jueves, 24 de septiembre de 2015
EL PARANINFO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA
sábado, 13 de marzo de 2010
UNA NUEVA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA
La editorial Crítica acaba de lanzar al mercado Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, sexto volumen de una nueva historia de la literatura española dirigida por José-Carlos Mainer y coordinada por Gonzalo Pontón.
El plan de la obra es el siguiente: 1. Edad Media, Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra; 2. Siglo XVI, Bienvenido Morros; 3. Siglo XVII, Pedro Ruiz Pérez; 4. Siglo XVIII, María Dolores Albiac; 5. Siglo XIX, Cecilio Alonso; 6. Modernidad y nacionalismo. 1900-1939, José-Carlos Mainer; 7. Siglo XX. 1939-2010, Jordi García Domingo Ródenas; 8. Historia de las ideas literarias en España, José María Pozuelo (dir.) y 9. El lugar de la literatura española, Fernando Cabo Aseguinolaza.
Ignoro si la publicación de este tomo, anterior a los cinco primeros de la colección, se debe a que Modernismo y 98, al cuidado de José-Carlos Mainer (en realidad se trata de un conjunto de estudios de diversos autores), sexto libro de Historia y crítica de la literatura española, obra de conjunto bajo la supervisión de Francisco Rico, llevaba años agotado y no figura en la página web de la editorial.
Siempre es de agradecer que sigan apareciendo este tipo de obras. A mí a veces me gustan más que los propios libros sobre los que versan sus numerosas páginas. Ojalá no le ocurra a este nuevo proyecto lo que a la frustrada Historia de la literatura española, de García de la Concha, de la que solo se han publicado los volúmenes dedicados a los siglos XVIII y XIX. [Nota del 8/abril/2010: los cuatro libros de esta colección se están saldando en la librería Books Center]
Cada uno de los títulos arriba mencionados aporta algo diferente. Por lo tanto, el estudio cuidadoso de todas sus páginas enriquecerá la visión del lector.
miércoles, 29 de octubre de 2008
ALMÓNDIGAS MENTALES
Cuando uno estudiaba en la universidad, las tardes parecían eternas. A veces, rompiendo la rutina, se daba la casualidad de que algún colega y servidor juntábamos tiempo y capital suficientes para almorzar en algún lado. Entonces se decidía partir de inmediato a la caza de mesón, que solía ser por la zona de Bilbao, Moncloa o los Austrias. En ocasiones, deteníamos la búsqueda para leer un descuidado menú que anunciaba, de segundo plato, almóndigas. La risa no se hacía esperar. Yo creo que algunas casas escribían así con toda la intención, buscando un ambiente determinado, invitando a los estudiantes a curiosear dentro, anticipando en la acera el tópico castizo del camarero poco leído y feliz; la cocina sabrosa, pero grasienta; los manteles de papel que pronto se manchaban con gotitas de aceite, migas de pan o lo que tocase y algunos clientes fijos que darían para una buena prosopografía clínica del español medio. Evito la écfrasis de los jamones colgando del techo, las cabezas de toro manso mirando fíjamente el talento innato de la presentadora del programa de corazón que parecía un sketch de mimo porque el volumen siempre estaba apagado y la fauna microscópica a ras de suelo que compartía hábitat con palillos usados, huesos de aceituna, servilletas y otras cosas más. Tal vez recibieran subvención. Todo es posible... Qué recuerdos.
Uno de aquellos colegas me comenta ayer que la R.A.E. ha admitido almóndiga. Consulté la entrada en su página web. En efecto, ahí figura: voz vulgar en desuso, y remite a albóndiga. Me pica la curiosidad y consulto el Moliner, otro palo: almóndiga o almondiguilla, uso popular. ¡Ay!
¿Cómo pretenderán algunos grandes prebostes del amoniaco perfumado que demos lustre a los sesos ágrafos de nuestros alumnos púberes con esa gramática normativa que cambia según el capricho de los tiempos? Si no fuera porque es real, la anécdota parecería sacada de una novela firmada por Chesterton.
¿En quién podemos confiar si aquellos que deben enseñarnos sólo nos confunden?
martes, 10 de junio de 2008
ÉXODOS ESTÉTICA Y TEORÍA LITERARIA
Éxodos. Estética y Teoría Literaria es el título que escogió, para su primer libro de ensayos, un grupo de jóvenes investigadores formados en el Departamento de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.
Con la palabra éxodo se expresa la voluntad de enriquecer el acervo cultural, pero no con el fin de conservar la tradición académica; sino, a partir de ésta, dar un paso adelante. También remite al distinto devenir de todos los colaboradores del libro: si bien la mayoría ha seguido vinculada al mundo universitario y editorial, todos sus miembros tomaron rumbos distintos. Con este libro se reencuentran y cumplen así el deseo de mantener una vieja amistad y un rico diálogo intelectual.
Pronto aparecerán varias reseñas del libro en medios académicos y noticias de interés en prensa. Aquí sólo se desea dar constancia de la publicación del volumen. Como ya se ha dicho, éste es su primer libro en común. En el futuro puede que vengan otros. Sería lo deseable. Por ahora, Éxodos. Estética y Teoría Literaria ya es una realidad editorial. Ofrezco, a continuación, la lista de artículos junto con el nombre de sus redactores. Mucha suerte en esta singladura a todos ellos.
