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miércoles, 29 de abril de 2009

LA HIGIENE AYUDA A PREVENIR EL CONTAGIO DE VIRUS

La higiene es una de las medidas de prevención más importantes contra el contagio de virus. Por eso, para evitar situaciones de alto riesgo como la que vivimos ahora en el mundo, convendría seguir una serie de hábitos higiénicos fundamentales. ¿Cuáles son? Pues los que ya se han descrito en este blog anteriormente:

1. Lavarse bien las manos con frecuencia y siempre antes de manipular alimentos. ¿Cómo hay que lavarse las manos? La mejor forma es con agua tibia y usando jabón. Éste debe frotarse enérgicamente hasta que logremos espuma. Debemos lavar bien los dedos, mantener las uñas limpias y cortas, secar bien con una toallita de un único uso (¡¡hay que evitar el uso de toallas compartidas!!) y, muy importante, evitar el contacto de las manos limpias con el pomo del grifo o de las puertas de los servicios. Lo ideal sería que los grifos se accionaran automáticamente al colocar las manos debajo; no obstante, muchas veces tendremos que abrir el chorro del agua previo contacto con un pomo. En dicho pomo depositamos los gérmenes que portábamos en las manos antes de lavarlas. ¡Y no solo nosotros, sino todo aquél que nos haya precedido! Si después cerramos el pomo con las manos limpias, al entrar nuestra piel en contacto nuevamente con la superficie del pomo, nuestras manos se contagiarán con todos los gérmenes que en ese momento haya en el pomo del grifo. Después, al abrir la puerta del baño, nuestras manos se seguirán contagiando con los gérmenes que dejaron allí los que usaron el lavabo y no se lavaron las manos al salir. Conviene decir que habría que lavarse las manos antes y después de hacer uso del servicio.

2. La ropa usada no puede guardarse de nuevo en el armario. Aunque no nos demos cuenta o no lo veamos, la prenda que nos haya vestido durante el día está llena de gérmenes. La ropa no debería usarse más de dos días seguidos antes de pasar por la lavadora. Es más, la ropa de temporada que se guarda en el armario hasta el año siguiente debería protegerse en bolsas de plástico cerradas y, una vez que quisiéramos usar esa ropa nuevamente, convendría lavarla antes. Los armarios deben sanearse convenientemente y sería preferible forrarlos en madera y no con papel.

3. Ha de evitarse el contacto con animales. Los perros y los gatos pueden hacernos mucha compañía. Son animales muy bonitos y algunas personas se sienten acompañados por sus mascotas. Desgraciadamente, los animales son portadores de numerosas enfermedades. No es casualidad que tantísimos dueños de animales domésticos terminen enfermando de hepatitis. Si nosotros tocamos la piel o el pelo de un animal, deberíamos lavarnos las manos inmediatamente.

4. En el transporte público debe evitarse la tela en los asientos. Es un foco de gérmenes. Resulta preferible el plástico, pues se puede limpiar con más facilidad. Si montamos en el autobús o en el metro, debemos evitar sentarnos en el suelo o apoyar los pies en el borde del asiento de enfrente. Por supuesto, nuestro equipaje de mano nunca debería tocar el suelo y, si no podemos evitarlo, jamás deberemos colocarlo después en un asiento o en una mesa.

5. En casa debemos vestir y calzar ropa de hogar. Al llegar a casa, debemos cambiarnos de ropa y usar un calzado distinto. De esa forma, evitaremos introducir en casa los gérmenes que hayamos portado en nuestra ropa del exterior. Por supuesto, a continuación tenemos la obligación de lavarnos las manos.

6. Los teléfonos móviles, los teclados del ordenador, las pantallas táctiles de información ciudadana, la barra del autobús, el dinero, los libros de una biblioteca pública y tantos otros objetos que usamos frecuentemente con las manos son un foco de gérmenes. Recientemente se llevó a cabo un estudio científico en la sede de una revista extranjera. Descubrieron más patógenos en el teclado de los ordenadores que en los retretes del servicio. Parece mentira, pero es así. ¿Cuánto tiempo usamos el teclado al día? ¿Lo hacemos siempre con las manos limpias? ¿Con qué frecuencia limpiamos debidamente nuestro teclado? Ahí se acumula mucha suciedad. Luego, cuando sentimos fatiga, nos llevamos las manos a los ojos o a la boca, llevando inconscientemente todos los gérmenes a nuestro organismo.

