Mostrando entradas con la etiqueta Literatura española. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura española. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2015

UNA CITA


Me gustan mucho las siguientes palabras que Roldán dirige a Reinaldos mientras éste duerme: "amistades que son ciertas nadie las puede turbar" (La casa de los celos, Miguel de Cervantes). Sobre esta comedia, puede leerse un interesantísimo estudio pinchando aquí.

sábado, 21 de marzo de 2015

DIARIO DE UN ENFERMO


La editorial Cátedra acaba de publicar en su colección Letras Hispánicas Diario de un enfermo, de J. Martínez Ruiz, futuro Azorín. La magnífica edición es de Montserrat Escartín Gual. Libro extraordinario en todos los sentidos; testimonio del primer periodo literario del autor, que parecía en estado de gracia, ejemplo de literatura superlativa. Lectura recomendada.


sábado, 25 de octubre de 2014

UNA EXPOSICIÓN VITAL


Estimado lector:

Si le gusta la literatura española y puede acercarse a Madrid, le recomiendo que visite la exposición EL ROSTRO DE LAS LETRAS. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914

Los responsables (Acción Cultural Española y la RAE) han reunido una excelente colección de fotografías en gran formato y de sorprendente calidad. Son los retratos que todos hemos visto en nuestros manuales de estudio sumados a otros menos conocidos, pero no menos interesantes, con una hermosa ciudad de Madrid siempre al fondo, protagonista silente de aquellas gloriosas promociones artísticas que, como siempre se dice, después de nuestro Siglo de Oro iniciaron el más importante periodo artístico de nuestra producción nacional. Son éstas, por lo tanto, imágenes que muchos reconocerán, pero que ahora por primera vez podremos contemplar en un formato mucho mejor y, sobre todo, reunidas en una misma sala.

Los visitantes también podrán detenerse unos minutos para ver el vídeo de la exposición que, con gran acierto y generosidad, los comisarios han decidido compartir con los internautas en Youtube.

Visita que causa honda emoción y que invita a seguir frecuentando las muchas páginas que aquellas generaciones de escritores, reflejadas con insuperable maestría por los fotógrafos de su tiempo, legaron a los lectores del futuro. Recuerde, amigo, que nosotros algún día también seremos tal vez objeto de exposiciones venideras. Por eso, aproveche su vida, gástela sin miedo y que pase un buen día.

Información práctica:

Lugar: Sala Alcalá 31 - c/. Alcalá, 31 - 28014 - Madrid - España.
Teléfonos: 91 720 82 51 y 91 720 81 32.
Estaciones de Metro más cercanas: Retiro y Banco de España.
Fechas: Del 25 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015.
Horarios: De martes a sábado, entre las 11:00 y las 20:30; domingos, festivos, 24 y 31 de diciembre, entre las 11 y las 2; lunes, 25 de diciembre, 1 y 6 de enero, cerrado al público. 
Precio: Entrada gratuita.
Existe un catálogo de la exposición de venta al público.

lunes, 8 de agosto de 2011

1898-2011

Leo La voluntad, de Azorín, durante estos días. Ya no recuerdo si por primera o segunda vez, pues mi memoria (quizá mi imaginación) recuerda dos libros de Azorín, éste y Doña Inés, entre mis manos cuando comenzaba la carrera. De eso hace ya unos cuantos años. Creo que todos deberíamos leer ahora esta obra: la realidad de España, mejor dicho, sus problemas, su crisis, una similar angustia, idéntico desconsuelo... parece que hubiéramos retrocedido más de un siglo. Si Azorín viviese hoy, escribiría el mismo texto. Los políticos, los españoles, la modernidad... No cambiamos. España, por mucho que parezca distinta, sigue idéntica a aquélla que narraron los escritores del 98.

viernes, 17 de septiembre de 2010

DOS CLÁSICOS DEL SIGLO DE ORO

Hoy es viernes, día de recomendaciones en EL BLOG ILUSTRADO.

