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miércoles, 18 de junio de 2014

COLECCIONES POLÍGLOTAS, LECTORES FELICES


El diario EL PAÍS pondrá a la venta una colección de 20 libros bilingües (inglés-español) a partir del domingo 22 de julio de 2014. Todos los volúmenes incluirán un CD con audio en inglés, y un glosario en ambos idiomas para facilitar la lectura. Se podrán adquirir por 4,95 euros cada domingo al comprar el periódico. El primer título será El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, y  valdrá 1 euro. Otros autores de la colección: Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Mark Twain, Jack London, Rudyard Kipling, Arthur Conan Doyle, Joseph Conrad, G. K. Chesterton, etcétera. Esta brillante iniciativa recuerda lejanamente a la colección Read & Listen, de la editorial PONS. En definitiva, dos pequeñas bibliotecas que acercan al lector hispanohablante algunos tesoros de la literatura en inglés. 

No olvidemos las lecturas graduadas, como la excelente serie Penguin Readers, o la audioteca The Classics, de CSA WORD, hoy propiedad de Canon Gate y cuyo catálogo puede adquirirse en formato físico o digital (en este último caso, a través de iTunes). La web actual no me convence si he de ser sincero (antes podías escuchar una muestra de cada disco, se indicaba si la lectura era completa o abreviada, y la navegación resultaba mucho más cómoda). Recuerdo con agrado la edición que hizo Simon Callow del Animal Farm

Los ingleses han sabido enseñar su idioma con gran amenidad. Su literatura, reflejo de ese espíritu, no es una excepción. Tal vez carezca de la gravedad de otras producciones nacionales, pero a cambio suele resultar asequible a la mayoría de los lectores, por lo que no resulta necesario dominar la lengua para entender los textos clásicos. Su vocabulario, heredero mayoritariamente del latín, y una gramática sencilla hacen el resto. Lástima que la fonética le reste puntos. De ahí, me imagino, que se apoyen en los audios. La literatura alemana, al contrario, puede leerse fácilmente desde las primeras lecciones y su potente industria editorial cuenta también con una abultada oferta de audiolibros. Su literatura infantil y juvenil es una de las mejores de Europa. La gramática y el vocabulario, mucho más germánicos que el inglés, dificultan su estudio, pero también estos obstáculos pueden entenderse como un juego que los estudiantes aprenderán a superar con un poquito de esfuerzo. Como dice el refrán, Übung macht den Meister, es decir, la práctica/el ejercicio hace al maestro. El lector puede iniciarse leyendo los entretenidísimos e inolvidables clásicos de Christine Nöstlinger (Intercambio con un inglés Filo entra en acción) ; las míticas Aventuras de La mano negra, de Hans Jürgen Press, o la terroríficamente divertida serie de El pequeño vampiro, de Angela Sommer-Bodenburg. Cosas similares podrían decirse de la literatura en francés, ruso, danés, italiano, etcétera. Quien tiene una buena biblioteca tiene muchos amigos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

INTÉNTALO (ENTRADA REVISADA)


Escribir también es aprender, es conocer el mundo real y el soñado por la imaginación, el de las ideas y el saber científico. A todo podemos llegar por la escritura.

La vida de Wolfgang Borchert fue triste y breve, pero eso sólo lo pudo saber él. Nació el 20 de mayo de 1921 en Hamburgo. Su generación estuvo marcada por el odio de los nazis, que la condujo a la guerra. En el frente oriental conoció los horrores que un hombre puede infligir al prójimo. Y entonces decidió huir. Fue encarcelado, conducido a un campo de prisioneros... también logró escapar. Recorrió seiscientos kilómetros a pie de vuelta a su casa. Herido en la batalla, contrajo una hepatitis que lo mataría el 20 de noviembre de 1947.

Antes de morir tuvo tiempo de escribir varias obras de teatro, poesía y relatos. Uno de sus poemas, "Stell dich mitten in den Regen", del libro Versuch es (poemas reunidos en Das Gesamtwerk, año de publicación: 2007, v. página 434), fue adaptado musicalmente por Gruppe Bayon e incluido en la película alemana La vida de los otros.

Dice así el texto (se puede escuchar en Youtube):
Stell dich mitten in den Regen, (cólocate en medio de la lluvia)/ glaub an seinen Tropfen Segen. (cree en la bendición de sus gotas)/ Spinn dich in das Rauschen ein (mézclate con/envuélvete en* el ruido)/ und versuche gut zu sein. (e intenta ser bueno)
Stell dich mitten in den Wind (colócate en medio del viento)/ glaub an ihn und sei ein Kind. (cree en él y sé un niño)/ Lass den Sturm in dich hinein (deja entrar en ti la tormenta)/ und versuche gut zu sein. (e intenta ser bueno)
Stell dich mitten in das Feuer, (colócate en medio del fuego)/ glaub an dieses Ungeheuer (cree en ese monstruo)/ in des Herzens rotem Wein (en el vino rojo del corazón)/ und versuche gut zu sein. (e intenta ser bueno)

*El verbo alemán sich einspinnen tiene en este contexto una difícil traducción. El diccionario Slaby-Grossmann-Illig ofrece las siguientes acepciones: 1. hacer el capullo (entiéndase, un insecto) 2. encerrarse entre cuatro paredes 3. abismarse (en reflexiones), ensimismarse. Por su parte, einspinnen significa: 1. mezclar hilando, agregar al hilado 2. (figurado/familiar) encarcelar, meter en la cárcel. Por su parte, el Deutsches Universal Wörterbuch de Duden no aporta mayor ayuda. Creo que debe interpretarse el significado del verbo en el contexto del poema y traducirlo de un modo literario, no literal.

Es increíble cómo los accidentes de la vida pueden afectar y condicionar nuestro paso por el mundo. El mal se manifiesta con el rostro de incontables vicios. Hoy Europa logró zafarse de sus dictadores, pero otras amenazas se ciernen sobre ella. Ayer escuché de nuevo que aquellos que nacieron en mi época formarán parte de toda una generación perdida, el desecho social generado por la codicia infinita de voraces usureros, corruptos e ineficaces políticos y por el fin de una época que se había basado en la confianza del trabajo y el esfuerzo.

Las cartas que muchos jóvenes han enviado a la redacción del diario EL PAÍS para compartir su esperanza de futuro con los lectores son dramáticas. Puede leerlas aquí.