"Espíritu y sentimiento en las Lecciones sobre la estética de G.W.F. Hegel". Teoría de proximidad y distanciamiento" (Sergio Casado López)
"Sublimidad y discurso: Introducción a un modelo genético-procesual en la estética de Hegel" (Alberto Fernández Hoya)
"Esbozo para una teoría de los efectos literarios" (Pau Sanmartín Ortí*)
"La materialidad del actor. Crisis de la representación y teatro experimental del siglo XX" (Andrés Pérez Simón)
"El lector atrapado" (Isabel Urzáiz Ramírez de Haro)
"Una crítica a los Cultural Studies desde Ortega" (Mauro Jiménez)
"La obra redonda: un ensayo sobre la sorprendente resurrección de la marquesa de Villeparisis" (Marcos Eymar Benedicto)
____________
* Pau Sanmartín Ortí acaba de recibir el VI Premio de Ensayo Caja de Madrid por Otra historia del formalismo ruso.
miércoles, 21 de mayo de 2008
UNA SILLA
Trescientas personas en el mundo hablan córnico (en algún diario he leído "cornuallés"...), una lengua que dejó de emplearse en el suroeste de Inglaterra a mediados del siglo XVI y cuya última hablante falleció en el siglo XVIII. Este grupo quiere que la Unión Europea reconozca el córnico como lengua oficial. Esperan recibir subvenciones y que el idioma se estudie en las escuelas (según tengo entendido, ya se puede cursar como asignatura optativa) y figure en placas y folletos de la ciudad.
Me llama la atención el afán de tantas buenas gentes por borrar las fronteras en Europa y el ahínco con el que unos grupos minúsculos las redibujan imponiéndose a la lógica y al deseo mayoritarios. Tal vez esa actitud responda al tipo de democracia que tenemos en Europa: libertad para las minorías (mayor libertad cuanto mayor agresivas sean aquéllas) y los demás a callar. Vamos, la antítesis precisamente de la democracia.
¿Quién logrará que estos grupos entren en razón? No se trata de desestimar una iniciativa que, sólo desde el punto de vista romántico o estrictamente filológico, podría tener (no lo tiene, de veras que no) valor. Hay que ser prácticos. Hoy en día no se estudia ni latín ni griego en las escuelas. Pero esos grupos minoritarios que no suelen alcanzar ni el 10% de la población terminan imponiendo "su" idioma, lo que termina dividiendo a las gentes. Vamos, que volvemos a la confusión bíblica de Babel. ¿Se cree alguien que el bable tiene mayor relevancia que el latín? ¿El vascuence actual, que el griego de Aristóteles? Más aún, ¿conviene que los niños gallegos, por poner otro ejemplo, dediquen tantas horas a estudiar gallego (lo que va en detrimento del español, ya de por sí depauperado, o de lenguas modernas como el francés o el inglés?)? Es cuestión de relevancia. Pero todos sabemos qué pretensión esconden esas minorías al imponer su voluntad.
Me parece alarmante que en España existan páginas web de universidades y centros oficiales en los que no se utilice el español. Me preocupa que se pretenda equiparar una lengua irrelevante como el bable con la oficial de nuestra nación y que así figuren ambas institucionalmente. Algunos ejemplos de bable o asturianu:
Gobiernu del Principáu d' Asturies - Ónde dormir - Buscar empléu - Pidir una beca - Pa ti - Teléfonu - Cuidar la to salú - El fechu cultural más trescendente, nos sieglos XVI y XVII va ser la creación de la Universidá d'Uviéu, etc.
No es mi deseo herir sensibilidades, pero yo me pregunto hasta cuándo va a durar esta rusticidad mental.
lunes, 17 de marzo de 2008
LATÍN
Estimado lector:
¿Se ha parado a pensar alguna vez que en la escuela le obligaron a aprender de memoria la gramática latina mejor que la inglesa o la francesa; que tradujo más textos y a más autores latinos que a modernos y que, de memorizar un poco el vocabulario latino, podría presumir hoy de tener el latín como segunda lengua?
Si usted se toma la molestia de traducir diariamente varios renglones en latín y se aprende de memoria las palabras principales, créame que, con el paso de los años, terminará dominando el idioma de Julio César. Al fin y al cabo, el castellano es hijo del latín.
Yo aprendí con un método que hoy ya no se vende en las librerías (o eso me parece a mí porque, la verdad sea dicha, no lo veo nunca en las estanterías). Lo preparó don Francisco Torrent y lo publicó Gregorio del Toro en Madrid. Dos volúmenes pequeños, con incipiente ilustración a color, explicaciones claras, textos en latín para traducir y listas de vocabulario. En la portada leo "Sociedad Española de Estudios Clásicos", que aún existe y tiene página web (no se pierdan su colección de revistas en pdf, que las colaboraciones son de primera). Poco más puedo decirles del manual del señor Torrent, salvo que se trata de una obra muy completa, pero no muy llamativa desde el punto de vista estético. Si usted quisiera aprender latín, haría bien adquiriendo este método, aunque estoy seguro de que hoy existen otros más modernos, quiero decir, más vistosos.