7. Cuando cocinemos, debemos potenciar nuestro cuidado. ¿No nos dicen los expertos que la mayoría de las defensas del organismo se encuentran en el aparato digestivo? Ello se debe a que la boca es la vía principal de acceso a nuestro cuerpo. Lo que comemos nos da la vida, pero también nos puede enfermar gravemente. Hay que ayudar a esas defensas naturales tomando especiales precauciones al manipular los alimentos. Por ejemplo: el fregadero, de no mantenerse bien desinfectado, es un foco de infección. Nunca debemos lavar allí la verdura o las hortalizas ni debemos tampoco recoger la comida que se nos haya caído. En su lugar, usaremos utensilios de cocina como escurridores metálicos y fuentes de cristal. No olvidemos lavar bien los alimentos, cocer bien la comida y no compartir los cubiertos: cada elemento del servicio cumple su cometido en la mesa. Por ejemplo, igual que es de mala educación llevarse el cuchillo a la boca, resulta inapropiado usar nuestra pala para untar mantequilla en el pan. Si conocemos esas normas de etiqueta, no debemos olvidarnos de que, además de incorrecto, resulta peligroso para la salud, por ejemplo, beber de otro vaso o utilizar nuestro tenedor para llevarnos comida de una fuente común: para ello se emplean otros servicios y no los nuestros.

8. La limpieza en el hogar. No debemos usar una bayeta para varios usos. Ésta debe ser de rejilla y debemos desinfectarla periódicamente con lejía. Nunca, nunca, nunca podemos dejar que la bayeta se vea sucia. En muchas cafeterías utilizan paños de algodón renegridos para limpiar la boquilla de la cafetera. Jamás deberíamos permitirlo, pues la leche que bebamos a continuación estará plagada de gérmenes. ¿Y en el cuarto de baño? Los sanitarios no pueden limpiarse con bayeta y mucho menos debe emplearse, a continuación, para limpiar las griferías. Es preferible utilizar servicios de papel. Por otra parte, el agua del cubo de la fregona debe reponerse constantemente y resulta conveniente añadir un poco de amoniaco perfumado, que es un gran desinfectante. Finalmente, por comentar algo más, no olvidemos que las maletas deberían lavarse después de su uso. Por eso es preferible comprar maletas de metal, a las que se les pueda pasar un trapo húmedo o alcohol para limpiar la parte externa. Limpiar la parte interna ya es harina de otro costal.

Se podrían dar muchos más consejos, pero creo que con estos ocho nos evitaríamos muchas desgracias diarias. Hay mucha información en internet. Personalmente, me gustan dos páginas web: una es la del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, orientada al mundo escolar; otra, la del Instituto Pasteur, también pensada para los más pequeños.

lunes, 5 de mayo de 2008

BIBLIOTECAS E INSALUBRIDAD

Este sábado leí el artículo "De una biblioteca a otra". Lo firmó don Antonio Muñoz Molina en el suplemento cultural "Babelia" (EL PAÍS, sábado 3 de mayo de 2008). El autor hace una romántica defensa de la biblioteca pública y defiende sus valores como auténtica escuela de ciudadanía.

Unos días antes, había leído una noticia que no me cogió por sorpresa: en la redacción de una revista inglesa de informática, llevaron a cabo un pequeño experimento. Decidieron investigar el número de bacterias que había en los teclados de la oficina. Entiéndase, en el teclado del ordenador. Pues bien, sorprendidos por la cifra, decidieron hacer la misma operación investigando los urinarios. ¿Resultado? Uno podía encontrar más gérmenes en los teclados que en los retretes. Alarmante, ¿verdad?