El Abecerraje (edición de Francisco López Estrada, incluye una extensa antología de romances, número 115 de la colección "Letras Hispánicas", Cátedra). Novela morisca, injustamente despreciada hoy por ser eso, novela morisca, pues suena a "aburrido". Del mismo tiempo que El Lazarillo, comparte con aquél la virtud de la brevedad y sirvió a su vez de modelo para numerosos imitadores. Gozó de fama, pues el propio Cervantes, cuando Don Quijote regresa a la aldea tras la primera salida, hizo que éste recordara los amores del cautivo Abindarráez y la hermosa Jarifa:

[...] en aquel punto, olvidándose de Valdovinos, se acordó del moro Abindarráez, cuando el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narváez, le prendió y llevó cautivo a la alcaidía. De suerte que, cuando el labrador le volvió a preguntar que cómo estaba y qué sentía, le respondió las mismas palabras y razones que el cautivo Abencerraje respondía a Rodrigo de Narváez, del mismo modo que él había leído la historia de La Diana de Jorge de Montemayor, donde se escribe; aprovechándose de ella tan a propósito, que el labrador se iba dando al diablo de oír tanta máquina de necedades; por donde conoció que su vecino estaba loco, y dábale priesa a llegar al pueblo por excusar el enfado que don Quijote le causaba con la larga arenga. Al cabo de lo cual dijo: Sepa vuestra merced, señor don Rodrigo de Narváez, que esta hermosa Jarifa que he dicho es ahora la linda Dulcinea del Toboso, por quien yo he hecho, hago y haré los más famosos hechos de caballerías que se han visto, vean ni verán en el mundo. (Primera Parte, Capítulo V, página 57, edición conjunta de la RAE, la Fundación Caja de Madrid y la editorial Alfaguara)

Una versión posterior se intercaló en La Diana, de Jorge de Montemayor, como bien indica Cervantes (no la busque el lector al final del Libro Cuarto, lugar que suele ocupar, en la edición de Juan Montero: según señala el propio estudioso en las páginas 89 y 90 de la introducción, la decisión de intercalar esa pieza debió de ser una decisión ajena a Montemayor; por otra parte, Montero sigue la edición princeps, que, junto a la milanesa, fueron curiosamente las únicas a las que tuvo acceso el autor y en las que no apareció la interpolación), y el propio Lope se valió de su argumento para una de sus obras teatrales: El remedio en la desdicha (para López Estrada se trataría de la misma pieza titulada Abindarráez y Narváez, pero con retoques posteriores).

La Antología poética del Siglo de Oro, preparada por doña Esperanza Ortega para la colección "Nueva Biblioteca Didáctica" de la editorial Anaya, reune una completa nómina de la mejor poesía española de los siglos XVI y XVII. Contiene una breve introducción con bibliografía, numerosas notas e indicaciones interesantes para el alumno de Secundaria, varias ilustraciones en blanco y negro, distintas propuestas de actividades en el aula y un breve glosario al final del libro con las principales figuras literarias y composiciones métricas vistas en los poemas. Se ha facilitado la lectura de los textos actualizándose la ortografía en todos los casos. Libro pensado, pues, para la enseñanza de la literatura española en los colegios, pero también como regalo a los chavales e incentivo a la lectura.

sábado, 13 de marzo de 2010

UNA NUEVA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

La editorial Crítica acaba de lanzar al mercado Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, sexto volumen de una nueva historia de la literatura española dirigida por José-Carlos Mainer y coordinada por Gonzalo Pontón.

El plan de la obra es el siguiente: 1. Edad Media, Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra; 2. Siglo XVI, Bienvenido Morros; 3. Siglo XVII, Pedro Ruiz Pérez; 4. Siglo XVIII, María Dolores Albiac; 5. Siglo XIX, Cecilio Alonso; 6. Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, José-Carlos Mainer; 7. Siglo XX. 1939-2010, Jordi García Domingo Ródenas; 8. Historia de las ideas literarias en España, José María Pozuelo (dir.) y 9. El lugar de la literatura española, Fernando Cabo Aseguinolaza.

Ignoro si la publicación de este tomo, anterior a los cinco primeros de la colección, se debe a que Modernismo y 98, al cuidado de José-Carlos Mainer (en realidad se trata de un conjunto de estudios de diversos autores), sexto libro de Historia y crítica de la literatura española, obra de conjunto bajo la supervisión de Francisco Rico, llevaba años agotado y no figura en la página web de la editorial.