Debería completar su equipo con un diccionario y una gramática. Yo usé el diccionario ilustrado Vox, que es el clásico; aunque, con el correr de los años y la evolución de las imprentas, ahora varias editoriales ofrecen sus correspondientes diccionarios de latín. Yo me sigo quedando con mi viejo Vox al que hace unos años lavaron la cara con una nueva portada más acorde a estos tiempos. En cuanto a la gramática, bueno, ahí tenemos un problema: si el libro de Torrent se le cae a uno de las manos, las gramáticas latinas publicadas en España directamente harán desistir a más de uno en su empeño por aprender el idioma. Yo tengo la célebre Gramática Latina, de don Santiago Segura Munguía, publicada por la Universidad de Deusto, donde fue catedrático y ahora, profesor emérito. Leo en las solapas del libro que la editorial Anaya le ha encomendado sus libros de texto de latín desde 1963. Debe decirse que, entre 1957 y 1966, publicó todos los textos oficiales del Curso Preuniversitario, así que hablamos de una eminencia. El texto de su Gramática Latina es completo, ahí realmente se estudia la morfología y la sintaxis, pero algunos cuadros resultan confusos y la edición facsímil de la de 1961, que es la que ahora se sigue publicando, a estas alturas no convence. ¿Cómo se concibe que en 2008 se siga leyendo el texto tal y como apareció hace más de cuarenta años? Ya son ganas de no querer mejorar lo presente, que sería fácil de hacer: un tamaño más grande de página, un texto menos apelotonado, una tipografía más clara y actual, cuadros completos en varios colores, un papel más grueso que no fuera ese soso offset blanco... Existen otras gramáticas, sí, como la publicada por Bosch (harina de otro costal es la Gramática griega, de don Jaime Berenguer Amenós, un magnífico manual que un día superará las cuarenta ediciones) o Ariel, pero éstas no mejoran sustancialmente los inconvenientes de la del maestro Munguía (que, sin embargo, es una edición magnífica y, tal vez, mejor).
La editorial Gredos mantiene una excelente colección, aunque breve, de textos bilingües. Una vez que el estudiante se ha familiarizado con las normas gramaticales del latín, es hora de ponerse a traducir. Lo normal es empezar con textos como La Guerra de las Galias, del emperador Julio César. También se suelen traducir varios pasajes de Las Catilinarias, de Cicerón. Si el primero de los libros es ameno, el segundo no hay quien lo soporte. Yo invitaría al estudiante a que dejara Las Catilinarias para peor ocasión y se metiera de lleno en la traducción de uno de los libros más hermosos que tendrá la ocasión de manejar: De amicitia, del propio Cicerón (es que un genio también tiene sus días malos, pero luego lo arregla compensando a los lectores con joyas como ésa).
Y, en fin, poco a poco uno pasa del manual de don Francisco Torrent y la gramática de don Santiago Segura Munguía a otras obras más complejas, más específicas, y abandona la traducción de textos sencillos para directamente leer de corrido obras como La Eneida, los clásicos medievales de teología o los Coloquios de Erasmo, que resultan muy amenos.
El estudio del latín (y no digamos ya del griego) es de gran utilidad no sólo para el estudiante de Humanidades, sino también para el de Ciencias: el médico se lamenta de no saber griego porque su conocimiento le permitiría memorizar con más facilidad la terminología técnica nombrada en esa lengua y el botánico sufre lo suyo con el latín a la hora de estudiar las plantas. El latín es la lengua oficial de El Vaticano, en latín se c0nserva una importante traducción de las Sagradas Escrituras, en latín juzgaron a Cristo y en latín escribieron muchos su personal semblanza de Éste. Ha sido la lengua de la cultura en Occidente hasta hace muy poco tiempo y aquél que lo estudió no encuentra dificultades en la adquisición de lenguas como el alemán (que es deudor del griego y, por lo tanto, del latín), el inglés (el 60% del léxico inglés proviene del latín) o las lenguas románicas.
Personalmente me quedaría con una utilidad del latín: la lectura de textos antiguos, el estudio de la paleografía. Si usted vio alguna vez un viejo manuscrito con hermosas ilustraciones en las que unos lánguidos y simpáticos tipos vestidos con trajes pobres y largos levantaban unos dedos reumáticos mientras ponían cara de alucinados, probablemente se fijó también en la cuidada caligrafía que acompañaba los dibujos y constataría que aquel texto resultaba ilegible. Esa letra probablemente fuera visigótica y el idioma, latín. Para el paleógrafo ésta es una de las caligrafías más sencillas, pero su lectura se complica por culpa de la lengua. El estudiante de latín no tendrá problema alguno. Así que, si alguna vez tiene la suerte de manejar uno de esos viejos libros -o, al menos, un facsímil-, con sus conocimientos de latín podrá leerlo casi de corrido. Imagínese que ello le permitirá hasta preparar una edición filológica de algún clásico medieval. Vamos, una gozada.
Recuerde: saber latín le beneficia y carece de contraindicaciones.
lunes, 11 de febrero de 2008
GRAMÁTICA DE LA LENGUA HOLANDESA
Si usted desea aprender holandés y no encuentra ninguna gramática en español (si la encuentra, por favor, tenga la gentileza de enviar un comentario con el ISBN del libro), le recomiendo la siguiente web:
Contiene, además de varios enlaces a diccionarios multilingües gratuitos en internet, un link donde podemos escribir una palabra o una frase en diferentes idiomas y después escuchar su correcta pronunciación. Es una magnífica iniciativa que suple un triste vacío editorial.
lunes, 17 de diciembre de 2007
MILLONES DE LIBROS (TEXTO DEFINITIVO)
Esta mañana he descubierto una utilísima herramienta que nos ofrecen los bibliotecarios de la Universidad de Karlsruhe: decenas de enlaces a las más importantes bibliotecas de medio mundo. La web está también disponible en castellano.
... ... ... ... ... ...