Quizá podamos dar un giro inesperado a la fea trayectoria que otros nos han marcado con sus errores. Tal vez podamos soñar con uno más de esos sorprendentes actos de rebeldía. Que pagen ellos las consecuencias de sus actos y no nosotros.

jueves, 17 de septiembre de 2009

UN NUEVO ACUERDO EN MATERIA EDUCATIVA PARA ESPAÑA

Ödön von Horváth nació el 9 de diciembre de 1901 en la actual ciudad croata de Rijeka. En tiempos del escritor, la localidad pertenecía a Hungría y se conocía por el nombre italiano de Fiume -al parecer, el mismo que recibía en húngaro. Falleció en la inmortal París, el uno de junio de 1938, durante una tormenta: Horváth paseaba por los Campos Elíseos cuando una rama de plátano se desprendió y lo golpeó violentamente en la nuca.

Se le recuerda como dramaturgo. Los historiadores de la literatura citan, entre sus obras más importantes, su primer éxito teatral: Italienische Nacht (La noche italiana, 1931). Luego llegaría su obra más importante: Geschichten aus dem Wienerwald (Historias/Cuentos del bosque vienés, 1931), por la que recibió el Premio Kleist. Otras piezas importantes son Kasimir und Karoline (Casimiro y Carolina, 1932), Glaube Liebe Hoffnung (Fe, amor, esperanza, 1932), Don Juan kommt aus dem Krieg (Don Juan regresa de la guerra, 1937) o Der jünsgste Tag (El día más joven, 1938). El autor, que simpatiza con el socialismo, desenmascara la identidad del pequeño burgués y enfrenta la ideología política de izquierdas al emergente fascismo europeo.

También es autor de las novelas Ein Kind userer Zeit (Un hijo de nuestro tiempo, 1938) y Jugend ohne Gott (Juventud sin Dios, 1938). Al margen de que podamos simpatizar o no con su crítica a la clase media (el egoísmo, la brutalidad o la hipocresía no son males exclusivos del burgués, sino defectos del ser humano que pueden aparecer en cualquier contexto social y político), Juventud sin Dios es una obra excelente que debería prescribirse en las aulas de Educación para la ciudadanía. Yo conocí el texto hace años y he olvidado parcialmente su argumento. Creo, no obstante, que todos los lectores compartimos, durante las páginas de aquel relato en primera persona, la angustia creciente de ese pobre e indefenso maestro que intentaba en vano inculcar unos valores universales en una juventud trastornada por el odio. Permítanme que cite unas líneas de la reseña editorial, a ver si les suena a algo reciente:

Ambientada en los momentos de ascenso del nazismo y con una trama policiaca, narra las dificultades de un maestro para educar a los jóvenes en el humanismo, cuando la sociedad entera ha perdido los más elementales principios morales. Con un estilo duro, de lenguaje deshidratado y esquemático y narración ceñida a lo esencial, Horváth va más allá de la crítica a un sistema en concreto y ataca a la esencia misma de los sistemas totalitarios.

¿En qué tipo de sociedad vivimos hoy que el relato de hechos tan funestos nos parece la crónica de un suceso actual? ¿No hemos aprendido nada de la historia?

Hace unos días, doña Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, comunicó públicamente su deseo de convertir al profesor en "autoridad pública". De ese modo, se intenta revalorizar el papel social del docente y otorgarle un poder necesario para reestablecer su desacreditada autoridad en las aulas.

Nadie ignora cuál es la situación actual en los colegios españoles. Hace tiempo que se tocó fondo en la enseñanza. ¿Qué más puede suceder? La medida que pretende tomar la señora Aguirre ha sido demandada desde hace años por el colectivo laboral más castigado socialmente. Se producen más bajas por depresión o estrés en el profesorado que en las fuerzas de seguridad nacional. Y es muy fácil comprender por qué: ¿de qué forma un profesor puede imponer su autoridad cuando debe enfrentarse sin ningún medio al desafío constante de decenas de alumnos conflictivos que se saben impunes? ¿Se imaginan que el ejército español tuviera que luchar sin armas? "Impongan su autoridad", les dirían. Y si no pueden, es que no valían para la guerra. Ése es el pensamiento que gobierna los sesos de muchos y pésimos jefes de estudios en este país: creer que un adulto podrá doblegar la maldad de sus alumnos con la simple presencia.

Mientras no existan mecanismos coercitivos del delito en las aulas y la sociedad avale las decisiones tomadas por los profesores, nadie podrá hacer frente con éxito a nuestra juventud. Lejos de eso, terminaremos siendo acaudillados por nuestros propios hijos. De hecho, esto ya ocurre. Se dan casos de adolescentes que, con solo doce años, hacen en casa lo que se les antoja. ¿Cómo un padre puede sentir temor de su hijo? Ver para creer.

Los suizos Hermann Hesse y Robert Walser publicaron respectivamente sus novelas Unterm Rad (Bajo las ruedas) y Jakob von Gunten con tres años de diferencia. La novela de Hesse, en 1906 y la de Walser, en 1909. En ambos textos hay una condena amarga de la educación recibida, aunque la crítica es de distinta naturaleza. Han transcurrido cien años desde la primera edición de las dos novelas y el panorama en las escuelas ha cambiado mucho. Ya no hay profesores severos que aterrorizan a sus alumnos y les infligen castigos físicos. Sin embargo, la violencia persiste. Ahora la ejercen los alumnos contra sus maestros y, ésta parece una constante de la vileza juvenil, contra algunos compañeros de clase. Se ha pasado de poner al niño mirando a la pared, de rodillas y sujetando pesados libros en cruz a pegar una paliza a la profesora mientras alguien graba el dudoso triunfo que luego colgarán en internet.

De las lágrimas de los alumnos de Albert Lory (Charles Laughton en Esta tierra es mía, 1943) en su discurso final a las de cualquiera de nuestros profesores de hoy se ha producido una patética involución. No se trata de que uno de los bandos sufra, sino de que ambos se beneficien de los fines que persigue esa curiosa sociedad compuesta por treinta chavales que se aburren y un adulto que les enseña a no aburrirse.

Y volvemos al mismo problema de siempre: hay personas que no pueden convivir con otras bajo el poder de determinadas circunstancias. El mal no lo provoca la sociedad, el dinero ni la política educativa, aunque contribuyan en gran medida. Hay jóvenes con problemas personales que deben ser aislados hasta que estos logren superarlos. El asunto es que nunca se solucionan y, con dejar pasar el tiempo, no encontrarán salida por sí solos.