Desgraciadamente, los españoles -lo veo a diario en todas partes- no nos lavamos las manos ni antes ni después de usar un servicio público. Rara vez nos lavamos las manos antes de comer y nunca he oído a nadie que dijera "me voy a lavar las manos, que hace más de una hora que no lo hice". Y es que cada quince minutos nuestras manos se ensucian de forma natural. Imaginen si, en el transcurso de una hora, hemos puesto la mano en una barra del metro, hemos buscado suelto en el monedero, hemos saludado a tres personas y hemos abierto diez puertas girando los pomos. Así pues, sin darnos cuenta de ello, la acumulación de patógenos se multiplicó hasta rebasar índices más propios de un terrorista bioquímico que de un ciudadano medio. Toda esa basura la depositaremos después en los libros de la biblioteca pública a la que hemos acudido para estudiar. El libro estará, cuanto más viejo y usado, en peores condiciones.

Para prevenir los males que se derivan de esta falta de higiene, convendría lavarse bien las manos antes de usar los libros y tratarlos siempre con cuidado y respeto. Sería ideal usar guantes de látex y una mascarilla. Pero, en fin, estando a años luz de un mundo perfecto, con lo de lavarse las manos uno ya se daría por satisfecho.

No teniendo nada en contra de las bibliotecas públicas, hoy en día son auténticos vertederos biológicos a la espera de enfermar a miles de incautos ciudadanos de bien, no está de más defender abiertamente el fomento de bibliotecas particulares. Los libros deberían comprarse perfectamente precintados. Por ley así deben llegar a las librerías. No sé por qué razón casi siempre nos los encontramos abiertos. La biblioteca en casa debería estar en una o varias habitaciones destinadas exclusivamente al uso de los libros y nunca en los dormitorios, pues los poros de la piel transpiran de noche. El cuerpo necesita oxigenarse. Si en la sala hay libros al aire libre, nuestro cuerpo puede respirar millones de molestos ácaros que provienen de esos libros y que se esparcen por la habitación. Para evitar estas infecciones, los libros deben, pues, permanecer protegidos en librerías tras puertas de cristal en salas específicas.

Hay que recomendar el uso de libros nuevos y evitar la adquisición de volúmenes viejos comprados en librerías de segunda mano. Cada cierto tiempo es bueno hacer una revisión para comprobar el estado de todos nuestros ejemplares. Si alguno amarillea más de la cuenta y puede sustituirse por uno nuevo, no debemos sentir nostalgia ni lástima: el libro se puede reciclar. Si el texto ya no nos interesa o no nos va a servir de ayuda, nos deshacemos de él y punto.

Estas medidas mejorarán no sólo nuestra salud, sino nuestro entorno vital. Podemos acometerlas sin dramatismos. Al fin y al cabo, es errónea nuestra percepción de los bienes personales: creamos un vínculo emocional y posesivo con los objetos que nos rodean y que hemos comprado. Es un puro espejismo y muchas veces nos convertimos en esclavos materiales de tantos objetos... como si nos hubiesen estos reclamado nuestra fidelidad.

Palabra de bibliófilo en ciernes.

sábado, 12 de abril de 2008

¡VIVAN MIS GÉRMENES Y LOS DEL VECINO!

Hace unos meses escribí algo acerca de un sanitario japonés. ¿Lo recuerdan? La empresa se llama Toto y el aparato de marras, Washlet. Yo escribía que le faltaba un secador en condiciones, pero que en eso sólo habrían caído unos buenos ingenieros alemanes, que debemos reconocer que están en todo. Bueno, pues el Imperio contraataca. Más allá del submarino, más allá del chupa chups y del chiki-chiki, incluso más allá de la fregona, España revoluciona una vez más el mundo del descubrimiento, se adelanta a la competencia e innova lo inimaginable: el inodoro-bidé-secador. Gracias, amigos de Roca. Existen tres modelos y los hemos patentado nosotros, los españoles: Lumen, Luxline y Multiclin Pro I/II. Scotty, vete haciendo a la idea de que ya no pintas nada en nuestras vidas. Te van a mandar a la perrera municipal por cachorro inútil.