Siempre es de agradecer que sigan apareciendo este tipo de obras. A mí a veces me gustan más que los propios libros sobre los que versan sus numerosas páginas. Ojalá no le ocurra a este nuevo proyecto lo que a la frustrada Historia de la literatura española, de García de la Concha, de la que solo se han publicado los volúmenes dedicados a los siglos XVIII y XIX. [Nota del 8/abril/2010: los cuatro libros de esta colección se están saldando en la librería Books Center]

Para mi gusto, mientras Juan Luis Alborg no termine su magna Historia de la literatura española (falta parte del siglo XIX y todo el XX), el mejor trabajo dedicado a nuestras letras contemporáneas es el Manual de literatura española, de Felipe Pedraza Jiménez y Milagros Rodríguez Cáceres, publicado por la editorial navarra Cénlit. Está dividido en dieciséis volúmenes, de los que dedica siete al siglo XX. Una información detallada de todas sus características puede leerse pinchando aquí. Siempre me sorprendió que nadie conozca este título fundamental de nuestra filología. Tal vez el formato resulte un poco pequeño, pero la estructura de sus contenidos, el fin pedagógico alcanzado, el excelente capítulo bibliográfico de cada sección, el estilo alejado de oscura retórica y pedantería académica, su información completísima y la constante reedición de sus volúmenes hacen de esta obra de consulta una referencia imprescindible en los institutos, universidades y bibliotecas literarias.

Cada uno de los títulos arriba mencionados aporta algo diferente. Por lo tanto, el estudio cuidadoso de todas sus páginas enriquecerá la visión del lector.

jueves, 25 de octubre de 2007

TRES RECOMENDACIONES

.

.. ..

.

A salto de mata es una breve semblanza autobiográfica en la que Paul Auster nos descubre la vida del joven que un día decide, pase lo que pase, dedicarse al oficio de escritor. Los que ya leyeron Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke encontrarán en las páginas del escritor norteamericano un nuevo texto para la reflexión.

En la "Colección Conmemorativa 70 Aniversario del Fondo de Cultura Económica" se ha editado este magnífico título de Marcel Schwob, el joven judío francés de gran cultura, ingenio descomunal y brillante intelecto. Pasó de siglo y éste lo tumbó a los treinta y siete años de un cáncer de pulmón. Su vida y obra están condensadas en un prólogo magnífico escrito por (creo) don Juan Damonte. Todo es trepidante en Schwob. La luz de la alta cultura guió su azarosa y trágica vida desde Francia a Somoa, de los clásicos griegos a su idolatrado poeta François Villon, de las consideraciones sobre la risa al ensayo acerca de la perversidad. Fue políglota, tradujo mucho y entabló amistad con destacados intelectuales y artistas de diferentes nacionalidades. El volumen incluye un artículo sobre su admirado Robert Louis Stevenson, quien no le fue en zaga en la enfermedad, lo igualó en las travesías hacia un destino exótico y finalmente lo superó en años y fama.

Rafael Toriz, joven promesa de las letras mexicanas, me envió una reseña sobre Lo prohibido hará cosa de dos semanas. Quedé deslumbrado por su prosa. Su agudeza y estilo no son propios de su edad. Debemos esperar cosas grandes de él. Rafael confiesa en su artículo que siempre asoció los textos de Galdós con un tipo de literatura rancia que sólo leen las ancianas. Cuando comenzó la lectura de la novela galdosiana, cambió radicalmente de parecer. Eso nos ocurre a menudo: el prejuicio y la sospecha de una intuición. Seguiré el ejemplo de mi tocayo, que recomienda fervorosamente la lectura de Galdós, y haré lo propio con sus Cuentos fantásticos. Una sorpresa para el lector. Y otra más, si le interesa el tema, pinchando aquí.

sábado, 14 de abril de 2007

EMILIO CARRERE

Emilio Carrere, después de abandonar una temprana inclinación hacia la pintura, fue el poeta más popular en España durante las primeras décadas del pasado siglo. Se le ha adscrito a corrientes modernistas y al decadentismo. Hoy en día celebramos su producción narrativa. Si bien terminó sus días como monárquico y se sintió cómodo en el franquismo, la mayor parte de su vida se dedicó a frecuentar tertulias y trabó amistad con artistas bohemios. Todos elogiaron su ingenio y fue muy valorado por los colegas del oficio. Tradujo ejemplarmente a los poetas franceses de la época y sintío admiración sincera por Verlaine.