Veamos un ejemplo:

Un joven violento se ha convertido en el cabecilla de un grupo. A sus órdenes, los chicos la lían en clase. El resto del alumnado no lo impide porque tiene miedo, simpatiza en parte con sus compañeros o le da igual lo que ocurra. De un grupo de treinta alumnos, en cada clase estamos perdiendo a diez alumnos interesados en la materia, a dos o tres chicos brillantes y, sin duda, el talento de algún superdotado. Y todo por culpa de un chico conflictivo. El profesor no puede expulsar de clase al alumno problemático. Si lo castiga un día por la tarde, el joven se enfadará más. Por experiencia sabemos que ese tipo de sanción no sirve de nada. Podemos intentar hablar con él después de clase. Al día siguiente se le habrá olvidado todo lo que hayamos comentado. Si hablamos con los padres, el alumno igualmente se encrespará y, en ocasiones, el profesor corre el riesgo de que el padre defienda al hijo o reconozca que no puede hacer carrera de él. Llegados a este punto, ¿qué puede hacer el docente? Nada. Si traslada el problema a la junta de profesores o al jefe de estudios, seguirá sin resolver el problema. Lo más probable es que su director le dé un aviso y le recuerde que debe imponer su autoridad. Pero ¿cómo? El pez se muerde la cola. Si el maestro no tiene herramientas para acabar con el conflicto, pierde autoridad. No puede imponer su autoridad porque carece de medios. No hay solución.

Yo apartaría al joven del grupo e investigaría qué problema tiene.

- Muchas veces se tratará de una carencia afectiva. Llama la atención en clase porque en su casa no encuentra la suficiente. Resolveremos el problema llenando ese vacío.

- Puede deberse a un problema familiar: los padres discuten y el niño se rebela interiorizando la violencia conyugal que después manifestará en clase con agresividad e impotencia. Mientras los padres no logren un entendimiento maduro, el joven mantendrá su actitud. No olvidemos que el niño conflictivo, en realidad, es una víctima.

- Tal vez el joven necesite atención psiquiátrica porque sufre un mal nervioso o un daño mental. En este último caso, evidentemente el chico no puede permanecer en su clase y necesitará ser atendido en un lugar especial.

- El joven es inmaduro y compensa su inseguridad en el seno de una pandilla. Las malas compañías han convertido a este chico introvertido en un fanático. Lógicamente no es feliz y sabe que no ha logrado superar su miedo. ¿Cómo expresa su impotencia? Con agresividad. Seguramente, además de enfrentarse a su profesor, hace daño a algún compañero, algún niño bueno y feliz, su imagen opuesta. En este caso hay que fortalecer su autoestima, el profesor deberá descubrir en él algún talento y lo tratará con afecto. La tarea debe compartirse con el psicólogo del centro y con los padres. Cuando el niño se sienta más seguro, probablemente desistirá.

- El niño es malo por naturaleza. Nada funciona con este joven. Ha ido de centro en centro, se acumulan las expulsiones y ha repetido demasiados años. ¿Qué hacer? Desde luego estamos ante un caso límite. Es preciso crear lugares para personas como él. En otro ambiente, siguiendo un plan de estudios flexible y adaptado a sus características personales, buscando en la enseñanza un fin diferente, siguiendo muy de cerca su evolución y con más paciencia que un santo, podemos confiar en el milagro. Ahora bien, desde luego que en un centro "normal" no debemos esperar ningún éxito.

Como vemos, el profesor siempre debe involucrarse activamente en la formación personal de sus alumnos. Es una tarea que excede su horario de trabajo y muchas veces roza la labor del asistente social cuando no la que podría ejercer un familiar. Seguro que a los profesores no les falta motivación, pero estos no pueden desempeñar una tarea tan exigente si están al cuidado de tantos alumnos, sin la consideración social que merecen y recibiendo por todo ello un sueldo tan bajo.

Me parece muy bien la propuesta de S. M. el Rey Don Juan Carlos I cuando afirmó en su discurso de Inauguración del Curso Escolar 2009-2010 que hay que prestigiar a los profesores y alcanzar un acuerdo sólido en materia educativa. La naturaleza de dicho pacto y la nueva consideración del maestro deben trascender su propiedad nominal y convertirse en una realidad de iure. Así tanto en la enseñanza pública como en la privada.

El tema da para mucho más. Estas palabras sólo fueron un punto de partida.

miércoles, 11 de junio de 2008

CHRISTIANE F. Y LA GUÍA SOBRE DROGAS DEL PNSD

Hace días que leo Christiane F. Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, el libro-reportaje que inspiró la conocida adaptación cinematográfica de Uli Edel. Sobre ésta escribí unas líneas hace poco tiempo [v. la entrada en este blog titulada "Los hijos de la droga" (viernes, 23 de mayo de 2008)]. Hoy quise ratificar cuanto expuse en la entrada anterior acerca de los males que denunciaba el testimonio de aquellos pobres chicos de la Bahnhof Zoo. Bastaría con leer el excelente prólogo de Horst E. Richter para confirmarlo: siete páginas que son la radiografía exacta de una sociedad enferma y responsable del destino de muchos de sus hijos. Tómese cualquiera de sus extensos párrafos al azar y se acertará de lleno. Voy a copiar para ustedes el primero de ellos:

Was dieses Buch an Enthüllungen über ein vom öffentlichen Bewusstsein verdrängtes Elend innerhalb unserer Gesellschaft liefert, erscheint mir wichtiger als zahlreiche einschlägige Analysen sozialwissenschaftlicher Experten. Dieses einzigartige Dokument wird hoffentlich vielen endlich begreiflich machen, dass jugendliche Drogensucht -- wie der sich rasch ausbreitende Jugend-Alkoholismus und der Zustrom zu den Jugendsekten -- nicht von aussen gemacht wird, sondern mitten aus unserer Gesellschaft heraus entsteht. In unseren Familien, in unseren Schulen, in den jedermann zugänglichen Diskotheken entspringt, was die meisten immer noch für eine eingeschleppte exotische Seuche halten. Und der Bericht, den das Mädchen Christiane mit Hilfe von Kai Hermann und Horst Rieck angefertigt hat, lehrt ein weiteres: Es sind nicht die Tollheiten einer Sonderkategorie primär abartiger Kinder und Jugendlicher, die zum Heroin führen, sondern eine Vielzahl miteinander verzahnter Probleme von inhumanem Wohnen, Unterdrückung der kindlichen Spielwelt, Krisen in den Zweierbeziehungen der Eltern, allgemeine Entfremdung und Isolation innerhalb der Familie wie in der Schule, usw. So mancher wird, wenn er dieses Buch zu Ende gelesen hat, ernstlich und mit Recht zweifeln, wen er letztlich als menschlicher empfindet, die verwahrloste kriminelle Fixerin Christiane oder diejenigen aus ihrer Umgebung, welche die sogenannte anständige, die ,,normale" Gesellschaft repräsentieren.

