienso esto...

Imaginemos que un día se demuestra que algunas manifestaciones que teníamos por bellas son, en realidad, la expresión de una enfermedad. Así un poema o un cuadro pasarán a considerarse síntomas de un trastorno del mismo modo que hoy el sueño lo interpretamos como un indicio de cansancio. Entonces, una vez sanado el hombre, éste no vuelve a escribir o a pintar del modo que lo hacía o bien cesa su actividad artística definitivamente. Esa intuición es la que me apena: pensar que lo que ahora nos parece hermoso un día podrá considerarse patológico.

Déjenme que continúe el razonamiento. Ya verán que todo tiene sentido al final...

Cuando era niño, disfrutaba comiendo carne y pescado. ¡Y quien no! ¿Verdad? Después entendí que mi percepción de aquel placer era hija de mi ignorancia. Hoy he sentido pena al pasar por un mercado ganadero cerca de la carretera. Que el ser humano se dedique al comercio ya me parece antinatural, pero que lo haga comprando y vendiendo animales (cuando la vida se considera sagrada) sólo se puede explicar justificando su inconsciencia.

Y termino...

No sé si existirá un paralelismo entre el trato humano a los animales y el placer que sentimos al leer un poema; pero, cuando algunos llaman arte a la tauromaquia, entonces todas mis sospechas cobran forma y comienzan a bailar delante de mí igual que sombras demoniacas. Tolero su mofa, las miro fijamente y pienso en el futuro. Mientras reparo en esa movida galería de enajenación, me invade el convencimiento de que el mal no existe: simplemente se trata de la ausencia de todo bien, en definitiva, de una grave alteración del buen funcionamiento del cerebro.

Me consuela la esperanza que apuntaba al comienzo de esta entrada: tal vez, con suerte, un día ese problema también tenga solución. O no...

domingo, 29 de noviembre de 2009

YO NO SOY TU COLEGA, SOY SU PROFESOR

El diario EL MUNDO publicó el viernes pasado un texto de Rafael Martínez-Simancas titulado "De Don José a Pepe-tronco". Se puede leer haciendo click aquí (v. página tres del pdf). El autor ha reflejado en este breve y sentido artículo la amarga realidad en las escuelas e institutos de España.

Doña Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, ha logrado sacar adelante el anteproyecto de Ley de Autoridad del Profesor. Medidas urgentes (luego se demostrará si acertadas o no) para frenar la indisciplina en los centros de educación y el acoso que sufren los profesores por parte de sus alumnos.

Estaría bien que, aprovechando la iniciativa legal, se añadiera una subida del sueldo a todos los docentes, que se pusiera freno a los abusos que la Dirección de muchos centros privados comete con sus profesores (una expresión moderna de una vieja injusticia: la esclavitud laboral) y que la sociedad respetase y valorase más a los docentes. Estas tres proposiciones no arreglarán el problema, pero ayudarían a sobrellevarlo. Y ¿cuál es, entonces, la naturaleza del conflicto? Una que, lamentándolo mucho, parece no tener solución: el propio ser humano.

TORTURA INNECESARIA


El simpático pollito del vídeo acaba de enterarse de que el ser humano se ha vuelto vegetariano y de que, por fin, es libre.

viernes, 11 de septiembre de 2009

VÍCTIMAS Y VERDUGOS

Hace unos días, un grupo de adolescentes pretendió tomar la comisaría de Pozuelo de Alarcón, el municipio con mayor renta per cápita de España. Para los menores que participaron en el ataque sólo se trataba de un pasatiempo. Puede leerse una crónica del suceso en la web del diario El País.

La sociedad, alertada por la violencia gratuita e injustificable de los menores de edad, se pregunta qué está fallando. Los medios han recogido esa preocupación y han dedicado varios programas y debates a estudiar las causas del conflicto. La conclusión es siempre la misma: la negligencia moral, la desestructuración familiar, el consentimiento y la impunidad de los delitos, el consumo excesivo de alcohol y otras drogas, el fracaso escolar, etc.

La raíz del problema, según yo lo veo, es triple: familiar, sanitaria y social.

La patria potestad es una obligación que los padres incumplen con mayor frecuencia cada día. Recuerdo una anécdota lamentable: cierto día un alumno al que daba clase me invitó a su fiesta de cumpleaños. Iban a ir todos los compañeros del curso. Yo le pregunté si no iba a festejar el día con sus padres. El joven me respondió que ellos aprovechaban para marcharse, pero que le dejaban la casa y un buen fajo de billetes. Creo que sobran las palabras. Por supuesto, no pidan responsabilidad a esos padres si algún día su hijo comete alguna barbaridad. Total, cómo iban a sentirse responsables de nada, si ellos nunca estaban allí. Otros padres se van de fiesta el fin de semana y dejan al niño completamente solo. ¿Les suena el caso de Madeleine McCann? ¿Cómo es posible que un matrimonio deje a sus hijos pequeños durmiendo en una habitación de hotel y se marchen a cenar con unos amigos? Incomprensible...