Nota del martes, 8 de junio de 2010: Doy por buena la entrada. Ojalá los españoles tomáramos nota de este tipo de iniciativas. Es imprescindible que empecemos a estudiar seriamente varias lenguas extranjeras si deseamos desenvolvernos en la Unión Europea con éxito. Nuestros vecinos nos llevan años de adelanto en materia lingüística. Debemos imponernos esta tarea como un asunto prioritario.
domingo, 2 de diciembre de 2007
IN VENTO SCRIBERE (ENTRADA REVISADA)
El protagonista de K-PAX descubre coincidencias que le resultan de interés. Por ejemplo, que alguien trabaje en un hospital y que sea una persona hospitalaria. Merecería la pena buscar la etimología de ambas palabras para averiguar si proceden de una misma voz, es decir, si son términos cognados. Yo pensé algo más complejo: por ejemplo, ¿la palabra inglesa "sand" y la palabra española "sandalia" provienen de la misma palabra latina o griega? "Sand" significa "arena" y mucha gente usa sandalias para pisar la arena, de donde pensé que, sabiendo que este calzado no lo inventaron los ingleses, podría haber tomado su lengua el término "sand" de "arena" siempre y cuando "sandalia" significara "calzado para pisar la arena". Pues no vienen de la misma palabra, pero se parecen bastante (al menos, en latín):
"sand" proviene del latín "sabulum" y del griego "psammos". Por su parte, "sandalia" se decía "sandalium" en latín y, ohhhh, al menos lo intentamos, "sandalion" en griego (nada que ver con "psammos"). Pero fíjense qué misterioso: nuestra palabra "arena" proviene de la voz latina "arena, arenae" y no de "sabulum, sabuli". ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo?
Ahora yo me pregunto de dónde vendrá "sandía" y, lo más importante, ¿cómo se decía "sandalia" en inglés?

En la imagen, Niké ajustándose la sandalia, del 410 a.C. Hoy se aloja en el Museo de la Acrópolis de Atenas; pero, en su tiempo, sirvió como motivo ornamental en el parapeto que rodeaba el Templo de Atenea Niké.
martes, 8 de mayo de 2007
ME TIENEN JARTO
En los últimos días, leí "Méjico" y "mejicano" en varios medios de información. ¿Es una moda de mal gusto? La letra x es un arcaísmo que, hace años, se empleaba para escribir el sonido de la actual letra j. Si en España resultó infrecuente ver la forma con x hasta hace poco, la verdad es que lo dejó de ser con el tiempo. En México y en buena parte de Hispanoamérica (que no Latinoamérica, como pretenden imponer algunos), el uso correcto es con x. Nosotros lo aceptamos así. ¿Por qué diantres lo cambiaron ahora? Incluso en las listas del ISBN español del Ministerio de Cultura te encuentras la palabra de marras con su letra j. Me parece muy feo obligar a una persona a que se esfuerce y aprenda las normas de su lengua materna y, años después, traicionar ese trabajo aceptando cualquier cosa. No todo vale y, aunque la Real Academia acepte las dos formas, sigue recomendando siempre el uso de x. Hagamos caso, por una vez, a nuestros académicos.
sábado, 17 de marzo de 2007
BABEL
.
.
"La multiplicación de las lenguas tuvo su origen en la construcción de la torre después del diluvio. Antes de que la soberbia que supuso aquella torre dividiera a la sociedad humana en múltiples lenguas diferentes, una sola era la lengua de todos los pueblos, y ésta era la hebrea"
San Isidoro de Sevilla, a propósito de Babel, libro IX de sus Etimologías
"Los hijos de Noé se convirtieron en antepasados de una nueva humanidad. En aquel tiempo todo el mundo hablaba una misma lengua. Pero un día los hombres decidieron edificar 'una torre que alcance al cielo' (II,4). Ésta fue la última hazaña 'luciferina'. Yahvé 'bajó a ver la ciudad y la torre' y comprendió que en adelante 'nada de lo decidan hacer les resultará imposible' (II, 5-6). Entonces confundió su lengua, de modo que los hombres eran incapaces de entenderse. Luego Yahvé los dispersó 'por la superficie de la tierra y dejaron de construir la ciudad' (II, 7-8), que más tarde sería conocida por el nombre de Babel"
Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas
domingo, 25 de febrero de 2007
FILOLOGÍA HISPÁNICA: PRIMERA PARTE
Queridos amigos de EL BLOG ILUSTRADO:
La filología es la ciencia de las palabras y, por tanto, de las lenguas. Esta disciplina puede centrarse en el estudio de un único idioma, creándose filologías especializadas que se llaman, por ejemplo, Anglicanística o Germanística, es decir, Filología Inglesa y Filología Alemana. Hoy en día, los departamentos universitarios ofrecen una variada selección de estudios y el alumno puede formarse en una única disciplina u optar por varias al mismo tiempo; no obstante, algunas de éstas recogen, a su vez, un amplio número de asignaturas que imposibilita la simultaneidad. Esta concurrencia es obligatoria, por ejemplo, en el caso de la llamada Filología Románica o, sencillamente, Románicas: el estudiante debe profundizar en dos lenguas de esta familia (por ejemplo, francés e italiano). Lo mismo ocurre en el caso de Filología Clásica o Clásicas, en la que se presta la misma atención al estudio del latín que al del griego. El caso de la Filología Hispánica o Hispánicas es harina de otro costal. ¿Por qué? Por dos razones: primera, porque es la licenciatura estrella de las filologías en nuestro país debido a razones más que evidentes; segunda, porque su estudio implica no sólo el conocimiento de la lengua y literatura españolas, sino el de buena parte del continente americano. La saturación de asignaturas en el programa de Hispánicas es una obviedad: los estudiantes deben hacer frente a una media de once asignaturas por año. ¿Quién puede profundizar un poco en cada uno de esos estudios? Si el estudiante ha podido hacerse con una pequeña biblioteca, se lamentará cuando repare que el grueso de la misma está formado por una innumerable colección de estudios introductorios a mil y una disciplinas. En sus estanterías no verá demasiados títulos que demuestren un conocimiento avanzado de la materia: siempre será un Fundamentos de lingüística, Introducción a la pragmática, Aproximación a los estudios literarios, etc., pero nunca un volumen del que presumir: Tratado de sintaxis, Neurolingüística avanzada o Curso de especialización en fonética. Pensaréis que los licenciados en Hispánicas no saben mucho, pero nada más alejado de la realidad. La formación humanística que nutre el estudio particular de la Filología Hispánica es muy amplio y dota a la persona de una cierta seguridad no sólo en las materias que ha tratado a fondo, sino en otras que ha tocado indirectamente: arte, geografía, historia, filosofía, psicología o sociología son buenos ejemplos.