¡Qué ingenio, qué prohombres, qué adelanto, qué gozo! ¡Pero qué chisme, por Dios! Entre las garrapatas alpinas y lo que nos va a salir en el culo a los españoles por hacer uso de semejante cacharro los de Sanidad no van a dar abasto. Son los tiempos modernos, más felices y ordenados que antaño. Cómo nos luce.

martes, 26 de febrero de 2008

LAVARSE LAS MANOS CORRECTAMENTE

Según datos del Instituto Pasteur, el 4% de la población porta la bacteria Escherichia coli en las manos antes de entrar en un aseo público. Al salir, el porcentaje se ha elevado hasta un 25%.

He buscado en internet alguna página que enseñe cómo hay que lavarse las manos y no he encontrado ninguna que lo explique correctamente, aunque la del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona se acerca bastante. Permítame que insista en este asunto, pero es muy importante:

Imagine que entra en el servicio de un restaurante para lavarse las manos antes de comer. Si usted abre el grifo con las manos sucias, después de habérselas lavado, tendrá que girar el pomo de nuevo para cerrar el agua. Si no limpia entre tanto el pomo y lo seca bien, éste seguirá sucio cuando lo cierre y usted se llevará todas las bacterias que llevaba consigo al entrar en el servicio más las que dejaron allí los que pusieron la mano anteriormente. De poco le habrá servido lavarse. Pero, si cree que el grifo está contaminado, ni le cuento los gérmenes que le aguardan en la puerta de salida (en el pomo de la puerta está la suciedad que traen todos más la que dejan los que salen del baño y no se lavan las manos o no se las lavan correctamente, es decir, más de dos tercios de la población). Piense si, en vez de un restaurante, la persona con las manos sucias está en otro lugar y del lavabo se encamina a: a.) la biblioteca y ensucia todos los libros que toca. b.) la cocina y le prepara el almuerzo con un "ingrediente sorpresa". c.) operarle y le mata. Cree que exagero, ¿verdad? Pregúntele a los escritores Cabrera Infante o Francisco Umbral que opinan al respecto. Ah, no, espere: los apiolaron en un quirófano sucio. Eso se habría podido evitar.

Nuestras manos se ensucian cada quince minutos. Tome conciencia de ello, por favor. Hay que respetar unas normas mínimas de convivencia. La higiene personal es básica para nuestra salud y para el buen orden social. Instale, si puede, grifos que se accionen con un pedal (como los que hay en las consultas del dentista); use jabón y frótelo enérgicamente hasta cubrir uñas, dedos, manos y muñecas; intente no salpicar; que el agua esté caliente, aunque tampoco debe abrasar, y séquese bien las manos con un pañuelo de papel. La toalla debería reservarse para el uso doméstico y no hay que compartirla con nadie (ni siquiera con sus familiares): es un foco de infección, entre otras cosas, porque acumula el polvo del ambiente y su humedad puede generar la aparición de numerosas bacterias. Al margen quedaría, claro, el tema de los parásitos corporales y su contagio indirecto. Si el nene del vecino tiene piojos y comparte la toalla con su hijo, pues usted verá: precisamente para que vea, los amigos del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona le han hecho una página muy sencilla con toda la información necesaria.

domingo, 27 de enero de 2008

INSTITUTO PASTEUR Y LA HIGIENE ELEMENTAL

He incorporado a la lista de enlaces recomendados una página web desarrollada por el Instituto Pasteur sobre hábitos higiénicos fundamentales. Es un portal pedagógico, orientado al ámbito escolar, que, no obstante, deberían leer muchos adultos.

Hay una serie de cuestiones fundamentales en la vida de todo ser humano. Son pocos puntos, pero todos de vital importancia: amor, dignidad, libre albedrío, respeto, salud, seguridad, trabajo y alguno más, pero, de todos ellos, hay uno que es relevante si queremos vivir más tiempo: la higiene. Gestos tan insignificantes como lavarse las manos antes de preparar un alimento, no guardar una prenda usada con el resto de la ropa limpia en el armario o humedecer el suelo antes de barrer el polvo nos benefician considerablemente. Estos detalles permiten que disfrutemos de una calidad de vida superior y que vivamos muchos años más.