Las declaraciones de la madre de Christiane delatan una falta absoluta de atención y cuidado. Resulta sorprendente leer cómo aquélla se lamenta de haber reaccionado tarde, de no haberse dado cuenta antes de lo que le estaba pasando a su hija. Vamos, de no estar en el mundo y atender a Christiane como se espera de una madre. Y el mismo problema, tanto social como familiar (¿acaso no van de la mano los conflictos de ambos entornos?), lo vivimos hoy en día. ¿Puede alguien extrañarse de que tantos adolescentes españoles sean toxicómanos a los quince años? ¿Qué se piensan sus respectivos padres que pasa con sus hijos? ¿Se creerán que a las tantas de la noche y con más dinero en el bolsillo del que debieran llevar consigo los chicos matan el rato jugando al ajedrez? ¿Los padres ignoran que se trafica con drogas en las discotecas de este país incluso en horario para menores? ¿No se podrían dar un paseo en coche por algunas calles y plazas de nuestras ciudades; si no para buscar a sus hijos, al menos para comprobar lo que hacen otros jóvenes de su edad?

Que algunos adultos no deberían ser padres es una obviedad tan grande como que en Burgos hay catedral. Lo alarmante es que muchos lo son, pero no ejercen. ¿Les da igual lo que les ocurra a sus hijos? ¿No saben reconocer que muchas noches les llegan borrachos o drogados a casa? ¿Que no lo saben? ¿Es que el chaval o la chica entran en casa y los padres ni saludan? Eso si los padres llegan antes que ellos, claro. O no están a esas horas peor que sus hijos. Incluso los hay que salen juntos, como una familia bien avenida, y llegan a casa igual de tajados. Esos son los que se reconocen como "el mejor amigo/la mejor amiga de mi hijo/a".

Atención a estas dos declaraciones de la madre de Christiane, que ni tienen desperdicio ni dejan de sonarnos familiares hoy en día:

Ich habe mich oft gefragt, wieso ich nicht früher gemerkt [sic? Entiéndase, "bemerkt", es decir, "dado cuenta, observado, reparado"] habe, was mit Christiane los ist. Die Antwort ist einfach, doch ich konnte sie erst nach Gesprächen mit anderen Eltern ertragen, denen es mit ihren Kindern ähnlich ging: Ich wollte einfach nicht wahrhaben, dass meine Tochter rauschgiftsüchtig ist. Ich habe mir so lange wie möglich etwas vorgemacht.

"Sencillamente no quería convencerme de que mi hija era toxicómana", dice la madre. Y continúa:

Mein Freund, mit dem ich seit der Scheidung von meinem Mann zusammenlebe, hatte schon frühzeitig einen Verdacht. Ich habe dann immer nur gesagt: ,,Was du dir bloss einredest. Sie ist ja noch ein Kind." Das ist wahrscheinlich der grösste Fehler, sich einzubilden, die Kinder seien noch nicht soweit.

Dice la madre que su pareja sospechaba desde el comienzo y que ella le había contestado que se dejara de chorradas, que sólo era una niña. Literalmente, "ése fue verdaderamente el mayor error: pensar que los niños no estan listos". Con "están listos" la madre entiende que, siendo niños, no van a consumir drogas, pues se entiende (mal entendido) que el consumo de heroína es cosa de aldultos. Pues no, la puerilidad no aleja de la droga a los niños.

Hacia la mitad del libro, la madre de Christiane aparece de nuevo declarando:

An diesen Sonntag, an dem ich die Blutspritzer im Badezimmer sah und Christianes Arme untersuchte, fiel es mir wie Schuppen von den Augen. Es war ein harter Schlag. Christiane präsentierte mir sozusagen die Quittung für meine Erziehung, auf dich ich so stolz gewesen war. Jetzt sah ich es, ich hatte alles falsch gemacht, und das nur, weil ich die Erziehungsfehler meines Vaters nicht wiederholen wollte.

Traduzco literalmente:

Cuando ese domingo vi la jeringuilla en el suelo y examiné el brazo de Cristina, se me cayó la venda de los ojos. Fue un duro golpe. Cristina me presentaba, por decirlo de algún modo, la factura por mi educación [entiéndase por 'educación' el modo en que ella había educado a su hija], de la cual yo me sentía tan orgullosa. Entonces vi que había hecho todo mal y eso solo porque no quise seguir los errores que mi padre había cometido al educarme.

Continúa la madre diciendo que no le pareció mal que su hija fuera a la discoteca Sound, pues todos los jóvenes de la "Haus der Mitte" acudían allí en su tiempo de ocio. Lo terrible del caso es que la "Haus der Mitte" era un centro evangélico donde se reunía la juventud que vivía en la zona de Gropiusstadt (Berlín, Distrito de Neukölln). El Padre Jürgen Quandt, director del centro, terminaría comprobando cómo su local se convertiría, con el paso del tiempo, en un centro para drogadictos.

La madre llega a afirmar que Detlef, el chico del que se enamora Christiane y con quien terminará manteniendo una relación amorosa, le había dado una buena impresión: era educado y tenía un carácter abierto, dice aquélla en una de sus confesiones. No queriendo prohibir casi nada a su hija, justo al contario de cómo el padre de ésta había hecho con ella de joven, permite que Christiane pase más y más tiempo en compañía de sus nuevas amistades. En aquella época, afirma la madre, Christiane estaba más tranquila y sacaba mejores notas en el colegio. En fin, la ceguera total.

Ya sabemos cómo termina la historia. Me preocupa, no obstante, que, a fecha de hoy, aquellos testimonios se sigan repitiendo y que la historia de Christiane F. pueda ser la de cualquier adolescente de la actual España.