Todo esto, por supuesto, grosso modo. Las limitaciones del blog obligan a ser demasiado esquemático, pero creo que la idea ha quedado bastante clara. Hoy me gustaría incluir una programación básica de la licenciatura de Filología Hispánica, que fue la que yo estudié en la universidad. He prestado atención a la Teoría de la Literatura, pues en ella me doctoro actualmente, aunque debo confesar que ésta sólo es una asignatura más del amplio y saturado temario de Hispánicas. Más abajo detallaré las disciplinas básicas que son objeto de atención por parte de los estudiantes, pero hay muchas más y todas ellas se dividen en diversas asignaturas que cada universidad llama de un modo distinto, pero que todos los alumnos deben conocer (y aprobar).
Dedicaré las próximas entradas a rematar la programación y a incluir posteriormente una breve y fundamental bibliografía de las materias aludidas.
FILOLOGÍA HISPÁNICA: LICENCIATURA
PROGRAMACIÓN BÁSICA
I. Lengua española
1. Gramática
El estudio de la gramática es, sin duda, uno de los pilares de la filología, así que a ella se dedican buena parte de la asignaturas del temario. En este caso, así como ocurre en el de la historia de la literatura, los licenciados en Filología Hispánica tienen una sólida formación que les permite desenvolverse con soltura en materias como las que veremos a continuación:
a. Fonética y fonología
Aunque parezca mentira, los estudiosos no se ponen de acuerdo a la hora de definir estas dos disciplinas lingüísticas. Unos creen que la fonética abarca un campo más grande que el de la fonología, mientras otros consideran que es al revés.
Quienes opinan del primer modo entienden que la fonética es la parte de la lingüística que se encarga del estudio de los sonidos (dicho de otra manera: trata el aspecto oral del lenguaje) mientras que la fonología sería aquella parte de la fonética encargada del estudio de los sonidos desde un punto de vista puramente funcional. ¿Y esto último de “desde un punto de vista puramente funcional” qué quiere decir? Pues que se limita a estudiar una categoría llamada fonema. El fonema es el sonido básico que, por ser recurrente en una lengua y por lo tanto lingüísticamente pertinente, se entiende como la unidad mínima distintiva de cada lengua en el plano oral, es decir, en el de los sonidos. Por ejemplo: la /a/, la /f/ y la /p/ Podría resumirse del siguiente modo:
FONÉTICA (fonología)
FONÉTICA: estudio de los sonidos o aspecto oral del lenguaje
fonología: parte de la fonética dedicada al estudio de los fonemas, que son las unidades sonoras mínimas del lenguaje.
Los que opinan del segundo modo sostienen que es la fonología la disciplina más general y la fonética una parte más limitada dentro de la primera. Para estos estudiosos, la fonética se encargaría de estudiar los aspectos acústicos y fisiológicos de los sonidos, y las distintas variantes de cada fonema, llamados alófonos. Eso quiere decir que existen varias formas de pronunciar, por ejemplo, la /n/. Ello depende de varias razones que no viene al caso enumerar ahora, pero haced la prueba: repetid en voz alta las palabras enano, conmover, emancipación y entonar. ¿Pensáis que la /n/ de cada palabra suena igual? En cada caso suena distinto porque, al hablar, los sonidos van anticipando a los que les siguen, de modo que, en nuestro caso, la /n/ se deja influir por las letras que la acompañan y, en el caso de conmover, emancipación y entonar, el sonido de la /n/ se contamina con el de la /m/, /θ/ y /t/. /θ/ es la representación de la consonante interdental fricativa sorda, cuya ortografía presenta dos variantes: ‘c’ y ‘z’.
b. Morfología
Es la disciplina que se encarga del estudio de la palabra, la unidad mínima que contiene la palabra (el morfema), sus valores y relaciones entre sí para formar palabras nuevas, y el estudio de las categorías léxicas.
c. Sintaxis
La sintaxis estudia los aspectos relacionados con la combinación de palabras dentro de la unidad máxima y a la vez básica de la sintaxis, a saber, la oración.
En resumen, podría afirmarse brevemente que la gramática estudia los sonidos de las palabras, el interior de las mismas y su relación entre sí cuando forman estructuras más complejas que ellas (sintagmas, oraciones, etc.).