Carrere pintó un Madrid sucio, de gentes que viven una realidad miserable presidida por la pobreza y la marginalidad. Poetas alucinados; bebedores de ajenjo (mal llamada "absenta"); empedernidos perdedores y harapientos seres de una ciudad presente, real, hostil y transfigurada por la pluma estética de un gran modernista que simpatizó con la bohemia. Sus personajes son cándidos e ingenuos o astutos y oportunistas. Todos luchan por sobrevivir, los hay que persiguen la gloria en vano y el idealismo -que disfraza siempre una orgullosa aspiración bajo las humildes telas de la santidad o la locura- se da de bruces con la vida canalla del materialismo ramplón, ese que se practica cuando las circunstancias lo permiten y se lleva por delante a quien haga falta. El autor nos cae simpático y no es cruel con sus personajes, pero los lleva al límite para desnudar las vergüenzas del ser humano. Debemos a la editorial Valdemar la edición de El reino de la calderilla, un novela brillante, un Baroja al cubo.

Carrere escribió también una serie de relatos de misterio, horror y aventuras que publicó en varios títulos; siendo, de entre todos ellos, La torre de los siete jorobados el más sobresaliente en opinión de la crítica. Edgar Neville lo llevó al cine en 1944.

Lectura gozosa, no me cabe la menor duda. Les dejo un enlace a algunas de sus obras disponibles hoy en día en las librerías españolas: Castalia y Valdemar

miércoles, 7 de marzo de 2007

TABLA DE CEBES, FRAY LUIS DE LEÓN Y ANDRÉS FERNÁNDEZ DE ANDRADA

.

.

Estas obras tienen algo en común: una decidida línea estoica que, en el caso de Fray Luis de León, se ha pasado por alto en varias ocasiones, tal vez de un modo intencionado. El volumen de Gredos, aparte de La Tabla de Cebes, incluye dos textos de incuestionable valor moral.

Estoy releyendo algunas páginas de estos libros al azar. Hace tiempo me depararon muy gratos momentos. ¡Podrían copiarse tantos bellos episodios! Finalmente opté por uno solo. Estoy seguro de que alguna vez escucharon a una persona que presumía de ser vecino de un médico. Epicteto, en su Manual, dedica el capítulo 6 al respecto. Lo reproduzco parcialmente a continuación:

"No presumas nunca por la superioridad ajena. Si el caballo, presumiendo, dijera: 'Soy hermoso', sería soportable. Pero cuando tú dices presumiendo: 'Tengo un hermoso caballo', sábete que presumes de la bondad de un caballo"

Y ahora que la enfermedad y la muerte están tan de moda en nuestra vida política, dé la filosofía una lección humana a nuestros políticos inhumanos (por bárbaros, claro, no por despiadados). Del capítulo 5 del Manual de Epicteto y del inicio del punto XXXVIII de la Tabla de Cebes:

"Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas. Como la muerte, que no es nada terrible -pues entonces también se lo habría parecido a Sócrates- sino que la opinión sobre la muerte, la de que es algo terrible, eso es lo terrible. Así que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristezcamos, no echemos nunca la culpa a otro, sino a nosotros mismos, es decir, a nuestras opiniones. Es propio del profano reclamar a los otros por lo que uno mismo ha hecho mal; el reclamarse a sí mismo, propio del que ha empezado a educarse; propio del instruido, el no reclamar ni a los otros ni a sí mismo"

"Puesto que a ambos les acontece el vivir, tanto a los que llevan una vida honesta como a los que la llevan mala, el vivir no sería ni un bien ni un mal. Del mismo modo que amputar y cauterizar no es insano ni saludable para los que están enfermos, sino que depende de cómo se ampute, así también en el caso de la vida, no es la propia vida lo malo, sino la mala vida.

- Así es.

- Si, en efecto, es así, mira si preferirías una mala vida o una muerte bella y valerosa.

- Desde luego que una muerte bella.

- Por consiguiente, tampoco la muerte es un mal, si muchas veces es preferible la muerte a la vida.

- Así es.

- Por tanto, el mismo razonamiento es aplicable también a la salud y la enfermedad. Pues muchas veces no conviene la salud, sino lo contrario, cuando se dé una situación así.

- Verdad dices"

domingo, 18 de febrero de 2007

KÖLLE ALAAF!