Para prevenir más dramas y alguna triste tragedia, el Ministerio de Sanidad y Consumo (Gobierno de España), a través de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, lanzó en 2007 cuatro millones de cuadernillos gratuitos (agencias como la inglesa cobran por sus publicaciones, que muchas veces no somos conscientes del país de jauja en el que vivimos). En la Guía sobre drogas se informa de un modo claro cuáles son las principales drogas de consumo y qué efectos provocan: tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, heroína y drogas de síntesis. Al final del cuadernillo, que tiene ochenta y seis páginas nada más y nada menos, vienen unos apartados muy eficientes que explican a los padres qué hacer en caso de que sospechen que sus hijos consumen algún tipo de droga.

Para mayor información:

DELEGACIÓN DEL GOBIERNO PARA EL PLAN NACIONAL SOBRE DROGAS, Ministerio de Sanidad y Consumo, Secretaría General de Sanidad, Teléfono: 91 822 61 00/ 60 88/ 60 89, e-mail: cendocupnd@msc.es, Página web: http://www.pnsd.msc.es/, Centros de tratamiento: http://www.pnsd.msc.es/Categoria1/directorio/home.htm

Para los ciudadanos de Cataluña y Madrid, respectivamente (hay centros para todas las comunidades autónomas del Estado):

CATALUÑA: Departamento de Salud, Dirección General de Salud Pública, Teléfono: 93 412 04 12, e-mail: drogues.salut@gencat.net, Página web: www.gencat.net/sanitat/depsan/units/sanitat/html/es/dir86/index.html

viernes, 23 de mayo de 2008

LOS HIJOS DE LA DROGA (ENTRADA NUEVAMENTE REVISADA)

Cuando los periodistas alemanes Kai Hermann y Horst Rieck investigaban en 1977 la muerte por sobredosis de una joven berlinesa de tan solo catorce años, Babette D. "Babsi", no imaginaban que sus pesquisas les conducirían a la amiga íntima de Babsi, Christiane Felscherinow, una adolescente precoz de imaginación despierta, gran personalidad y vivo discurso. De aquella investigación, de múltiples testimonios y de las entrevistas a Christiane y a su entorno familiar nació un libro que fue inmediatamente traducido a diversos idiomas. Se tituló Christiane F. Wir Kinder vom Bahnhof Zoo (en español se tradujo libremente como Hijos de la droga). Al poco tiempo de salir al mercado la primera edición alemana, el director Uli Edel decidió adaptar el texto, que no es una novela en sí, y hacer la versión cinematográfica.

A continuación, un par de imágenes tomadas de la película y varios comentarios:

Título de la cinta al comienzo de los créditos y primer plano de la protagonista, Christiane, papel interpretado por Natja Brunckhorst. El largometraje narra la vida y sucesiva caída a los infiernos de la drogadicción de esta niña de trece años y del grupo de amigos que conoce en la discoteca Sound. Estos frecuentan la estación de metro Zoologischer Garten, (de ahí el título: "Cristina F. Nosotros, niños de la estación del zoológico") uno de los puntos neurálgicos de la compra y venta de droga en el Berlín de los setenta y ochenta. La película se ha rodado con una frialdad de quirófano tanto delante como detrás de la cámara. Es el retrato descarnado de un viaje sin rumbo que termina trágicamente. En esta crónica no hay lugar para la misericordia porque es la vida misma, cruel y violenta. Si bien la protagonista salva la vida milagrosamente, no así varios de sus amigos. [Sería interesante comparar Christiane F. con Lilja 4-ever para averiguar qué las diferencia, sobre todo el modo en que se abordaron ambas, cómo trataron sus directores una problemática similar. Insisto en que me sobrecogió la frialdad de la cinta alemana, sin duda, su rasgo más sobresaliente.]

En la foto de la izquierda, Christiane, con su novio Detlev (Thomas Haustein). Es éste quien la introduce involuntariamente en el mundo de la heroína. Christiane, enamorada de Detlev, comienza a imitarlo. Siempre va a su encuentro. Quiere probar y experimentar las mismas cosas que él. A la derecha, la pandilla de amigos a la salida de la discoteca.

La madre de Christiane busca a Detlev en la estación de tren después de haber encontrado a su hija inconsciente en el suelo del lavabo de casa. No se entiende bien por qué razón no llama a una ambulancia para que un médico examine a su hija en el hospital. Resulta increíble la actitud de la madre: no sé qué sorprende más de su actitud, si el candor con el que ignora lo que le está pasando a su hija o su indiferencia. De hecho, en la escena siguiente, después de haber econtrado la jeringuilla, aquélla deja a Christiane en la cama. Su estado físico es lamentable, pero la madre desaparece de escena. ¿Cómo se entiende esto?

Ahora solos en casa, Detlev y Christiane pasan la noche en la habitación de ésta. Juntos intentarán desengancharse de la heroína. Las dos imágenes forman parte de una durísima y larga escena que muestra a los adolescentes en pleno síndrome de abstinencia. Después de horas de terrorífico sufrimiento, a Christiane le sobreviene un violentísimo vómito con sangre (hematemesis), sin duda uno de los momentos más dramáticos de la película. Sería interesante que pasaran estas escenas en las aulas, especialmente ahora que España se ha convertido en uno de los países donde más se consume cocaína y heroína. Habría que decir que Christiane empieza tomando drogas sintéticas y fumando marihuana. Los especialistas médicos están cansados de repetir que el consumo de pastillas y marihuana, ya de por sí peligroso para la salud, supone sólo la primera etapa de la drogodependencia y que de ahí se salta a otro tipo de sustancias de las que ya es muy difícil salir. Tal es el caso de los chicos de este film.

Hacia el final de la historia, Christiane acaba de cumplir catorce años. No es una noticia feliz: siendo tan joven, ella ha entregado ya su vida a la heroína. Necesita urgentemente dinero. Para conseguirlo, ha desvalijado la casa de su madre y se ha visto obligada a prostituirse con adultos. En la escena de la izquierda, vemos a un joven en los lavabos públicos que acaba de arrebatarle la dosis a Christiane y que se inyecta la aguja en el cuello en presencia de una aterrorizada anciana que no acierta a comprender lo que está viendo. A la derecha, la imagen de la desolación, la verdadera cara de la heroína, el punto muerto de una espiral que se aleja cada vez más de la vida. Uno se pregunta dónde está la madre de esta chica en esos momentos, dónde el resto de la familia, sus vecinos, los servicios sociales...

La noticia de la muerte de Babsi, la amiga de Christiane. El titular reza así: "Berlins jüngste Drogentote. Sie war erst 14!" ("La víctima por sobredosis más joven de Berlín. ¡Ella tenía solamente 14 años!").

...

