lunes, 20 de abril de 2015
UNA CITA
sábado, 21 de marzo de 2015
DIARIO DE UN ENFERMO
sábado, 25 de octubre de 2014
UNA EXPOSICIÓN VITAL
lunes, 8 de agosto de 2011
1898-2011
Leo La voluntad, de Azorín, durante estos días. Ya no recuerdo si por primera o segunda vez, pues mi memoria (quizá mi imaginación) recuerda dos libros de Azorín, éste y Doña Inés, entre mis manos cuando comenzaba la carrera. De eso hace ya unos cuantos años. Creo que todos deberíamos leer ahora esta obra: la realidad de España, mejor dicho, sus problemas, su crisis, una similar angustia, idéntico desconsuelo... parece que hubiéramos retrocedido más de un siglo. Si Azorín viviese hoy, escribiría el mismo texto. Los políticos, los españoles, la modernidad... No cambiamos. España, por mucho que parezca distinta, sigue idéntica a aquélla que narraron los escritores del 98.
viernes, 17 de septiembre de 2010
DOS CLÁSICOS DEL SIGLO DE ORO
Hoy es viernes, día de recomendaciones en EL BLOG ILUSTRADO.
El Abecerraje (edición de Francisco López Estrada, incluye una extensa antología de romances, número 115 de la colección "Letras Hispánicas", Cátedra). Novela morisca, injustamente despreciada hoy por ser eso, novela morisca, pues suena a "aburrido". Del mismo tiempo que El Lazarillo, comparte con aquél la virtud de la brevedad y sirvió a su vez de modelo para numerosos imitadores. Gozó de fama, pues el propio Cervantes, cuando Don Quijote regresa a la aldea tras la primera salida, hizo que éste recordara los amores del cautivo Abindarráez y la hermosa Jarifa:
[...] en aquel punto, olvidándose de Valdovinos, se acordó del moro Abindarráez, cuando el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narváez, le prendió y llevó cautivo a la alcaidía. De suerte que, cuando el labrador le volvió a preguntar que cómo estaba y qué sentía, le respondió las mismas palabras y razones que el cautivo Abencerraje respondía a Rodrigo de Narváez, del mismo modo que él había leído la historia de La Diana de Jorge de Montemayor, donde se escribe; aprovechándose de ella tan a propósito, que el labrador se iba dando al diablo de oír tanta máquina de necedades; por donde conoció que su vecino estaba loco, y dábale priesa a llegar al pueblo por excusar el enfado que don Quijote le causaba con la larga arenga. Al cabo de lo cual dijo: Sepa vuestra merced, señor don Rodrigo de Narváez, que esta hermosa Jarifa que he dicho es ahora la linda Dulcinea del Toboso, por quien yo he hecho, hago y haré los más famosos hechos de caballerías que se han visto, vean ni verán en el mundo. (Primera Parte, Capítulo V, página 57, edición conjunta de la RAE, la Fundación Caja de Madrid y la editorial Alfaguara)
Una versión posterior se intercaló en La Diana, de Jorge de Montemayor, como bien indica Cervantes (no la busque el lector al final del Libro Cuarto, lugar que suele ocupar, en la edición de Juan Montero: según señala el propio estudioso en las páginas 89 y 90 de la introducción, la decisión de intercalar esa pieza debió de ser una decisión ajena a Montemayor; por otra parte, Montero sigue la edición princeps, que, junto a la milanesa, fueron curiosamente las únicas a las que tuvo acceso el autor y en las que no apareció la interpolación), y el propio Lope se valió de su argumento para una de sus obras teatrales: El remedio en la desdicha (para López Estrada se trataría de la misma pieza titulada Abindarráez y Narváez, pero con retoques posteriores).
La Antología poética del Siglo de Oro, preparada por doña Esperanza Ortega para la colección "Nueva Biblioteca Didáctica" de la editorial Anaya, reune una completa nómina de la mejor poesía española de los siglos XVI y XVII. Contiene una breve introducción con bibliografía, numerosas notas e indicaciones interesantes para el alumno de Secundaria, varias ilustraciones en blanco y negro, distintas propuestas de actividades en el aula y un breve glosario al final del libro con las principales figuras literarias y composiciones métricas vistas en los poemas. Se ha facilitado la lectura de los textos actualizándose la ortografía en todos los casos. Libro pensado, pues, para la enseñanza de la literatura española en los colegios, pero también como regalo a los chavales e incentivo a la lectura.
sábado, 13 de marzo de 2010
UNA NUEVA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA
La editorial Crítica acaba de lanzar al mercado Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, sexto volumen de una nueva historia de la literatura española dirigida por José-Carlos Mainer y coordinada por Gonzalo Pontón.
El plan de la obra es el siguiente: 1. Edad Media, Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra; 2. Siglo XVI, Bienvenido Morros; 3. Siglo XVII, Pedro Ruiz Pérez; 4. Siglo XVIII, María Dolores Albiac; 5. Siglo XIX, Cecilio Alonso; 6. Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, José-Carlos Mainer; 7. Siglo XX. 1939-2010, Jordi García Domingo Ródenas; 8. Historia de las ideas literarias en España, José María Pozuelo (dir.) y 9. El lugar de la literatura española, Fernando Cabo Aseguinolaza.