Deberíamos recordar que nuestros peores enemigos casi nunca se ven: son microscópicos y desconocen el significado del término piedad. Si nosotros les permitimos instalarse en nuestro cuerpo o convivimos con ellos en nuestro entorno, antes o después nos darán un buen susto. Problemas de asma, trastornos digestivos, alergias cutáneas... ¿Para qué lamentarse cuando ya es tarde si podemos prevenir? El Instituto Pasteur nos enseña cómo hacer las cosas bien.

jueves, 8 de noviembre de 2007

EL BIDÉ... ESE INVENTO

El otro día escribía sobre la higiene. Recomendaba, en cierto punto, imitar a los pueblos de Oriente, que se tomaban el asunto con más seriedad que nosotros. Escribía algo así: "al menos en Japón". Bueno, hoy encontré una página web de una empresa de sanitarios japonesa llamada Toto. La web es de la filial norteamericana y creo que merece la pena dedicarle cinco minutos: http://www.cleanishappy.com/ Qué conmovedora traducción al castellano merece la web, ¿verdad?

El invento se llama Whaslet y pretende convertir la experiencia de ir al retrete en uno de esos momentos mágicos del día (bueno, del día el que pueda, claro). Además, se vende como un invento novedoso, revolucionario y, ¡atención!, higiénico. Retiro, pues, eso de que debemos aprender de los japoneses. El chisme es un híbrido entre, eso mismo, retrete y bidé, pero con muchos inconvenientes.

Como en los antiguos bidés, el agua sale desde abajo, así que los restos de suciedad, por aquello que pronosticaba Newton, se precipitarán obvia e indefectiblemente en caída libre hacia el sumidero, tocando, si no directamente encima, sí en parte, sobre la boca del grifo. Resumiendo: no dejaremos la grifería tocada y hundida, pero sí aparatosamente accidentada con todo tipo de restos orgánicos.

El grifo entra y sale automáticamente, pero sólo se limpia con agua (y ya sabemos que el agua no lo limpia todo). Además, el grifo no se puede secar, así que la humedad llenará de gérmenes el grifo, esperando hasta la próxima vez para propulsarlos directamente hasta donde menos nos interesa que lleguen.

Con Whaslet olvídate del jabón y del papel higiénico. Como dicen los del anuncio: el papel sólo sirve para esparcir la mierda, no para limpiar. Así que con agua ya vas que chutas, amigo. Por supuesto, Whaslet no incorpora secador (en eso sólo habrían pensado los alemanes), así que, cuando termines de darte el chorro, o esperas a que se seque "aquello" al cabo de un rato (y más gérmenes acumulándose en la superficie de tu piel et plus ultra o tendrás que usar algo para secar la piel (si no hay papel higiénico, bueno, pues te secas con el puño del jersey, que para algo tenía que tener mangas, ¿no?).

En fin, podría seguir comentando las maravillas del invento, pero algo de fuerza mayor me lo impide. Yo les recomendaría a estos japoneses (y a los amigos del anuncio norteamericano) que se pasen por la fábrica de Roca y aprendan. El bidé... otro utensilio que sólo existe en España. Como decía Fraga: Spain is different. Eso del dicho lo explican en http://teachers.donquijote.org/culture/spain/, que tampoco tiene pérdida y que recomiendo a la web otros cinco minutejos de ná... Esta frase del final, como contribución histórica que el pueblo español ha logrado para la cultura universal en el siglo XX, es irreprochable: "Bakalao, the Spanish contribution to the world of techno, emerged from Valencia." ¡Qué arte, Jesusito!

Creo que debo, como español, contribuir al mundo Wiki con una serie de entradas que podríamos rotular: "Spanish Contributions To The World, in general" (ya se encargarán los bibliotecarios sajones de la benemérita web de corregir las faltas...). Ahí deben figurar: el botijo, el bidé (asumimos su autoría por adopción), los chupa-chups, el submarino, la fregona y, atención, la brisca. Vamos sobraos...

Un saludo y no olviden lavarse las manos, al menos, después de salir del baño. El próximo tipo al que saluden se lo agradecerá.

Modelo VERÓNICA, línea de sanitarios en porcelana de la firma ROCA. ¿Se fijaron en la boca del grifo, dirigible ad líbitum? Con su tapita de protección y su mango para elegir la temperatura del agua sin tener que pringar las manitas sucias en los pomos... ¿a que mola? Más detalles en http://www.roca.es/