2. Lingüística: teoría general y práctica
Podría decirse que la lingüística es la ciencia del lenguaje. Dentro de ésta encontraríamos la gramática, pero ésta se estudia aparte. Lo que los alumnos tratan en esta asignatura es un amplio número de aspectos relacionados con el lenguaje (y, más concretamente, con el español en tanto que lengua natural) que tienen que ver con la especulación pura y la aplicación de teorías. Todo suena muy vago, ¿verdad? Bueno, es que el terreno de aplicación de la lingüística es sumamente escurridizo debido a que existen serias dificultades para definir su lugar en los estudios científicos. Unos opinan que se trata de una rama de la sociología, otros afirman que es una especialidad de la psicología, cierto grupo considera que forma parte de la semiótica y otros apuestan por una visión ecléctica.
Me atrevería a aventurar que la lingüística, al pensar sobre el lenguaje, creó la gramática y que la labor del lingüista es plantearse constantemente y de un modo empírico la validez de ese "manual de instrucciones", planteándose nuevos retos y dando respuesta a las interrogantes que genera no sólo el lenguaje, sino cada una de las lenguas naturales. Veámoslo de otro modo: el matemático medita sobre los números y llega a una serie de conclusiones teóricas. Esas conclusiones son las fórmulas que todos hemos estudiado. El conjunto de fórmulas vendría a ser la gramática de los números. El "lingüista matemático" se haría preguntas surgidas del estudio de esa gramática numérica y respondería por qué razón ciertas fórmulas son así y no de otro modo. Los estudiantes de lingüística, entonces, no se conformarán con conocer la gramática, sino que intentarán explicar por qué cada gramática es así. Para ello se plantean problemas que deben resolver ofreciendo una respuesta satisfactoria que demuestre científicamente su validez. Por ejemplo: ¿por qué es incorrecta la siguiente oración: "Juan llovió a cántaros"? Una respuesta válida sería: porque llover es un verbo avalente, es decir, un verbo que no necesita ningún argumento (sujeto u objeto) para formar una predicación completa. Dado que Juan funcionaría como sujeto de la oración, surgiría una incompatibilidad con el verbo, pues, como se acaba de afirmar, los verbos avalentes como llover se construyen sin sujeto. Otro ejemplo: ¿Es correcta la oración "María está dando una bofetada a Pedro"? Evidentemente no. El lingüista debe dar una respuesta que explique la razón de un modo científico. No valdría con decir "porque una bofetada se da en un instante, no durante media hora". Ésa sería, sin duda, la razón evidente, pero no la adecuada. El lingüista, por lo tanto, reflexiona sobre los mecanismos de la lengua y llega a esta conclusión que puede aplicarse, además, a cualquier otro ejemplo análogo: existen verbos cuyo modo de acción se caracteriza por la culminación de un objetivo en un intervalo de tiempo mínimo. Este tipo de verbos se clasifican dentro de la categoría "logro". Pues bien, todos aquellos que pertenecen a esta categoría se caracterizan por su incompatibilidad con la formación de perífrasis durativas. Por lo tanto, la oración "María está dando una bofetada a Pedro" suena, cuando menos, extraña. Lo mismo podría decirse, por ejemplo, de "El niño nació durante tres horas" o "La bala no daba en el blanco" (llegándose a especular sobre la posible existencia de balas indecisas, aunque perseverantes ¿verdad?).
3. Historia de la lengua
Esta rama de asignaturas puede pasar por el gran rompecabezas de la Filología Hispánica. El estudiante, sin comerlo ni beberlo, se verá envuelto en una maraña de disciplinas complejísimas que tienen, como telón de fondo, el testigo mudo de una lengua que ha cambiado en el decurso de los siglos hasta volverse prácticamente irreconocible. El estudio se inicia con el latín, la lengua de la que proceden las lenguas románicas y, por lo tanto, también la nuestra. Prosigue con la adquisición de conocimientos de latín vulgar y, una vez llegados a este punto, el gran salto hacia los albores del castellano. Durante cuatro años deberá familiarizarse, principalmente, con el estudio de la fonética y fonología, morfología y sintaxis históricas del español. Todo se ve más bonito cuando se ha pasado la etapa, pero hay que vivirla para saber lo ardua y seca que llega a ser la filología. Grandeza y miseria de una carrera universitaria en peligro de extinción que debemos defender y mimar. Colmar de cariño el estudio de las Humanidades. Ya lo escribí el otro día: apartémoslas de los planes de estudio y el ser humano enfermará. Nada tan grave como la desmemoria, un tipo de ignorancia muy grave. Así terminaremos negando la existencia del holocausto judío, la infamia de la dictadura stalinista, los abusos de poder que padecen y padecieron tantos pueblos de Hispanoamérica, las terroríficas matanzas del África y la vergüenza de nuestra codicia más abyecta: mantener la opulencia de Occidente a costa de millones de seres humanos oprimidos por el hambre, la miseria y la desesperación (también existe el Cuarto Mundo, pues en todas partes cuecen habas). Arranquemos de nuestro corazón el noble arte de nuestros antepasados y caeremos todos en menos de una generación consumidos por la locura.
Habría que añadir al estudio de la historia de la lengua una disciplina muy bonita llamada paleografía. Ésta tiene que ver con el estudio de los documentos antiguos, su reconocimiento y comprensión. ¿Nunca visteis de cerca un libro antiguo? Me imagino que, al menos, sí tuvisteis cerca una ilustración o un facsímil. ¡Qué caligrafía! ¿verdad? Pues todas se enseñan en esta hermosa asignatura (desgraciadamente optativa), de modo que sólo por ese rasgo uno puede averiguar en qué época se escribió el libro. Existen muchas caligrafías distintas, por supuesto, pero las que a mí más me gustan, sin duda, son la gótica y la humanística: una perduró en Alemania, la otra se extendió por el occidente cristiano.