Queridos lectores:

Cuarenta días después de la Navidad, si la memoria de cuanto he leído durante estos últimos días a propósito del Carnaval no me falla, el pueblo celebra unas fiestas de origen incierto, que bien podría ser pagano, pero que nosotros hemos cristianizado, y que consiste en una serie de festejos burlescos, desfiles y excesos gastronómicos y etílicos cuya finalidad aún no comprendo muy bien. Me temo que las personas (o muchas de ellas) que lo celebran, tampoco.

Hay cosas en este mundo que aún miro con perplejidad y que me incomoda no entender en absoluto. Hace ya tiempo que decidí leer sobre todo aquello que desconociera, pues la respuesta suele encontrarse en la biblioteca. Como ahora toca el Carnaval, busqué algún libro relacionado con el tema. Y encontré dos que desearía recomendar:


El primero es el mejor de los dos. Se titula El carnaval y lo firma Julio Caro Baroja. La edición que he consultado es de la editorial Taurus, aunque es antigua. Hoy existe una recién publicada por la editorial Alianza. Digamos que el lector encontrará todo cuanto quiera saber al respecto. Su lectura es muy entretenida y se nota que el autor sabe de qué escribe. Yo, dado que me debo a otras obligaciones, no he tenido tiempo de leerlo a fondo, pero me han bastado un par de capítulos para dejarme maravillar por esa prosa tan directa y cautivadora de J.C.B. Divulgación al cubo, queridos amigos. Yo me pienso comprar un ejemplar y leerlo con calma más adelante.

El segundo se titula también El Carnaval. Lo escribió Claude Gaignebet. Debo confesar que no he entendido mucho de lo que he leído. Es algo confuso, tal vez debido a su alto nivel, pero algunas de sus explicaciones me han llamado tanto la atención que no he podido dejar de recomendarlo para los amigos de EL BLOG ILUSTRADO. El autor, por ejemplo, dedica unas páginas al estudio de la gastronomía típica del Carnaval, relacionando ésta con los juegos y disfraces habituales de estas fechas y todo ello con ritos y prácticas ancestrales que tienen que ver con ciclos de "fecundación" que la tradición cristiana reinterpretó a su modo. El pasaje es glorioso:

"En el Carnaval se utilizaban más gustosamente los guisantes fritos, "piquerés"; y esta costumbre es lo bastante antigua para que desde los siglos XII y XIII las farsas y sotties [disparates] hubiesen tomado el nombre genérico de "jeux des pois pilés" [juegos de los guisantes machacados]. La primera obra francesa, Le Jeu de la Feuillée, de Adam de la Halle, ya hace alusión a ello. El sentido exacto dado a estos alimentos en el seno de las cofradías de jóvenes debe ser visto a través de sus disfraces favoritos: vestido de mujer, preferentemente de vieja, imitando a la viuda de Carnaval. Caramantran, al que se mataba el Martes de Carnaval, iba acompañado en el camino a la hoguera por un hombre disfrazado de Vieja, su (futura) viuda, grotescamente desconsolada. Por otra parte, esta "viudad" pronto debería tener un hijo. Se procedería de la manera siguiente: vestido de mujer, el maestro de la cofradía se atracaba de alimentos flatulentos que hacían que se le hinchase dolorosamente el vientre. Recordemos que, según los textos pitagóricos, se necesitan cuarenta días para que el haba se desarrolle como un embrión en el interior del hombre. El ciclo cuarentenal funciona aquí una vez más. Cuarenta días después del haba de los Reyes, llegamos a febrero, en pleno período de Carnaval, y más precisamente a San Valentín, lo que nos autoriza a considerar al Niño de Carnaval como el hijo espiritual del rey del haba. Al cabo de cuarenta días, el Abad de la Juventud, la Madre loca, daba a su vez, simbólicamente y analmente, nacimiento a sus cofrades: a los locos, a los necios que había incubado". La cita se cierra con una nota a pie de página: "Los nacimientos espirituales de los que tanto se habla en los Evangelios y en san Pablo, deberían ser estudiados de nuevo desde esta perspectiva".