Hace poco se debatía en España el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Supongo que pronto se reivindicará la paternidad. Lo que yo me pregunto es si hay personas que realmente la merezcan. De hecho, tener un padre y una madre no es garantía de nada. Hay personas que sencillamente no deberían ser padres. Escuchamos casi a diario tantos casos de abandonos crueles que la costra nos empieza a hacer insensibles a tanta atrocidad. Bebés dejados en contenedores de basura, niños maltratados, hijos secuestrados en un sótano por sus propios padres, endogamia... Son casos extremos que conllevan letales consecuencias. Y aquí quería llegar: si reducimos la violencia de estos ejemplos, advertiremos secuelas menos dramáticas, v. gr., si un hijo necesita la atención de unos padres que permanecen ausentes, el joven puede reclamarla degenerando en actitudes violentas como las que hemos visto en Pozuelo. Dudo mucho de que un chico que se sienta querido por sus padres busque el coma etílico cada fin de semana. Los padres han olvidado que son ellos los responsables de las acciones de sus hijos. No disculparemos su error, pero tampoco debemos pasar por alto que esa amnesia revela carencias en los padres como hijos que anteriormente fueron. De ello se deduce una triste conclusión: cuando nuestros adolescentes crezcan, la atención con sus hijos será aún peor que la que ellos recibieron de los suyos.

Por otra parte, ¿qué hay del problema sanitario? Viendo el caso de Marta del Castillo, muchos podrían pensar que hay gente mala por naturaleza. ¿Puede una persona tener todo a su favor y, no obstante, actuar con vileza? Se desconocen miles de trastornos mentales. Es un hecho sabido por los psiquiatras. ¿Quién puede garantizarnos la bondad innata del hombre después de haber visto tantas desgracias inexcusables?

Finalmente, el problema social. Otros podrán considerarlo un asunto político. Si uno viaja a un país ordenado como Dinamarca, Holanda o Suecia, pronto se dará cuenta de que no existen altercados sociales. Allí donde no se ha logrado el mismo status, en cambio, sí se dan numerosos conflictos. Sería un adelanto decisivo que España alcanzara un sistema social similar al de los países escandinavos. Los violentos sucesos ocurridos en Francia, cuando cientos de jóvenes salieron a las calles para incendiar coches y destrozar numerosos bienes públicos, evidenciaron que la diferencia de clases genera tensión social. Además, alimenta un defecto humano: la envidia, que suele degenerar en rabia y ésta, a su vez, en violencia.

Supongo que el mundo está demasiado revuelto y que este desorden es el responsable de estos estallidos de agresividad. Las revoluciones, el recurso inmediato para una solución lenta, nunca han dado buen resultado. La última, creo, fue el comunismo y resultó un desastre.

Al final, todo es más simple de lo que parece. Somos animales. Nuestras necesidades son pocas: amor, protección, comida, refugio, seguridad, confianza... Y luego las exigencias van aumentando con los años. ¿Les suena la Pirámide de Maslow? Supongo que tener vecinos más guapos, ricos, inteligentes o sanos puede afectar a más de uno, aunque, en realidad, lo que indicaría ese síntoma es la carencia de aquello que envidiamos del prójimo. Estoy pensando ahora en Casa tomada, de Cortázar, y en La oveja negra, de Calvino. ¿Qué ocurriría si la despensa de todos los hogares estuviera repleta de víveres? Probablemente no codiciaríamos la del prójimo o, en todo caso, saldríamos a robarla mientras otro roba la nuestra, como en el caso del segundo relato.

Sería prudente y necesario explicar al joven violento que el mundo no siempre es perfecto. No hay que prender fuego a una comisaría ni agredir a un vecino porque no tengamos la misma suerte que los demás. En ocasiones, las diferencias no son fruto de la injusticia, sino de la propia naturaleza. Aprender esa lección es tan importante como luchar por una sociedad más ordenada y pacífica, por la felicidad de quienes hoy se sienten víctimas y equivocadamente terminan convirtiéndose en verdugos.

Por poner la primera piedra, que es muy distinto de lanzarla, estaría bien que dejáramos de considerar "pijas" a las familias con más recursos económicos, "holgazanes" a quienes no tienen empleo, "putas" a las que disfrutan de su vida íntima o "raros" a los que no pasan por el aro. Hay muchos pijos que se dejan la piel en sus trabajos y así contribuyen a la sociedad (son excelentes médicos, abogados, ingenieros, empresarios, etc.) y también hay quienes están en el paro no porque se pasen el día en el bar quejándose de su suerte, sino porque muchas veces uno no encuentra su sitio o la sociedad se olvida injustamente de nosotros.