II. Literatura en lengua española
El segundo gran bloque de la programación de Filología Hispánica se centra en el estudio de la literatura en lengua española, sin duda una de las más ricas de cuantas existen. Dividiré este epígrafe en dos apartados: 1. Historia de la literatura y 2. Teoría de la literatura. Al respecto debo señalar lo siguiente:
Existen diversas aproximaciones teóricas al hecho literario, varios enfoques y modos de acometer el análisis textual y distintas interpretaciones del contenido. Un paradigma sería el conjunto de estos estudios enlazados por una característica propia que lo distinguiría de otros. Dicha característica viene determinada por una preferencia ideológica, una necesidad concreta o el simple devenir científico dentro de unas coordenadas fijas y expresado por unos parámetros genuinos. En España se ha consolidado el llamado “paradigma historicista”. Su constante, ese rasgo definitorio que lo distingue del resto, es la sistematización de todo análisis a partir de la historia. Es fácil, pues, deducir que los esfuerzos de la tradición hispánica se hayan centrado en reducir el fenómeno literario a manuales que son auténticos repertorios de biografías, generaciones literarias que se suceden unas a otras dóciles y ordenadas, listas cronológicas y la relación establecida entre cada texto y su autor con el tiempo que le tocó vivir y la herencia que recibió de sus antepasados. De ahí que, hasta hace muy poco, en las escuelas de España importara más enseñar, por orden cronológico, los nombres de los más importantes escritores nacionales y los distintos movimientos literarios que la lectura y análisis de los principales libros. Se consideraba una obligación saber cuándo había nacido Cervantes y no haber leído El Quijote. Y de ahí proviene el principal reproche que se ha hecho a nuestra tradición: limitar todo el esfuerzo a un artificio historicista que, aparte de superficial, muchas veces se aleja de la realidad y aparta al estudiante de la auténtica función de la asignatura: la lectura.
Todo estudio literario debería partir de la historia de la literatura, por lo que considero que el modelo histórico ha de ser, por derecho propio, el primer peldaño de una escalera que no se acaba ahí. A continuación, el conocimiento de las ideas de la época, la lectura del texto, su posterior análisis formal y, por fin, la interpretación y crítica textual de donde se extaerían las conclusiones pertinentes.
1. Historia de la literatura
En el caso de la Filología Hispánica, el estudiante debe pelear en dos frentes (dos frentes amigos, por supuesto):
a. Historia de la literatura española
Mucho se repite aquello de “¿Qué debe Europa a España?”. En la pregunta, ya encontramos la respuesta. Las palabras sobran, pues aquéllas dicen por sí solas lo que a nosotros nos sonrojaría reprochar. Esta asignatura se inicia con el estudio de los primeros textos escritos de la Edad Media y encuentra sus principales objetivos en obras cumbres como el Cantar de Mio Cid, Libro de Buen Amor o La Celestina. De ahí se pasa al Renacimiento y al Barroco, las dos épocas más fecundas de nuestras letras: Garcilaso de la Vega, Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón... No olvidemos de aquella época una de nuestras más brillantes contribuciones a la literatura: la novela picaresca. El siglo de la Ilustración no arrojó demasiadas luces con brillo propio y puede considerarse el más pobre de nuestra tradición literaria. El XIX se animó bastante y sirvió una década para consolidar el movimiento romántico que otros han negado mezquinamente para la gloria de España. Fue breve, tardío y periférico, pero fue igual que una sonada tormenta de agosto que refrescó el sopor y la fatiga de un largo y seco verano que duraba un siglo largo de mezquindad y solana. Luego vendría el realismo y anunciaría la gloria de plata que deparó la primera mitad del siglo XX a nuestra historia de la literatura. Parece que el genio español espabila en época de penuria: Cervantes escribió medio Quijote entre barrotes y los Baroja, Unamuno y Valle-Inclán, otro tanto tras la infamia del 98. La obra nacional se ha esculpido con mortero y los siglos le dieron brillo con la sangre de los justos mandada derramar por sus traidores. Lo peor no es tener el enemigo a las puertas, es soportarlo intramuros como hermano.
b. Historia de la literatura hispanoamericana
Si la literatura española es buena, la hispanoamericana no le va en zaga. El siglo XX, el mejor. No tengáis prejuicios y dejad que las letras del continente americano os seduzcan. Todo lo de allí merece la pena. Incluso la tórrida y pesada novela romántica, que tuve que sufrir en mis carnes durante los estudios universitarios, me parece ahora interesante. El toque mágico, su lenguaje florido, una imaginación desbordante, aquel castellano rejuvenecido... qué bien se está en compañía de estos libros, qué sorpresa tan feliz y cuánta dicha inmerecida nos regalan los pueblos hispanoamericanos, tan fecundos como esquilmados, tan poco propicios como esperanzados... España está en deuda con Hispanoamérica. Debemos acercarnos mutuamente, achicar ese océano hasta verlo convertido es un riachuelo que se cruce a pie, convivir y mantener lo original de cada uno. Qué grande pisar tierra nueva y que te saluden con un alegre "Buenos días", como cantándote. Hoy revisaba viejos largometrajes mexicanos: ¡¡qué castellano tan sonoro y musical!!. No dejen de leer nada que venga de allí: la literatura del siglo XIX es muy notable y todo el XX, bueno, una fiesta continua en todos los géneros: novela, cuento, ensayo, teatro, poesía... Y con eso baste.