Báilame el agua es el título de una película española que se estrenó en el año 2000. Su pareja protagonista estuvo formada por los excelentes Unax Ugalde y Pilar López de Ayala. Está basada en una novela que lleva el mismo título y que fue escrita por el joven Daniel Valdés (Calambur Narrativa).

Christiane F. y Báilame el agua comparten varios puntos, pero no son películas idénticas. En el caso de la española, se refleja la actitud rebelde de cierta juventud española de clase media (media-alta). Los dos jóvenes deciden emprender una vida nueva lejos de sus padres, quiero decir, han optado así, aunque la jugada les va a salir muy mal. En el caso del largometraje alemán, los jóvenes de Bahnhof Zoo no han elegido. Viven lo que les ha tocado vivir y lo aceptan, aunque su actitud sorprenda al espectador. Ellos no escogieron su vida, sino que les vino impuesta por las circunstancias. Para sobrellevarla, se refugian en la marginalidad y caen en el abismo de las drogas. No sé si el espectador de Báilame el agua, después de ver la película, se pregunta por qué razón la pareja protagonista decide dar ese rumbo a su vida, pues en el hogar no les falta de nada. Los muchachos de Christiane F. se han visto arrastrados por la corriente. Son víctimas. Pero quién o qué les conduce pendiente abajo. Ahí está la tesis (si es que la hay; en cualquier caso, se deduce inmediatamente) demoledora de la película alemana: el estilo de vida de la sociedad moderna. Y los males de esa cultura son los matrimonios rotos, los hogares vacíos, la insolidaridad de las gentes, el anonimato en la ciudad, la falta de ilusión y expectativas del individuo, la carencia de los valores tradicionales y un largo etcétera que todos conocemos bien. Hoy la familia no habla, apenas coincide en casa. Los matrimonios no aguantan, tal vez porque la pareja se equivocó al casarse tempranamente o porque el egoísmo moderno no soporta cortapisas ni sacrificios, y la unión que se consumó años atrás y que dio a luz a uno o varios hijos ya no existe. Desgraciadamente, los niños pagarán las consecuencias de esa negligencia. Son las víctimas de sus progenitores. Los niños de la estación del zoológico caen en el mundo de la droga por eso. Ésa es la denuncia. En la vida de los niños vemos la consecuencia de todos los vicios de la sociedad adulta. ¿Qué más da enfocar la historia narrando las vicisitudes de un hijo ignorado por sus padres que contar la vida de unos padres irresponsables que se olvidaron que debían cuidar a su hijo? La primera opción siempre es más humillante para los adultos, pues son de ellos las faltas y las carencias de sus hijos. El director hace responsable a la madre de Christiane de lo que le sucede a ésta.

Hoy en día millones de niños han sido abandonados a su suerte. Lo sabemos todos: en los países del Este se drogan con pegamento, duermen junto a las alcantarillas y algunos se prostituyen para poder comprar más pegamento; en China miles de bebés son abandonados en ornafanatos terroríficos donde no reciben nunca una caricia, donde nadie les canta una canción, donde jamás un adulto les consuela; en África los niños empuñan fusiles, matan y se drogan o caminan con prótesis en las piernas porque pisaron una mina mientras jugaban en el campo y en Hispanoamérica, como en tantos países de Asia, los niños juegan a un juego que no entienden y que, si sobreviven a él, les marcará de por vida... el problema es que la prostitución infantil no es ningún juego. Tampoco lo es trabajar durante todo el día cargando ladrillos o cosiendo bonitos balones de fútbol con los que nunca se jugará porque se han cosido para otros niños más afortunados. Niños todos a los que se les robó la infancia, la ilusión y la inocencia; en definitiva, el derecho a ser niños. Sin duda alguna, ése es el mayor crimen que ha perpetrado el ser humano. Lo pagaremos caro.

También sabemos que aquí, en el lado próspero del mundo, muchos niños sufren abusos en la escuela, en casa, en la calle... Niños que desconfían de sus padres, desamparados, que encontraron una falsa compañía en el televisor, vejados por personas anónimas en internet, estafados por sus seres queridos, ignorados y torturados por sus compañeros de juegos, solos, más solos que la una, pensando en suicidarse con tal de acabar con su infierno, los niños miserables de la clase media... y los de la clase baja y la alta... porque en todas partes cuecen habas. Pero de eso escribiré otro día.

Dos enlaces: comprar el dvd de Christiane F. en alemán y/o comprar el libro en alemán.

Un saludo a los lectores de EL BLOG ILUSTRADO.

lunes, 26 de marzo de 2007

TRES BUENAS EDICIONES


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Podemos decir que Dante Alighieri fue un escritor perfecto. En toda su producción literaria, no se encontró ningún error. Sólo hay un punto que mantiene dividida a la crítica, que no sabe cómo juzgarlo: Manto es ubicada en dos lugares distintos, lo que resulta imposible, pues a cada personaje le corresponde un único lugar. Borges dedicó un ensayo a la Commedia (Nueve ensayos dantescos) y la edición castellana de la editorial Océano incluye un prólogo del escritor porteño que empieza así: "Imaginemos, en una biblioteca oriental, una lámina pintada hace muchos siglos. Acaso es árabe y nos dicen que en ella están figuradas todas las fábulas de las Mil y una noches; acaso es china y sabemos que ilustra una novela con centenares o millares de personajes. En el tumulto de sus formas, alguna -un árbol que semeja un cono invertido, unas mezquitas de color bermejo sobre un muro de hierro- nos llama la atención y de ésa pasamos a otras. Declina el día, se fatiga la luz y a medida que nos internamos en el grabado, comprendemos que no hay cosa en la tierra que no esté ahí. Lo que fue, lo que es y lo que será, la historia del pasado y la del futuro, las cosas que he tenido y las que tendré, todo ello nos espera en algún lugar de ese laberinto tranquilo... He fantaseado una obra mágica, una lámina que también fuera un microcosmo; el poema de Dante es esa lámina de ámbito universal". La lectura de la Commedia conlleva otras paralelas: la Summa Theologica, de Santo Tomás; el Roman de la Rose, cuya interpretación en la Commedia es análoga a la que los exégetas hicieron de El Cantar de los Cantares; el Tratado de la Trinidad, de Agustín de Hipona, llamado santo; la obra de Aristóteles, entre otras. En sus páginas se plantea el dilema que mantuvieron tomistas y averroístas durante la Edad Media: ¿podrá ver el hombre a Dios en vida o sólo después de muerto? La Encyclopaedia Britannica dedica una extensa entrada a la voz "Dante" que merece toda nuestra atención. La lectura de la Commedia soporta cuatro niveles de significado: literal, alegórico, moral y anagógico. Existe una Società Dantesca Italiana (v. 1) que ha publicado, en tres volúmenes, la mejor edición crítica del texto. Ilustraron la Commedia Sandro Botticelli, William Blake y Gustave Doré, siendo el tercero de estos el más sobresaliente, aunque el retrato más famoso del autor se lo debamos a Luca Signorelli (v. 2). Ángel Crespo fue el mejor traductor en castellano y le debemos un librito introductorio titulado Dante y su obra. La edición de Aguilar, hoy disponible en una colección de quioscos, incluye la traducción de aquél y las ilustraciones de Doré. En España existe una revista universitaria dedicada a la vida y obra de Dante (v. 3). Nada hay gratuito en la Commedia y todos los castigos son justos (v. "ley del contrapaso"), de ahí que se cometa una injusticia al llamar "escena dantesca" a los escenarios de catástrofes naturales o atentados, pues así se afirma inconscientemente que las víctimas merecían ese castigo cuando, en realidad, son víctimas de un accidente que, en este caso, solemos llamar "acto terrorista". Preferimos entender que se trata, antes bien, de un descuido al hablar.