De igual manera que nos ofende la prosperidad de algunas familias, no nos quedamos atrás al juzgar su felicidad sentimental. ¿Es necesario llamar puta a una mujer que busca a su pareja ideal? ¿No le escocerá a quien la critica, en todo caso, que ella lo logre y que, además, lo pase bien en su búsqueda? ¿Qué daño hace mientras no se meta con nadie?

Y así tantos otros ejemplos que uno podría contar...

jueves, 25 de junio de 2009

LA INGRATITUD

Termina un conocido soneto de Lope diciendo así: "creer que un cielo en un infierno cabe,/ dar la vida y el alma a un desengaño;/ esto es amor, quien lo probó lo sabe". La experiencia es una maestra sincera que siempre lleva razón, aunque nos duela.

Muchas compañeras de la universidad, bien porque la situación laboral en España es adversa, bien porque nuestro país hoy no está a la altura de su título académico, se ven relegadas al ámbito doméstico, a convertirse en "mantenidas" de sus novios y maridos. Ellas siempre se excusan diciendo que, en cualquier caso, ellas cuidarán del hogar y que, por lo tanto, también realizarán una función, es decir, tendrán un empleo.

Cuando escucho sus justificaciones, que muchas veces son piruetas mentales para no reconocer la verdad, me viene a la cabeza ese verso, que parece bíblico por su dimensión poética, "creer que un cielo en un infierno cabe". Por la experiencia de tantas mujeres que escuché en numerosas ocasiones, aunque no diga con ello nada nuevo, pero sí a personas que quizá necesiten escucharlo seguidamente, vale la pena repetir que sin poder adquisitivo no existe la libertad.

No hay trabajo tan noble como el de ser madre y ama de casa, pero es una dedicación ingrata. Muchas veces el marido termina convirtiéndose en un grosero egoísta que no reconoce el sacrificio de su esposa. Y escribo sacrificio porque, así suele ocurrir, las tareas del hogar exceden las limitaciones de la persona que lo ejerce. Encerrada en casa toda la jornada, confundiendo los días de labor con los de descanso, sin dinero, sin nadie a quien hablar, alimentando a una familia que sólo está para exigirle más y darle menos, viendo pasar la vida ante ella, perdiendo la fuerza con los años, sumiéndose en un silencio de oscuros presagios, finalmente volviéndose rencorosa y, a veces, incluso demente; así es la vida que le espera a la mujer que decide quedarse en casa. No siempre ocurrirá así, por supuesto; de hecho, lo deseable sería algo muy distinto. Ni todas las mujeres terminan esclavas de sus maridos ni tampoco muchas se entregan tanto como sí lo hacen otras.

El buen hombre debe serlo siempre; pero, ante todo, de puertas adentro. Ignoro si son mayoría los maridos que respetan a sus mujeres. En cualquier caso, yo no escribo estas líneas para quienes sí tuvieron suerte. La experiencia de demasiadas esposas nos enseña otra realidad que, en ocasiones, además, termina en tragedia. Algunos cónyuges, considerado que sus mujeres sólo son una posesión, las despojan de su dignidad moral, que es el paso previo al desprecio de su derecho a la vida, y así deciden acabar con ellas en un arrebato de frenesí, palabra que goza de buena fama, pero que significa "delirio furioso" y "violenta exaltación y perturbación del ánimo". En ese estado mental, el marido le da la puntilla a una vida de frustración, privaciones y eterno sometimiento. Como una pobre vaquilla en el ruedo, indefensa y sin comprender su suerte, así pierden absurdamente la vida tantas pobres mujeres en el mundo, así es la vida que les tocó en desgracia.

Por todo ello, si la mujer decide hacerse cargo de las tareas domésticas, que deje antes bien claro que su marido deberá cederle cada mes la parte proporcional de su sueldo, de forma que ella reciba también un salario, con lo que ello conlleva de reconocimiento a su labor. Sin dinero, lo único que conseguirá la desdichada mujer es jugarse su futuro a los dados y, en la mayoría de los casos, perderlo.

Si me pidieran una imagen del ama de casa, yo dibujaría a una mujer ajada, con el semblante triste, que cava su sepultura en vida. Eso es cocinar, fregar, hacer camas, limpiar baños y planchar; preferir el beneficio ajeno al propio, descuidar su imagen, quitarse de comer y dormir menos; pasar la vida entre cuatro paredes, callar siempre, aceptar lo malo como bueno, resignarse, esforzarse continuamente, renunciar. Ésa es la sagrada retribución del ama de casa: darlo todo a cambio de nada, creer ingenuamente que, en efecto, un cielo en un infierno cabe.