2. Teoría de la literatura
Esta disciplina, controvertida y muy poco apreciada en España, ha encontrado un lugar destacado en la tradición eslava, germánica e inglesa. La teoría de la literatura tiene, como objeto de estudio, la obra literaria en sí, a partir de la cual ha reflexionado durante largo tiempo. Hoy en día, desde un enfoque multidisciplinar, los alumnos de teoría de la literatura se familiarizan con el análisis y la crítica más allá del propio texto, alcanzando un alto grado de abstracción teórica próximo a la reflexión de los universales. Destacan, entre sus asignaturas, por tanto, aquélla que profundiza en el conocimiento de una teoría general, su historia y la teoría de la propia historia literaria; el estudio de la crítica literaria; la atención a la literatura comparada, casi inexistente en las universidades españolas para infamia propia y escándalo (cuando no escarnio) ajeno; teoría del lenguaje literario y, como una asignatura valiosa y constante en los programas universitarios, la teoría de los géneros literarios. Todo esto, una vez más, en términos generales. Yo destacaría, de entre todas sus asignaturas, la de retórica, pues dota al estudiante de herramientas técnicas fundamentales para un análisis satisfactorio de toda obra literaria.
Reflexiones finales a modo de epílogo
Antes de acabar, me gustaría añadir unas líneas que forzosamente han de ser breves, pero que sintetizan a la perfección el sentir de la comunidad filológica a raíz de la puesta en marcha del Ministerio de Cultura de la desarticulación de las Humanidades del esqueleto universitario. Nos han amenazado con la supresión de la Historia del Arte, de la Filología Inglesa (primer y peligroso paso que anticipa la omisión del resto de licenciaturas de filología) y, cualquier día de estos, también de Filosofía y de Musicología. Sin letras, sin arte, sin pensamiento y sin música: ¿qué quedará entonces del ser humano? Medir el valor de un estudio universitario en función de su rentabilidad estrictamente económica me parece un grave error que no debemos asumir.
FILOLOGÍA HISPÁNICA: SEGUNDA PARTE
BIBLIOGRAFÍA
Advertencia preliminar: La presente bibliografía no pretende ser una guía básica, mucho menos completa, de los estudios dedicados a la Filología Hispánica, pero sí un pequeño botón de muestra que ilustre a los amigos del blog qué tipos de obras podrá encontrarse todo aquél que se inicie en las materias de su competencia (entiéndase, de la Filología Hispánica). En cualquier caso, todos los libros indicados a continuación son auténticos clásicos y su lectura está recomendada sin reservas.
1. Diccionario y gramática
viernes, 19 de enero de 2007
EL CANTAR DE MIO CID (TEXTO ACTUALIZADO EN JUNIO DE 2010)
Estimado lector:
Ahí está, viendo pasar los años, generaciones enteras a la sombra de su majestuosidad. No es la Puerta de Alcalá, icono de la posmodernidad rockera, imán de galanes trasnochados que pasean su bohemia rosa a la luz de las farolas ni tampoco uno de los ejes fotográficos que toda guía de Tokio promete a sus turistas ávidos de Polaroid: es el testamento de un hombre al que desposeyeron de dignidad y que contestó a la afrenta de sus verdugos con los frutos de la virtud y el peso de la honra. Tiempos de miseria y de héroes. Triste devenir: ahora no tenemos de lo segundo, excepto en su versión más fúnebre: mártires, mártires a troche y moche que se dejan la piel en el ideal y cabalgan a lomos de un rocín de exiguas carnes.
Pronto celebraremos el ochocientos aniversario de la escritura del cantar que lo hizo célebre: Per Abbat le escriuió en 1207. Más información aquí.
Hay un tema que no se ha tratado aún con éxito y que, no obstante, la crítica acecha de vez en cuando a trompicones. Me refiero al tema de los usos verbales en el Cantar de Mio Cid. El asunto es que el Cantar presenta una variedad de formas verbales infrecuente en los textos de la épica. Nadie ha sabido dar con la razón. Un reciente estudio de Dolores Oliver Pérez afirma que el texto es, en realidad, obra de un autor musulmán en lengua árabe...
Me gustaría compartir con usted un apunte que indicó Thomas Montgomery sobre el asunto de los tiempos verbales como preámbulo a una posible investigación posterior:
«Rhyme, rhythm, syllable-count, vocalic echoes, specific conventions of phraseology, and preference or distaste for certain forms, endings, and word-combinations -and besides these primarily acoustic effects, aspect, affirmation/negation, number, context, markedness, time-reference, deixis, dialogics, preference for variety, and poetic privilege- all these dimensions and elements and undoubtedly others, in complex interaction, affect the choice of present, imperfect, and preterite tenses in the narrative portions of the Poema del Cid» (v. Thomas Montgomery: “Interaction of factors in tense choice in the Poema del Cid”, Bulletin of Hispanic Studies, LXVIII, 1991)
Existen numerosas ediciones en castellano del texto del Cantar. La que goza de mayor prestigio es fruto de don Alberto Montaner. Se publicó en la editorial Crítica hace unos años. Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores la ha reeditado con importantes mejoras. Merece mucho la pena la edición de don Menéndez Pidal (la actualización del texto por don Alfonso Reyes, prólogo de don Martín de Riquer y aportaciones de don Juan Carlos Conde) que acaba de reeditar Espasa para su Colección Austral. La Casa del Libro nos deja consultar el primer capítulo de la edición en este pdf.
Debo la fotografía a la gentileza de M. W.





