Thomas Mann escribió La montaña mágica para la posteridad. El tiempo y la eternidad tienen algo en común con el transcurso de los días y sus respectivas noches en el sanatorio para tuberculosos de la montaña. La consciencia de la quietud, como la de las aguas mansas de un río que nunca es el mismo. Der Zauberberg, una novela para leer durante el resto de nuestras vidas. La edición que se muestra más arriba es una de las más elegantes. Existe otra que incluye un libro igual de voluminoso que la novela con notas y un gran aparato crítico. El texto comienza así: "Ein einfacher junger Mensch reiste im Hochsommer von Hamburg, seiner Vaterstadt, nach Davos-Platz im Graubündischen. Er fuhr auf Besuch für drei Wochen". Tres semanas... El lector que desee una buena traducción al español cuenta con una nueva edición que merece muchísimo la pena. La encontrará publicada en Edhasa (v. http://www.edhasa.es/).

EL BLOG ILUSTRADO ya dedicó varias líneas a William Blake. Remito a los lectores a la entrada del día 26 de enero de 2007 titulada "Blake, Fromm y Gutenberg".

viernes, 23 de marzo de 2007

JULI ZEH

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Die Stille ist ein Geräusch. Eine Fahrt durch Bosnien. En la portada: "Ein bemerkenswertes Stück Literatur, Rolf Schneider, Die Welt".

Juli Zeh nació en 1974 en Bonn. Se ha convertido en una de las voces más prometedoras del panorama literario alemán. No es, en cualquier caso, una escritora al uso, según informan los periodistas que han escrito sobre ella. Su obra trata sobre temas relacionados con el derecho, la guerra, Yugoslavia y, al parecer de un Journalist, lo que acontece tras la caída de las ideologías. Su primera novela, escrita a los veintiocho años, se tradujo a quince idiomas: Adler und Engel. El lector encontrará la versión castellana en el catálogo "Nuevos tiempos" de la editorial Siruela. Más información en http://www.juli-zeh.de/.

domingo, 18 de marzo de 2007

TEATRO, NOVELA Y CINE

María Mercedes Romero Peña puede ser considerada la voz más autorizada sobre el teatro español de las primeras décadas del siglo XVIII. La Fundación Universitaria Española acaba de publicar una parte de su impresionante tesis doctoral. El libro se titula El teatro en Madrid durante la Guerra de Independencia, 1808-1814. Mis mejores deseos de futuro para esta prometedora joven.

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Un par de novelas/autores para (re)descubrir a partir de la semana que viene:

Herman Hesse: Bajo las ruedas

La crónica de una estancia en el infierno y el final trágico de una joven vida. Otros libros del autor: Siddhartha, Demian, El lobo estepario, Leyendas medievales, El último verano de Klingsor, Peter Camenzind o El juego de abalorios. Herman Hesse nació hace ciento treinta años, el dos de febrero de 1877 en Calw (sur de Alemania). Hijo de una familia de misioneros protestantes, el éxito de Peter Camenzind en 1903 le permitió vivir con independencia económica. Vivió cerca del Lago Constanza y viajó a la India. Su obra tiene algo de autobiográfico y los protagonistas de sus libros, un trasunto de sí mismo, una especie de alter ego del autor. La búsqueda del yo, el contacto con la naturaleza y la sociedad hostil son constantes de su literatura. En 1946 recibió el Premio Nobel de Literatura. Sus acuarelas son celebradas por su colorido y delicadeza, y acompañan páginas imperecederas del propio Hesse. Fue un hombre de fuerte personalidad. Nunca dejó sin contestar cada una de las cartas que le llegaban diariamente a su domicilio. Falleció en Montagnola, Suiza, el nueve de agosto de 1962. Herman Hesse es uno de los autores alemanes más leídos de todos los tiempos. Gunnar Decker escribió un ameno diccionario sobre la vida y la obra del autor titulado HESSE-ABC. Lo publicó la editorial Reclam en 2002. Existe un portal en internet dedicado a la memoria del escritor. Facilito la versión en castellano: http://www.hermann-hesse.de/es/

Joseph Roth: La leyenda del santo bebedor

Joseph Roth escribió esta novelita en 1933. Se la considera su testamento autobiográfico y literario. Nació en Brody, actual Ucrania, en 1894. Falleció en París a finales de mayo de 1939 sin conocer los horrores de la II Guerra Mundial, pero habiendo condenado los excesos del régimen nazi. Dio cuenta de ello en sus artículos de prensa. Hoy se han recogido varios volúmenes en los que denuncia abiertamente los crímenes de la Alemania hitleriana y de su dictador: El Anticristo, El juicio de la historia o La filial del infierno en la tierra son buenos ejemplos. Relató a sus contemporáneos el ocaso de una civilización y el final de un orden social: la caída del imperio austrohúngaro. Lo que le sucedió fue la banalización del mal y la democratización de la vulgaridad. Los lectores del autor recordarán breves piezas como Confesión de un asesino, Hiob o sus célebres Marcha Radetzky y La cripta de los capuchinos. Podríamos acabar estas líneas afirmando: Joseph Roth o el triunfo de la melancolía.