Ignoro si la publicación de este tomo, anterior a los cinco primeros de la colección, se debe a que Modernismo y 98, al cuidado de José-Carlos Mainer (en realidad se trata de un conjunto de estudios de diversos autores), sexto libro de Historia y crítica de la literatura española, obra de conjunto bajo la supervisión de Francisco Rico, llevaba años agotado y no figura en la página web de la editorial.
Siempre es de agradecer que sigan apareciendo este tipo de obras. A mí a veces me gustan más que los propios libros sobre los que versan sus numerosas páginas. Ojalá no le ocurra a este nuevo proyecto lo que a la frustrada Historia de la literatura española, de García de la Concha, de la que solo se han publicado los volúmenes dedicados a los siglos XVIII y XIX. [Nota del 8/abril/2010: los cuatro libros de esta colección se están saldando en la librería Books Center]
Cada uno de los títulos arriba mencionados aporta algo diferente. Por lo tanto, el estudio cuidadoso de todas sus páginas enriquecerá la visión del lector.
jueves, 25 de octubre de 2007
TRES RECOMENDACIONES
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A salto de mata es una breve semblanza autobiográfica en la que Paul Auster nos descubre la vida del joven que un día decide, pase lo que pase, dedicarse al oficio de escritor. Los que ya leyeron Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke encontrarán en las páginas del escritor norteamericano un nuevo texto para la reflexión.
En la "Colección Conmemorativa 70 Aniversario del Fondo de Cultura Económica" se ha editado este magnífico título de Marcel Schwob, el joven judío francés de gran cultura, ingenio descomunal y brillante intelecto. Pasó de siglo y éste lo tumbó a los treinta y siete años de un cáncer de pulmón. Su vida y obra están condensadas en un prólogo magnífico escrito por (creo) don Juan Damonte. Todo es trepidante en Schwob. La luz de la alta cultura guió su azarosa y trágica vida desde Francia a Somoa, de los clásicos griegos a su idolatrado poeta François Villon, de las consideraciones sobre la risa al ensayo acerca de la perversidad. Fue políglota, tradujo mucho y entabló amistad con destacados intelectuales y artistas de diferentes nacionalidades. El volumen incluye un artículo sobre su admirado Robert Louis Stevenson, quien no le fue en zaga en la enfermedad, lo igualó en las travesías hacia un destino exótico y finalmente lo superó en años y fama.
Rafael Toriz, joven promesa de las letras mexicanas, me envió una reseña sobre Lo prohibido hará cosa de dos semanas. Quedé deslumbrado por su prosa. Su agudeza y estilo no son propios de su edad. Debemos esperar cosas grandes de él. Rafael confiesa en su artículo que siempre asoció los textos de Galdós con un tipo de literatura rancia que sólo leen las ancianas. Cuando comenzó la lectura de la novela galdosiana, cambió radicalmente de parecer. Eso nos ocurre a menudo: el prejuicio y la sospecha de una intuición. Seguiré el ejemplo de mi tocayo, que recomienda fervorosamente la lectura de Galdós, y haré lo propio con sus Cuentos fantásticos. Una sorpresa para el lector. Y otra más, si le interesa el tema, pinchando aquí.
sábado, 14 de abril de 2007
EMILIO CARRERE
Emilio Carrere, después de abandonar una temprana inclinación hacia la pintura, fue el poeta más popular en España durante las primeras décadas del pasado siglo. Se le ha adscrito a corrientes modernistas y al decadentismo. Hoy en día celebramos su producción narrativa. Si bien terminó sus días como monárquico y se sintió cómodo en el franquismo, la mayor parte de su vida se dedicó a frecuentar tertulias y trabó amistad con artistas bohemios. Todos elogiaron su ingenio y fue muy valorado por los colegas del oficio. Tradujo ejemplarmente a los poetas franceses de la época y sintío admiración sincera por Verlaine.
Carrere pintó un Madrid sucio, de gentes que viven una realidad miserable presidida por la pobreza y la marginalidad. Poetas alucinados; bebedores de ajenjo (mal llamada "absenta"); empedernidos perdedores y harapientos seres de una ciudad presente, real, hostil y transfigurada por la pluma estética de un gran modernista que simpatizó con la bohemia. Sus personajes son cándidos e ingenuos o astutos y oportunistas. Todos luchan por sobrevivir, los hay que persiguen la gloria en vano y el idealismo -que disfraza siempre una orgullosa aspiración bajo las humildes telas de la santidad o la locura- se da de bruces con la vida canalla del materialismo ramplón, ese que se practica cuando las circunstancias lo permiten y se lleva por delante a quien haga falta. El autor nos cae simpático y no es cruel con sus personajes, pero los lleva al límite para desnudar las vergüenzas del ser humano. Debemos a la editorial Valdemar la edición de El reino de la calderilla, un novela brillante, un Baroja al cubo.