En nuestra tradición, la española, las referencias al Carnaval son muy antiguas. Puede decirse que la más célebre es la del Archipreste de Hita, quien imagina una lucha entre las fuerzas de don Carnal y la Cuaresma. Les incluyo un enlace directo al texto:


La pintura también ha tratado el tema desde antiguo. Ahora me vienen a la memoria dos cuadros célebres. Uno es de Bruegel; el otro, de Goya:

Detalle de El combate ente el Carnaval y la Cuaresma (1559), en el Kunsthistorisches Museum de Viena


Fijense en las figuras principales, Don Carnal y Doña Cuaresma:



Éste personaje disfrazado que acompaña a Don Carnal me ha parecido muy pintoresco:



Nada en la pintura de alta calidad, en el Arte bien entendido, es gratuito. Este cuadro esconde muchas referencias clásicas que el ojo del espectador actual no reconocerá. Las Humanidades son muy útiles, pues su estudio nos enseña algo de nosotros que las Ciencias por sí solas no pueden responder: nuestro pasado y nuestra cultura. Antes escribí que sentía un cierto desasosiego cuando presencio o me toca vivir (aunque sea de pasada) algo que no comprendo y cuyo origen y función desconozco. Bueno, el estudio de las maltrechas Humanidades da luz a estas interrogantes. Saber quiénes somos y a dónde iremos está muy bien, pero desconocer cada vez más de dónde venimos y qué hicimos en el pasado es una peligrosa tendencia cada vez más acusada en nuestra sociedad. Esta desmemoria equivale a un suicidio, pues desconocer el lugar de partida nos obliga a replantearnos el sentido de nuestro camino y la razón de buscar una meta. No olvidemos que Cristo libró nuestra alma de la rueda estoica, pero no nuestra carne de los ciclos y rutinas que vuelven sobre nosotros en este mundo sujeto a calendarios, festividades, ritos, siembras y cosechas. Es así: olvidarlo resulta peligroso. Quien quiera saber más sobre la pintura de Bruegel tiene a su alcance una extensa bibliografía, no tanta como uno querría, pero más que suficiente. El problema es que ésta se encuentra en otros idiomas y generalmente data de mediados del siglo XX o antes. Claro que existen volúmenes ilustrados de gran categoría, pero a un precio prohibitivo. Una vez más, queridos lectores, les insto a que acudan a sus bibliotecas. Tal vez encuentren la siguiente obra:

o
Entierro de la Sardina, de Goya, conservado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid


Dicen que el artista reflejó esta imagen para denunciar la hipocresía de cierta clase social de su época. Nada tan acertado como una farsa. Pero volvamos un instante más a la literatura, esta vez a la de comienzos del siglo XX. Supongo que muchos de ustedes recordarán un título mítico de las letras castellanas: Martes de Carnaval, de Ramón María del Valle-Inclán. La obra está compuesta por tres breves esperpentos independientes: Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán. Si en la primera asistimos a la desmitificación de la figura de Don Juan y de su universo, en la segunda pieza descubrimos la imagen de un mundo transformado grotescamente donde la acción protagonizada por ese "fantoche trágico", don Friolera, termina cuando éste mata a su hija creyendo que se trata de su mujer. La representación de La hija del capitán, por motivos de censura, no vio la luz hasta 1930, cuando, bajo el nombre genérico de Martes de Carnaval, el autor recoge las tres obras y las publica satisfactoriamente. Fíjense, queridos lectores, cómo actuaron las fuerzas del orden público:

"La Dirección General de Seguridad, cumpliendo órdenes del Gobierno, ha dispuesto la recogida de un folleto que pretende ser novela, titulado La hija del capitán, cuya publicación califica su autor de esperpento, no habiendo en aquél ningún renglón que no hiera el buen gusto ni omita denigrar a clases respetabilísimas a través de la más absurda de las fábulas. Si pudiera darse a luz pública algún trozo del mencionado folleto sería suficiente para poner de manifiesto que la determinación gubernativa no está inspirada en un criterio estrecho o intolerable y sí exclusivamente en el de impedir la circulación de aquellos escritos que sólo pueden alcanzar el resultado de prostituir el gusto, atenuando las buenas costumbres"

Se supone que La hija del capitán es una denuncia descarnada de la dictadura militar del general Primo de Rivera.