Naguib Mahfuz: El ladrón y los perros

Sorprenderá a muchos que, pasados un par de meses de la muerte del Premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz, aún no se haya hecho eco de la noticia ninguna publicación especializada de nuestro país y que no se le haya rendido ningún homenaje. A la espera de que llegue y se le haga justicia, hoy recomiendo a los lectores de EL BLOG ILUSTRADO un par de novelas del autor: El ladrón y los perros está basado en un hecho real que conmocionó a la opinión pública de El Cairo; El callejón de Midaq (o de los milagros) narra la historia de las gentes de un viejo callejón de la gran ciudad egipcia, sus miserias, aspiraciones, sueños y desdichas. Esta última novela es un fresco mosaico de los fondos de El Cairo: sus personajes perduran en nuestra memoria vívidos y reales como la triste vida que les tocó vivir (el tipo que lesiona las extremidades de los mendigos para que puedan ganarse la vida pidiendo una limosna que luego pasa él mismo a recoger, la joven muchacha que sueña con un futuro de lujo y termina prostituyéndose para el proxeneta que le había prometido medrar, el dueño del antiguo bazar y sus sueños de enamoradizo frustrado, el barbero Abbas...). Quizá de menor consideración sean, entre otras, El café de Qushtumar, a donde acuden cuatro viejos amigos para hablar sobre el paso del tiempo y cómo les fue en la vida; Amor bajo la lluvia o La guerra de Tebas. La llamada Trilogía de El Cairo le valió al autor reconocimiento mundial como el gran narrador de la literatura en árabe de nuestro tiempo. Amenazado de muerte por considerarle hereje un grupo extremista, vivió recluido en su casa durante el final de su vida. Falleció el treinta de agosto de 2006 a los noventa y cuatro años de edad en su ciudad natal. El Cairo ha enmudecido con su pérdida. La literatura de nuestro tiempo, también.

Ray Bradbury: Fahrenheit 451

Tres novelas fundamentales del siglo XX con un denominador común: 1984, Fahrenheit 451 y Un mundo feliz. En una sociedad futura, los bomberos ya no apagan incendios, sino que los provocan. Leer se ha convertido en una actividad ilegal y los libros son pasto de las llamas. Algunas personas esconden bibliotecas en sus casas y los hay que viven libres en el bosque: cada uno de estos ha memorizado un libro y se les conoce por el título y no por su nombre de pila. La historia narra la conversión de Montag, un joven bombero que un día decide pasarse al bando contrario cuando descubre la pasión de la lectura que le había sido arrebatada por un estado que le privó del derecho a decidir bajo el supuesto de que la lectura hace infelices a las personas. El resultado es un mundo aséptico cuyo principal pasatiempo es ver la televisión interactiva que cuelga de todas las paredes de la casa. Algunos de los pasajes de este libro son antológicos. François Truffat llevó al cine esta poderosa novela con gran acierto y fidelidad.

Christopher Isherwood: Adiós a Berlín

Bastaron dos novelas al inglés Christopher Isherwood para convertirlo en un escritor de culto y de éxito mundial. Adiós a Berlín está inspirada en la estancia del autor en la capital alemana antes de los trágicos años de la II Guerra Mundial. Berlín está presente en los personajes, ahorrándose el autor la topografía de las avenidas y parques de la harapienta ciudad a excepción de un par de ocasiones, sobre todo cuando describe la zona elegante donde reside uno de sus alumnos adinerados. El señor Isherwood vive en la casa de Frau Schroeder, donde siempre falta comida y hace un frío espantoso. Allí convive con otros inquilinos: la cantante bávara Fräulein Mayr, Frau Kost... Sin embargo, Isherwood hará amistad sincera con la joven Sally Bowles, quien se enamorará de él y con quien pasará todo el tiempo. Otros personajes entran en escena, pero es la relación de Sally y el autor la que da sentido a la novela. Una adaptación musical de Adiós a Berlín se llevó al cine: la oscarizada Cabaret. Si Truffaut acertó con su versión de Fahrenheit 451, no menos éxito cosechó Bob Fosse con su versión del clásico inglés. Liza Minnelli, Michael York y Helmut Grien dieron forma a tres protagonistas eternos, la forma exacta de los sueños.

John Kennedy Toole: La conjura de los necios

Ignatius Reilly es, por derecho propio, uno de los protagonistas literarios de la novela norteamericana del siglo XX. Eso a pesar de que los libros no debieran adscribirse a ninguna corriente literaria ni agruparse en función de caprichosas diferencias políticas o idiomáticas: el escritor escribe al margen de dichas consideraciones. Pero resulta cómoda su ubicación si concedemos validez al protocolo académico e historicista. Bueno es aceptarlo, aunque tampoco le demos demasiada validez. Consideraciones metaliterarias aparte, fue la madre del autor, de John Kennedy Toole, quien se puso en contacto con Walker Percy para que leyera la novela que había escrito su difunto hijo. Lo que continuó fue la crónica de un éxito editorial y de crítica sin parangón. El contenido de la novela tampoco permite establecer comparación alguna. La comedia, que poco a poco se nos atragantará como un nudo en la garganta, deviene en tragedia. Texto autobiográfico de un joven que terminaría suicidándose en 1969 a los treinta y dos años de edad; tal vez sus páginas recojan aquello que no supo decir a su madre, una forma de justificación, un "yo acuso" a la sociedad que le tocó en desgracia soportar. John Kennedy Toole también es autor de otra novela: La biblia de neón.

Libros, libros y más libros... A nosotros nos es tocado pasar, ellos perdurarán. A veces, mirando a través de la ventana, me gusta soñar con las generaciones venideras, ilusionarme fútilmente con todo lo que un día mis ojos no verán. ¿Cómo recibirán nuestros biznietos el legado que hoy transmitimos a nuestros hijos? ¿No pensaron que somos el fruto de la ilusión de miles de generaciones? ¿Imaginaron los días que vivió un ancestro ignoto, tal vez una tatarabuelo? Tan lejano y misterioso, tan determinante y cercano. Nosotros, que somos textura tejida por los hilos de la Historia, pasaremos... Disfruten, queridos amigos de EL BLOG ILUSTRADO, de sus días. Nos volveremos a ver por aquí en breve: dicen que hay vida más allá de los cincuenta centímetros que me separan de la pantalla del ordenador. Ahora deseo redescubrir el barrio y quizás haga una incursión al centro de la ciudad. Hasta el jueves.