Carrere escribió también una serie de relatos de misterio, horror y aventuras que publicó en varios títulos; siendo, de entre todos ellos, La torre de los siete jorobados el más sobresaliente en opinión de la crítica. Edgar Neville lo llevó al cine en 1944.
miércoles, 7 de marzo de 2007
TABLA DE CEBES, FRAY LUIS DE LEÓN Y ANDRÉS FERNÁNDEZ DE ANDRADA
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. Estas obras tienen algo en común: una decidida línea estoica que, en el caso de Fray Luis de León, se ha pasado por alto en varias ocasiones, tal vez de un modo intencionado. El volumen de Gredos, aparte de La Tabla de Cebes, incluye dos textos de incuestionable valor moral.
Estoy releyendo algunas páginas de estos libros al azar. Hace tiempo me depararon muy gratos momentos. ¡Podrían copiarse tantos bellos episodios! Finalmente opté por uno solo. Estoy seguro de que alguna vez escucharon a una persona que presumía de ser vecino de un médico. Epicteto, en su Manual, dedica el capítulo 6 al respecto. Lo reproduzco parcialmente a continuación: "No presumas nunca por la superioridad ajena. Si el caballo, presumiendo, dijera: 'Soy hermoso', sería soportable. Pero cuando tú dices presumiendo: 'Tengo un hermoso caballo', sábete que presumes de la bondad de un caballo" Y ahora que la enfermedad y la muerte están tan de moda en nuestra vida política, dé la filosofía una lección humana a nuestros políticos inhumanos (por bárbaros, claro, no por despiadados). Del capítulo 5 del Manual de Epicteto y del inicio del punto XXXVIII de la Tabla de Cebes: "Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas. Como la muerte, que no es nada terrible -pues entonces también se lo habría parecido a Sócrates- sino que la opinión sobre la muerte, la de que es algo terrible, eso es lo terrible. Así que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristezcamos, no echemos nunca la culpa a otro, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones. Es propio del profano reclamar a los otros por lo que uno mismo ha hecho mal; el reclamarse a sí mismo, propio del que ha empezado a educarse; propio del instruido, el no reclamar ni a los otros ni a sí mismo" "Puesto que a ambos les acontece el vivir, tanto a los que llevan una vida honesta como a los que la llevan mala, el vivir no sería ni un bien ni un mal. Del mismo modo que amputar y cauterizar no es insano ni saludable para los que están enfermos, sino que depende de cómo se ampute, así también en el caso de la vida, no es la propia vida lo malo, sino la mala vida. - Así es. - Si, en efecto, es así, mira si preferirías una mala vida o una muerte bella y valerosa. - Desde luego que una muerte bella. - Por consiguiente, tampoco la muerte es un mal, si muchas veces es preferible la muerte a la vida. - Así es. - Por tanto, el mismo razonamiento es aplicable también a la salud y la enfermedad. Pues muchas veces no conviene la salud, sino lo contrario, cuando se dé una situación así. - Verdad dices"
domingo, 18 de febrero de 2007
KÖLLE ALAAF!
Queridos lectores:
Fijense en las figuras principales, Don Carnal y Doña Cuaresma:
Éste personaje disfrazado que acompaña a Don Carnal me ha parecido muy pintoresco:
Nada en la pintura de alta calidad, en el Arte bien entendido, es gratuito. Este cuadro esconde muchas referencias clásicas que el ojo del espectador actual no reconocerá. Las Humanidades son muy útiles, pues su estudio nos enseña algo de nosotros que las Ciencias por sí solas no pueden responder: nuestro pasado y nuestra cultura. Antes escribí que sentía un cierto desasosiego cuando presencio o me toca vivir (aunque sea de pasada) algo que no comprendo y cuyo origen y función desconozco. Bueno, el estudio de las maltrechas Humanidades da luz a estas interrogantes. Saber quiénes somos y a dónde iremos está muy bien, pero desconocer cada vez más de dónde venimos y qué hicimos en el pasado es una peligrosa tendencia cada vez más acusada en nuestra sociedad. Esta desmemoria equivale a un suicidio, pues desconocer el lugar de partida nos obliga a replantearnos el sentido de nuestro camino y la razón de buscar una meta. No olvidemos que Cristo libró nuestra alma de la rueda estoica, pero no nuestra carne de los ciclos y rutinas que vuelven sobre nosotros en este mundo sujeto a calendarios, festividades, ritos, siembras y cosechas. Es así: olvidarlo resulta peligroso. Quien quiera saber más sobre la pintura de Bruegel tiene a su alcance una extensa bibliografía, no tanta como uno querría, pero más que suficiente. El problema es que ésta se encuentra en otros idiomas y generalmente data de mediados del siglo XX o antes. Claro que existen volúmenes ilustrados de gran categoría, pero a un precio prohibitivo. Una vez más, queridos lectores, les insto a que acudan a sus bibliotecas. Tal vez encuentren la siguiente obra:
viernes, 2 de febrero de 2007
EL CUENTO ESPAÑOL DEL SIGLO XX: UN CANON
