Y, bien, llegados a este punto, me imagino que muchos de ustedes se preguntarán qué significa "Kölle Alaaf!". Es el grito de guerra que se pronuncia tres veces al comenzar el Carnaval de Colonia (Alemania). De todas las ciudades centroeuropeas y me atrevería a decir que de toda Europa, a excepción del celebrado en la ciudad italiana de Venecia, creo que el Carnaval de Colonia es el más simpático y llamativo de cuantos existen (los de Cádiz y Tenerife hay que darlos de comer aparte, por supuesto: esos son un anticipo de lo que encontrará el afortunado que dé con sus huesos en el lejano Brasil). Todos los festejos tienen una secreta intención, como la de comenzar el once de noviembre a las once de la mañana, el "Elfer Rat", etc. No seré yo quien se lo desvele. Les invito a que acudan un año y se lo pregunten en voz baja a algún entendido (la mayoría de los alemanes lo desconocen también). Bueno, qué demonios, venga, se lo cuento, pero que nadie se entere:

"Die Zahl Elf ist das Symbol der Narretei. Sie symbolisiert die Einheit im Karneval. Sie stellt die Eins neben die Eins als Zeichen der Gleichheit aller Narren. Jeder Jeck unter der Narrankappe sollte eine selbstständige und gleichberechtigte Person sein. Die Elf hat auch einen politischen Bezug. Seit der Französischen Revolution steht ELF für E = Egalité, L = Liberté und F = Fraternité (Gleichheit, Freiheit und Brüderlichkeit). Diese Deutung ist für Köln, das lange unter französischer Besatzung lebte, maßgebend. So wurde die Elf schon fast zu einer magischen Zahl in Köln und im Karneval. Auch das Kölner Wappen weist elf Flammen auf, die allerdings auf die elftausend Jungfrauen zurückgehen"

Yo un día me puse un albornoz y las chanclas de ir a la ducha, me colgué una esponja y un champú y salí a la calle aterido en compañía de un grupo de amigos que iban, Santo Dios, a cuál más ridículo, pero es que, durante el Carnaval, quien no se disfraza de algo, aunque sea improvisado, sí hace verdaderamente el ridículo. Lo pasamos en grande. Recuerdo que pedí caramelos y el destino me concedió, después de veinte minutos en balde gritando "Kamellen! Kamellen!", ironías del destino, un paquete de salchicas que tomé al vuelo creyendo que se trataba de un delicioso chocolate. Los amigos se partían, claro. ¿Qué iba yo a hacer, vegetariano, con un paquete de salchichas? La suerte me sonrió pasado un rato: del desfile, una joven muy apuesta se desvió de la trayectoria y me regaló, aparte de un preciado dulce de esos que se dan muy de cuando en cuando, un beso y una sonrisa. Así se las gastan en Colonia... Y yo tan feliz, claro. Si no se animan aún a visitar el Carnaval de Colonia, les recomiendo que echen un vistazo a estas páginas web:

http://www.karneval.de/ Un enlace para aprender de qué va todo.
http://www.koeln.de/tourismus/karneval/ La sección del Carnaval de Colonia.

En el último enlace, econtrarán información sobre el Rosenmontagszug, que se celebra hoy 19 de febrero, sin duda lo más grande del Carnaval y lo que todos los ciudadanos y turistas esperan ilusionados. Equivale, salvando las distancias, a nuestra Cabalgata de los Reyes Magos. No se pierdan la sección de fotografías. Así se harán una idea del ambiete que reina en la ciudad. Yo, en 2008, regreso. El motivo de este año es "Mir all sin Kölle" ("Todos somos Colonia"). Bueno, que disfruten de la "quinta estación del año"...

viernes, 2 de febrero de 2007

EL CUENTO ESPAÑOL DEL SIGLO XX: UN CANON


La revista literaria Quimera publicó un especial sobre el cuento español del siglo XX en abril de 2004. Tras una encuesta realizada a escritores, críticos literarios y profesores de universidad, se propuso un pequeño canon con las respuestas de aquellos. Los siguientes títulos fueron los más votados y están ordenados por orden cronológico (el volumen de cuentos de Baroja no pertenece al siglo XX porque se editó en el año 1900, pero la tradición lo sitúa como propio de la centuria siguiente). Son diez títulos y las portadas pertenecen a la última edición disponible en librerías:



Uno de los escritores más activos, incluido también en el canon, es José María Merino. No hace mucho, la editorial Alfaguara le publicó una antología comentada: Cien años de cuentos (1898-1998). Sus páginas podrían resumir otro canon más amplio e igualmente válido. El lector atento habrá lamentado la ausencia de don Camilo José Cela y algún que otro destacado escritor actual. La lectora podrá quejarse porque sólo figura una mujer. Bueno, el que redacta estas líneas no hizo el canon. Sirva la excusa en mi defensa.